A partir de 2024, los coches eléctricos deberán tener el mismo costo de producción que los vehículos convencionales, con motor de combustión, lo que puede resultar en una caída en los precios de los modelos sostenibles.
Los coches eléctricos costarán lo mismo que los coches convencionales, con motores de combustión interna, en 2024 y una aceleración en el cambio de los vehículos impulsados por combustibles fósiles puede ser inminente, de acuerdo con nuevas investigaciones. El costo adicional de fabricación de coches eléctricos a batería en comparación con sus equivalentes de combustible fósil disminuirá a solo US$ 1.900 (R$ 10.829,05) por coche en 2022 y desaparecerá completamente en 2024, según una investigación del banco de inversión UBS. La investigación se basa en análisis detallados de baterías de los siete mayores fabricantes.
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Los fabricantes de coches convencionales son reacios al cambio
Los grandes fabricantes son reacios a cambiar la producción de sus lucrativos modelos de motor de combustión interna a coches eléctricos debido a las baterías caras, que son casi exclusivamente fabricadas por empresas de Asia oriental, como la surcoreana LG Chem, la japonesa Panasonic y la rival china CATL.
Las baterías representan entre una cuarta parte y dos quintas partes del costo de todo el vehículo. El banco afirma que los fabricantes que intenten aferrarse a las ventas de ICE corren el riesgo de ser dejados atrás por rivales como Tesla y Volkswagen, el mayor fabricante del mundo en volumen, que se ha comprometido a invertir €33 mil millones en la venta de coches eléctricos.
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El cambio a coches eléctricos es inevitable
Más de siete millones de coches eléctricos están actualmente en funcionamiento en todo el mundo. Es un gran paso en comparación con los 20.000 que estaban en uso hace una década. Los gobiernos apuestan por la expansión.
Noruega planea prohibir las ventas de nuevos coches con motores de combustión interna para 2025, mientras que los Países Bajos harán lo mismo en 2030. Aún así, existen varias barreras que deben superarse además del costo. Un estudio a principios de este año mostró que una flota de 350 millones de vehículos eléctricos aumentaría la demanda anual de electricidad en un 41% respecto a los niveles actuales. Esto requeriría una gran inversión en nueva infraestructura y nuevas plantas de energía, algunas de las cuales operarían sin combustibles fósiles.
El cambio a coches eléctricos también impactaría la curva de demanda, lo que muestra cómo la demanda de electricidad aumenta y disminuye a lo largo del día, lo que haría que la gestión de la red nacional fuera más difícil. Al mismo tiempo, los investigadores afirman que puede haber desafíos técnicos en relación con el suministro de materiales como el litio necesarios para las baterías del vehículo.
