Kameron Swinney pasó cerca de un año montando un tanque inspirado en el FT-17 de la Primera Guerra, usando motor de Jeep, orugas de tractores de los años 1930 y piezas de acero. El proyecto costó US$ 50 mil, se convirtió en atracción en California y solo circula en propiedad privada en el patio de casa.
Un tanque construido en el patio de casa transformó a Kameron Swinney, un reformador de baños de 34 años, en atracción entre vecinos y curiosos en California. El proyecto, divulgado por el New York Post el 8 de octubre de 2024, llevó cerca de un año para estar listo.
La réplica fue inspirada en el FT-17, vehículo de combate de la Primera Guerra considerado un hito en la historia de los blindados modernos. Según la publicación, Swinney gastó cerca de US$ 50 mil, usó motor de Jeep, reutilizó orugas de tractores antiguos y montó la máquina para circular solo en propiedad privada.
Un proyecto de patio que se convirtió en tema entre vecinos

El tanque llama la atención no solo por el aspecto inusual, sino por la escala del proyecto. De acuerdo con el relato, la réplica tiene dimensiones cercanas a las de un sedán y pesa cerca de 5.443 kg, el equivalente a 12 mil libras. Aun así, fue creada por un entusiasta sin formación universitaria formal en ingeniería.
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Swinney trabaja con reforma de baños, pero cultiva desde joven interés por la soldadura, coches antiguos e historia militar. La combinación de estas pasiones llevó a un proyecto artesanal que mezcla curiosidad histórica, improvisación mecánica y mucha persistencia.
La inspiración vino de un blindado de la Primera Guerra Mundial
La base visual del proyecto fue el FT-17, un tanque francés de la Primera Guerra Mundial. El modelo se hizo conocido por influir en el diseño de los blindados modernos, con una configuración que ayudó a consolidar la idea de torre giratoria y una organización más compacta en el vehículo.
En el caso de la réplica californiana, la propuesta no fue crear un equipo militar real, sino un vehículo histórico funcional y decorativo. Las torretas, según la publicación, son solo de exhibición. La creación funciona como homenaje mecánico al pasado, no como instrumento bélico.
Motor de Jeep y orugas antiguas dieron vida a la máquina

Para poner el tanque en movimiento, Swinney utilizó un motor Jeep F134 asociado a un sistema hidráulico. La estructura también recibió acero, madera contrachapada, chapas metálicas y otros materiales usados durante el montaje artesanal.
Las orugas provinieron de dos tractores de la década de 1930. Este detalle refuerza el carácter de reutilización del proyecto. Piezas antiguas, que podrían parecer improbables para un vehículo de este tipo, ganaron nueva función en una réplica que se mueve, tiembla y llama la atención en el patio.
Réplica costó US$ 50 mil y exigió un año de trabajo
El costo estimado del tanque fue de US$ 50 mil, valor que incluye materiales, piezas, herramientas y componentes necesarios para transformar la idea en una máquina funcional. La construcción también exigió cerca de un año de dedicación, entre montaje, ajustes y perfeccionamientos.
Incluso después de estar listo, Swinney afirmó que aún continuaba trabajando en el proyecto. Este tipo de creación rara vez termina en la primera prueba, porque ajustes mecánicos, acabado y seguridad suelen exigir revisiones constantes, especialmente cuando todo nace de forma artesanal.
Uso queda restringido a propiedad privada en California

A pesar de funcionar, el tanque no puede circular libremente por las calles. Según Swinney, las orugas de acero impiden el uso legal en vías públicas en California, dejando el vehículo limitado a propiedades privadas.
Él llegó a comparar la máquina con un tractor, justamente por las orugas y el tipo de movimiento. En la práctica, la réplica es un vehículo de patio con atractivo histórico y mecánico, pero sin autorización para convertirse en atracción circulando por la ciudad.
Vecinos reaccionaron con curiosidad y buen humor

El proyecto terminó llamando la atención de la comunidad. Según Swinney, a los vecinos les gustó la creación y entendieron que se trataba de una réplica histórica. El vehículo también recibió apodos humorísticos, incluyendo comentarios sobre parecer un “tanquecito” curioso.
La reacción positiva ayudó a transformar la construcción en una pequeña sensación local. En lugar de ser vista solo como una máquina extraña en el jardín, la réplica pasó a ser tratada como una pieza inusual de hobby, historia y habilidad manual.
Proyecto también fue llevado a exposición de coches
Además de rodar en el patio, el tanque fue llevado a una exposición de coches, donde recibió premio de mejor de la muestra, según la publicación. La presencia en un evento automotriz refuerza el interés que proyectos fuera de lo común despiertan entre entusiastas.
La réplica escapa de la lógica de los coches clásicos restaurados, pero conversa con el mismo público: personas interesadas en mecánica, soldadura, historia y creatividad aplicada. Es justamente esta mezcla la que hizo el proyecto visualmente fuerte y fácil de viralizar.
Reformador aprendió solo a construir sus creaciones
Swinney no asistió a la universidad, según lo informado en la fuente, y desarrolló sus habilidades por sí mismo. Comenzó a trabajar con autos clásicos aún en la adolescencia y aprendió a improvisar soluciones mecánicas a lo largo del tiempo.
Este punto explica parte del fascinación en torno al tanque. La historia no involucra una gran fábrica, un equipo de ingenieros o un laboratorio avanzado. Lo que llama la atención es el contraste entre una profesión común, un patio residencial y una máquina que parece salida de otro siglo.
Conclusión: hobby extremo, historia viva y una máquina imposible de ignorar
La réplica creada por Kameron Swinney muestra cómo un hobby puede superar la escala de lo común. El reformador de baños gastó US$ 50 mil, trabajó durante cerca de un año y transformó piezas antiguas en un tanque inspirado en la Primera Guerra Mundial.
La historia capta la atención porque mezcla creatividad, memoria histórica, improvisación y sorpresa visual. ¿Crees que este tipo de proyecto es una genialidad artesanal o una extravagancia demasiado cara para quedarse en el patio? Comenta tu opinión.

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