El Río Grande del Norte avanza en la producción de gas natural y fortalece su participación en la matriz energética, mientras el petróleo offshore registra caída y redefine inversiones en el sector energético brasileño
Según un artículo de la Tribuna do Norte este jueves (23), el Río Grande del Norte vivió una transformación energética significativa: la producción de gas natural creció un 31%, mientras que el petróleo offshore cayó un 29%, reconfigurando la matriz energética estatal.
Gas Natural Impulsa Nueva Fase de la Matriz Energética
En el segundo trimestre de 2025, el estado del Río Grande del Norte registró crecimiento expresivo en la producción de gas natural, con un aumento del 31,2% en comparación con el mismo período del año anterior. Este avance representa 3,1 millones de metros cúbicos adicionales, según el Boletín de Petróleo y Gas de la Sedec.
Este salto en la producción es resultado directo de la actuación de las petroleras independientes que operan en campos terrestres de la Cuenca Potiguar. La sustitución de Petrobras por empresas más pequeñas, conocidas como “Oil Juniors”, ha sido importante para la recuperación de la producción en tierra y para el fortalecimiento de la matriz energética estatal.
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Caída en la Producción de Petróleo Offshore y Sus Reflexos
Por otro lado, la producción de petróleo offshore — aquella realizada en plataformas marítimas — cayó un 29,32%, reflejo del agotamiento natural de los campos en operación.
Esta caída acentuada marca un cambio en la composición de la matriz energética potiguar, que pasa a depender más del gas natural y menos del petróleo extraído en el mar.
La reducción en la actividad offshore genera preocupaciones sobre la sostenibilidad de las operaciones marítimas, especialmente ante la ausencia de nuevas inversiones en exploración y la madurez de los campos existentes.
Río Grande del Norte: Transición Energética en Curso
El cambio en los índices de producción tiene implicaciones directas en la matriz energética del Río Grande del Norte, que históricamente ha sido sustentada por la explotación de petróleo, tanto en tierra como en el mar. Con la disminución de las actividades offshore, el gas natural gana protagonismo como fuente energética más estable y menos vulnerable al agotamiento de los campos.
Esta reconfiguración energética es estratégica, pues el gas natural tiene aplicaciones industriales, comerciales y residenciales, además de ser considerado una fuente de transición hacia una economía de bajo carbono. La diversificación de la matriz energética estatal también refuerza la seguridad energética y reduce la dependencia de combustibles fósiles marítimos.
Royalties y Recaudación: Impacto Económico de la Nueva Matriz Energética
A pesar de la caída en la producción de petróleo offshore, el Río Grande del Norte registró un aumento del 1,37% en la recaudación de royalties, totalizando R$ 61,7 millones en el segundo trimestre de 2025. Este crecimiento se atribuye a la valorización del gas natural y a la eficiencia de las petroleras independientes que operan en tierra.
Según Hugo Fonseca, secretario adjunto de la Sedec, la sustitución gradual de Petrobras por empresas independientes ha sido un factor positivo. Las llamadas “Oil Juniors” han pasado a operar el 100% de los campos terrestres en la Cuenca Potiguar, promoviendo mayor dinamismo y recuperación de la producción en tierra.
Este nuevo escenario también favorece la interiorización de las inversiones, con municipios del interior recibiendo más recursos y oportunidades de desarrollo económico.
Gas Natural como Vector de Crecimiento y Sostenibilidad
El gas natural se consolida como vector de crecimiento económico y energético en el estado. Además de ser menos contaminante que el petróleo, su producción ha demostrado ser más estable y escalable. La infraestructura de distribución, como gasoductos y estaciones de compresión, también se ha ampliado para atender la creciente demanda.
Empresas locales e industrias han invertido en tecnologías para aprovechar el gas natural, reduciendo costos operativos y emisiones de carbono. Esta tendencia acompaña el movimiento global de transición energética, en el cual el gas natural desempeña un papel central.
Además, el uso del gas natural como combustible para la generación de energía eléctrica ha crecido, reemplazando fuentes más contaminantes y contribuyendo al cumplimiento de metas ambientales.
Petróleo Offshore: Desafíos y Perspectivas Futuras
La caída del 29% en la producción de petróleo offshore genera preocupaciones sobre la viabilidad de mantener operaciones marítimas en el estado. El agotamiento de los campos y la falta de nuevas inversiones en exploración dificultan la recuperación del crecimiento en este segmento.
Sin embargo, los expertos señalan que hay potencial para la revitalización de campos maduros, mediante tecnologías de recuperación avanzada e incentivos fiscales. La recuperación dependerá de políticas públicas y de la atractividad del mercado para nuevos operadores.
Petrobras, por su parte, ha redirigido sus inversiones hacia áreas más prometedoras en otras regiones del país, lo que refuerza la necesidad del Río Grande del Norte de buscar alternativas energéticas y nuevos socios estratégicos.
La Importancia de la Diversificación Energética en el Río Grande del Norte
La reconfiguración de la matriz energética del Río Grande del Norte evidencia la necesidad de diversificación de las fuentes de energía. Apostar por el gas natural, la energía solar, eólica y biomasa es esencial para garantizar sostenibilidad, competitividad y seguridad energética.
La transición energética no es solo una tendencia global, sino una necesidad regional, especialmente en estados como RN, que enfrentan desafíos con campos petroleros maduros y en declive.
El estado ya es un destacado nacional en la generación de energía eólica, y la integración de esta fuente con el gas natural puede crear un sistema híbrido eficiente y resiliente. Además, hay espacio para la expansión de la energía solar, especialmente en áreas rurales e industriales.
Petróleo y Gas Natural: Caminos para el Futuro Energético del RN
De esta forma, el Río Grande del Norte inició una nueva fase en su trayectoria energética. El crecimiento del 31% en la producción de gas natural y la caída del 29% en el petróleo offshore señalan un cambio estructural en la matriz energética estatal.
Este escenario exige planificación estratégica, inversiones en infraestructura y políticas públicas orientadas a la sostenibilidad. El gas natural surge como protagonista, mientras que el petróleo offshore enfrenta desafíos que demandan innovación y renovación.
Para el futuro, el equilibrio entre fuentes renovables y no renovables será esencial, y el Río Grande del Norte tiene potencial para liderar esta transformación en el Nordeste brasileño.
La apuesta en innovación, capacitación profesional y atracción de nuevas inversiones será determinante para consolidar esta nueva matriz energética y garantizar desarrollo sostenible para las próximas décadas.

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