Identificados a 271 y 169 años-luz, un planeta con casi 18 masas de Júpiter y una enana marrón de 60 masas fueron detectados por el proyecto OASIS, combinando datos espaciales europeos e imágenes directas del Telescopio Subaru, abriendo camino para pruebas del Telescopio Espacial Roman de la NASA
Astrónomos descubrieron dos compañeros raros – un planeta gigante y una enana marrón – orbitando estrellas a 271 y 169 años-luz, utilizando datos espaciales europeos e imágenes avanzadas del Telescopio Subaru, creando objetivos estratégicos para pruebas tecnológicas del futuro Telescopio Espacial Roman de la NASA.
Descubrimientos inaugurales del levantamiento OASIS
Las dos detecciones representan los primeros descubrimientos del OASIS (Observing Accelerators with SCExAO Imaging Survey), un proyecto que combina mediciones espaciales de alta precisión con imágenes directas obtenidas desde el suelo. La estrategia fue desarrollada para revelar planetas gigantes y enanas marrones que permanecen invisibles a los métodos tradicionales de observación.
Actualmente, solo alrededor del 1% de las estrellas conocidas alberga planetas masivos o enanas marrones que pueden ser fotografiados directamente con los telescopios existentes. Incluso en sistemas jóvenes, donde estos cuerpos aún emiten calor residual de la formación, su luminosidad está mayormente ofuscada por la luz de las estrellas anfitrionas.
-
Esqueletos de 800 años encontrados abrazados tienen su impresionante historia revelada tras resultados de ADN
-
Árboles de Navidad desechados se convierten en una muralla natural en Alabama, donde equipos reutilizan miles de pinos en las playas de Gulf Shores para atrapar arena, reconstruir dunas y proteger casas contra tormentas y huracanes desde hace casi cuatro décadas.
-
Cercas de caña se convierten en muralla natural en Cataluña, donde investigadores y residentes usan trampas de arena en las playas para atrapar sedimentos, reconstruir dunas y proteger ciudades después de que Sant Pere Pescador perdió 50 metros de costa en 50 años.
-
Arqueólogos abren tumba de 2.300 años cerca de la Gran Muralla de Qin y encuentran botella de bronce con cerveza ancestral preservada
Esta limitación impone uno de los principales desafíos de la astronomía observacional contemporánea: identificar dónde buscar compañeros tenues antes de invertir tiempo en observaciones directas complejas. El OASIS fue concebido precisamente para reducir este grado de incertidumbre.
Cómo el OASIS selecciona sistemas prometedores
El programa analiza mediciones extremadamente precisas de posición y movimiento estelar obtenidas por las misiones europeas Hipparcos y Gaia. Pequeñas variaciones en esos movimientos indican la influencia gravitacional de objetos masivos no visibles directamente.
Una vez identificadas estrellas con este comportamiento, pasan a ser observadas con el sistema de Óptica Adaptativa Extrema Coronográfica del Subaru, conocido como SCExAO.
Este conjunto instrumental proporciona la resolución y el contraste necesarios para aislar objetos muy débiles cerca de estrellas brillantes.
La combinación de estos enfoques – rastreo espacial preciso e imagenado terrestre avanzado – permite localizar compañeros que, de otro modo, permanecerían ocultos. Este modelo observacional es el núcleo metodológico del OASIS y fundamenta sus resultados iniciales.
Un planeta gigante a 271 años-luz en la constelación de Leo
El primer objeto identificado es el planeta gigante HIP 54515 b, que orbita una estrella situada a 271 años-luz de distancia, en la constelación de Leo. Con casi 18 veces la masa de Júpiter, se trata de uno de los planetas más masivos ya fotografiados directamente.
La órbita del planeta tiene una separación comparable a la distancia de Neptuno al Sol. A pesar de esto, cuando se observa desde la Tierra, el planeta parece extremadamente cercano a su estrella, con una separación angular equivalente al tamaño aparente de una bola de béisbol vista a 100 kilómetros.
El sistema SCExAO produjo imágenes suficientemente nítidas para distinguir el planeta, incluso con la estrella anfitriona siendo ocultada por una máscara coronográfica. Esta capacidad fue esencial para confirmar visualmente la existencia del objeto.
Una enana marrón de 60 masas de Júpiter en Bootes
El segundo descubrimiento, HIP 71618 B, es una enana marrón ubicada a 169 años-luz, en la constelación de Bootes. El objeto posee alrededor de 60 masas de Júpiter y orbita su propia estrella, en un sistema distinto del planeta recién identificado.
Las enanas marrones son frecuentemente descritas como “estrellas fallidas”, pues se forman de manera similar a las estrellas, pero no acumulan suficiente masa para sostener reacciones de fusión nuclear en sus núcleos. Como resultado, ocupan un rango intermedio entre planetas gigantes y estrellas.
La identificación directa de HIP 71618 B refuerza la capacidad del OASIS para detectar diferentes tipos de compañeros masivos, ampliando el alcance científico del levantamiento y ofreciendo nuevos referentes observacionales.
Objetivo decisivo para pruebas del Telescopio Espacial Roman
HIP 71618 B posee características consideradas ideales para la futura demostración tecnológica del Telescopio Espacial Roman de la NASA. La misión probará sistemas coronográficos diseñados para fotografiar planetas similares a la Tierra, que pueden ser hasta diez mil millones de veces más tenues que sus estrellas anfitrionas.
Antes de este descubrimiento, los astrónomos no contaban con un único objetivo confirmado que cumpliera simultáneamente con todos los criterios técnicos exigidos para esa prueba. HIP 71618 B cumple con esas condiciones, ya que su estrella es suficientemente brillante y la enana marrón ocupa la posición adecuada.
En las longitudes de onda operativas del coronógrafo del Roman, el objeto será lo suficientemente débil en relación a la estrella para validar el rendimiento de las nuevas tecnologías, convirtiéndose en un punto de referencia esencial para la misión.
Impacto científico de las observaciones conjuntas
Los descubrimientos iniciales del OASIS demuestran el potencial de la integración entre mediciones espaciales de alta precisión e imágenes directas obtenidas de la Tierra. Este enfoque permite revelar planetas y enanas marrones que permanecerían invisibles si se observaran únicamente por un método aislado.
Los resultados también indican que el Telescopio Subaru continuará desempeñando un papel central en la astronomía internacional, incluso con la entrada en operación de nuevos observatorios y misiones espaciales. La capacidad de adaptación instrumental y metodológica mantiene su relevancia científica.
Este modelo de observación conjunta establece un precedente para futuras búsquedas de compañeros masivos y refuerza la importancia de levantamientos sistemáticos para guiar misiones espaciales de próxima generación, ampliando el alcance de la exploración planetaria más allá del Sistema Solar.
Este artículo fue elaborado con base en información divulgada por equipos de astrónomos involucrados en el proyecto OASIS, a partir de datos de las misiones Hipparcos y Gaia de la Agencia Espacial Europea y de imágenes obtenidas con el Telescopio Subaru, además de comunicaciones institucionales relacionadas con el Telescopio Espacial Roman de la NASA.

-
-
-
8 personas reaccionaron a esto.