Nissan Murano Fracasó en Brasil: SUV de Lujo Vendió Poco Más de Mil Unidades en Tres Años y Salió de Línea Tras Rechazo del Mercado Premium.
El Nissan Murano desembarcó en Brasil en 2007 con la misión de marcar la entrada de la marca japonesa en el segmento de SUVs de lujo. Fabricado en los Estados Unidos y equipado con motor V6 3.5 de 245 cv, el modelo llamaba la atención por su diseño audaz, interior sofisticado y la propuesta de unir confort premium con la robustez de un utilitario deportivo. En ese momento, el mercado brasileño comenzaba a abrirse a SUVs de mayor valor agregado, pero aún era dominado por nombres como Toyota Hilux SW4, Mitsubishi Pajero y modelos importados de Land Rover.
Las expectativas de Nissan eran altas: el Murano debería servir como vitrina tecnológica y abrir camino para que la marca disputara espacio entre los consumidores de mayor poder adquisitivo. Pero la realidad mostró otro escenario. Entre 2007 y 2010, el SUV logró poco más de mil unidades en Brasil, un resultado muy por debajo de lo esperado para un modelo que costaba más de R$ 200 mil en valores actualizados.
Ventas del Nissan Murano Quedaron Por Debajo del Mercado de SUVs Premium
El desempeño comercial del Murano fue decepcionante. En sus mejores años, el SUV no pasó de unas pocas cientos de matriculaciones anuales.
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Hyundai vende una minivan ejecutiva que parece una sala VIP sobre ruedas: Custin lleva 7 personas, usa motor 1.5 turbo de 168 cv, caja automática de 8 marchas y cuesta cerca de 157 mil reales en la conversión directa en Vietnam.
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El Toyota de 7 plazas que parece demasiado barato para existir en Brasil: Rush tiene motor 1.5, opción manual o automática y precio convertido cerca de R$ 81 mil, mientras que aquí las familias necesitan apuntar a SUVs mucho más caros.
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Mitsubishi Pajero Dakar diésel de 2012 aparece con 314 mil km y aún llama la atención por su fama de resistente; SUV 4×4 de siete plazas enfrenta senderos, pero señales de uso severo pueden ocultar perjuicios para compradores de usados.
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Peugeot reconoció públicamente los errores del motor PureTech, que causaron fallas graves en cientos de miles de coches, y presentó el nuevo Turbo 100 como solución definitiva, un 1,2 turbo probado por más de 3 millones de kilómetros que sustituye la correa defectuosa por una cadena más duradera.
Se estima que su media mensual quedó por debajo de 30 unidades, cifras insignificantes frente a rivales más establecidos. En comparación, modelos como Mitsubishi Pajero y Toyota Hilux SW4 vendían miles de unidades al año, consolidándose como líderes del segmento.
Para un coche que debería ser la carta de presentación de Nissan en el mercado premium, las cifras representaron un fracaso rotundo.
La escasa demanda en las concesionarias dejó claro que el público brasileño no se identificó con la propuesta del Murano.
Por Qué el Nissan Murano Fracasó en Brasil
Varios factores ayudan a explicar el rendimiento paupérrimo del Murano en tierras brasileñas:
- Precio Elevado: posicionado entre R$ 170 mil y R$ 200 mil, el modelo costaba más caro que rivales consagrados, dificultando su aceptación.
- Red de Concesionarias Limitada: Nissan aún no tenía la capilaridad para atender a clientes de alto estándar, lo que reducía la confianza en la compra.
- Competencia Consolidada: Toyota, Mitsubishi, Land Rover y hasta Honda ya tenían SUVs fuertes en Brasil, mientras que el Murano era prácticamente un desconocido.
- Imagen de la Marca: en esa época, Nissan era asociada a modelos de entrada y utilitarios medianos, no a vehículos de lujo. Esto alejó al público objetivo del segmento premium.
Estos elementos combinados transformaron al Murano en un producto de nicho, restringido a pocos consumidores que buscaban exclusividad.
Para la gran mayoría, el coche parecía demasiado caro y con pocas ventajas frente a rivales consolidados.
Consecuencias para Nissan en Brasil
El fracaso del Murano en Brasil tuvo reflexos directos en la estrategia de Nissan. El SUV salió de línea pocos años después de su llegada, sin nunca dejar marcas relevantes de ventas.
La experiencia mostró al fabricante que el consumidor brasileño no estaba dispuesto a pagar mucho por un vehículo premium de una marca sin tradición en ese segmento.
A partir de ahí, Nissan redirigió su enfoque a categorías de mayor volumen, como el hatch March, el sedán Versa y, más recientemente, el SUV compacto Kicks, que se convirtieron en pilares de la marca en Brasil.
El Murano continuó existiendo en otros mercados, principalmente en Estados Unidos, pero nunca más volvió al país.
Murano se Convirtió en Símbolo de Fracaso en el Segmento de SUVs de Lujo
Hoy, el Murano es recordado en Brasil como un caso curioso: un coche moderno, potente y sofisticado, que no logró encontrar su espacio.
Sus cifras – poco más de mil unidades en tres años – lo colocan entre los mayores fracasos de Nissan en el mercado nacional.
Aunque aún existen ejemplares circulando, principalmente en grandes capitales, el modelo se ha convertido en una rareza y es recordado más por su insuceso comercial que por las cualidades técnicas que ofrecía.
El episodio refuerza cómo el mercado brasileño es complejo y exige más que un buen producto: se necesita un precio competitivo, una red de atención robusta y una reputación consolidada para conquistar consumidores exigentes.
Lecciones Dejadas por el Nissan Murano
El caso del Murano dejó enseñanzas valiosas para Nissan y para otros fabricantes. Entrar en el segmento de lujo en un mercado en crecimiento exige planificación, adaptación y una correcta lectura del perfil de consumo. Sin estos elementos, hasta un SUV bien construido y equipado puede naufragar.
La historia del Murano muestra que Brasil, a pesar de ser uno de los mayores mercados automotrices del mundo, no perdona errores de estrategia. Para tener éxito, no basta con lanzar un producto global – es necesario comprender las peculiaridades locales.
El Murano no logró encajar en este contexto y terminó convirtiéndose en un ejemplo clásico de cómo las grandes promesas pueden transformarse en decepciones de mercado.


A Nissan deveria avaliar melhor as propostas de preços de seus produtos estão fora da realidade do mercado brasileiro.