La adopción del sistema de reuso en la irrigación muestra cómo la producción vegetal puede economizar agua y fertilizantes, mejorar la gestión nutritiva y ampliar la sostenibilidad en el cultivo protegido de hortalizas
La producción vegetal ha estado experimentando cambios importantes con la llegada de tecnologías que reducen desperdicios y elevan el aprovechamiento de recursos, especialmente en la irrigación de hortalizas cultivadas en ambientes protegidos, según un artículo publicado.
El uso de sistemas capaces de recolectar, tratar y reaprovechar la solución nutritiva drenada de las macetas ha cobrado protagonismo por proporcionar un aumento de 61% en la eficiencia del uso del agua en cultivo comercial.
Los resultados se han estado observando en la Sierra de Ibiapaba (CE), región donde el consumo de agua proveniente de acuíferos subterráneos siempre ha representado costos elevados y presión sobre los recursos naturales.
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Investigaciones de Embrapa Agroindustria Tropical (CE) muestran que la reutilización controlada del líquido drenado, asociada a filtros de arena de bajo costo y esterilización por luz ultravioleta (UV), reduce pérdidas, disminuye el descarte y mejora la relación entre productividad y sostenibilidad.
Este modelo ya está implementado en invernaderos comerciales y tiene un impacto directo en la rutina de productores de tomate y hortalizas de hoja.
Sistema de reuso con gestión de salinidad en la irrigación
La introducción de procesos que controlan la salinidad de la solución nutritiva tiene relación directa con el rendimiento de las plantas en cultivo en sustrato.
En el estudio realizado con tomate tipo grape, el sistema de reuso permitió reducir pérdidas de agua y nutrientes que, en condiciones tradicionales, alcanzan el 30% debido a la lixiviación.
El mecanismo funciona a partir de la recolección de la solución que escurre de las macetas por canaletas de polipropileno, conduciendo el líquido a reservorios donde se bombea hacia filtros de arena con capacidad de hasta 125 litros por hora cada uno.
La etapa de filtrado lento elimina impurezas, mientras que el tratamiento con esterilizador UV elimina microorganismos.
La producción vegetal gana eficiencia porque el productor reutiliza el líquido tratado en la formulación de una nueva solución nutritiva, ajustada conforme a la necesidad del cultivo.
En el cultivo validado, la eficiencia en el uso del agua alcanzó 18,6 kilos de tomate por metro cúbico, índice 61% superior al observado en plantaciones sin reuso, que registraron 11,5 kilos por metro cúbico.
Estos números muestran cómo la gestión de la salinidad reduce restricciones en la absorción de nutrientes y favorece el desarrollo de las plantas.

Tecnología sostenible con filtro de arena y esterilización UV en el cultivo protegido
El sistema de filtración desarrollado por la investigación combina bombonas de 200 litros, PVC, una capa de grava y arena como elemento filtrante.
Este arreglo forma el llamado filtro biológico, donde una capa natural de microorganismos actúa en la eliminación de patógenos.
Pruebas realizadas en el Laboratorio de Fitopatología de Embrapa con solución que contiene esporas de Fusarium demostraron que, después de pasar por el filtro y por el equipo UV, no había presencia de microorganismos patógenos.
La producción vegetal se beneficia directamente porque el riesgo de contaminación de todo el cultivo disminuye, permitiendo la reutilización segura de la solución drenada.
Además, el consumo de fertilizantes presentó una reducción del 29%, equivalente a 900 kilos en un ciclo productivo de 180 días.
La economía en el uso de este insumo representó una caída del 24% en los costos relacionados con el nutriente.
Aunque la inversión inicial es mayor, los cálculos mostraron que los gastos operacionales del sistema de reuso son menores debido a la reducción en la aplicación de fertilizantes y en la energía utilizada para la irrigación.
Adopción regional con captación de agua de lluvia en invernaderos agrícolas
La región de la Sierra de Ibiapaba presenta una amplia producción de hortalizas y un intenso uso de agua subterránea.
Para ampliar el aprovechamiento del sistema de reuso, se realizaron estudios que integraron la captación de agua de lluvia recolectada de la cobertura de los invernaderos a través de canaletas y tuberías.
Almacenado en un reservorio revestido con geomembrana, este volumen resultó ser suficiente para atender a la demanda hídrica de un invernadero de 2.500 metros cuadrados en dos ciclos completos de cultivo al año, cuando se combina con la solución nutritiva reaprovechada.
El uso del agua de lluvia, de baja salinidad, refuerza el rendimiento del sistema.
Desde marzo de 2025, la tecnología también se está aplicando en cultivos hidropónicos de hortalizas de hoja por la empresa Forteagro, en Guaraciaba do Norte (CE), que mantiene una vitrina tecnológica para demostraciones y producción comercial.
La iniciativa busca difundir prácticas sostenibles y ampliar el cultivo protegido de lechuga, rúcula, cebollín y cilantro con enfoque en el uso racional de los recursos hídricos.
Para la producción vegetal, este modelo permite reducir el descarte inadecuado de efluentes, evitar la contaminación de acuíferos y disminuir la dependencia de fuentes subterráneas, fortaleciendo una cadena productiva más equilibrada y ambientalmente segura.

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