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Residente de Río de Janeiro transforma su hogar en un ejemplo contra el calor extremo al reemplazar el techo tradicional por un jardín vivo, reduciendo la temperatura interna hasta 15°C.

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Escrito por Ana Alice Publicado el 28/06/2026 a las 19:10 Actualizado el 28/06/2026 a las 19:11
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Una casa en el Parque Arará, en Río, comenzó a llamar la atención al cambiar la cubierta convencional por vegetación y mostrar cómo una solución simple puede ayudar a enfrentar el calor urbano.

Un techo cubierto por plantas en el Parque Arará, en la Zona Norte de Río de Janeiro, comenzó a ser citado como ejemplo de alternativa accesible para reducir el calor dentro de casa.

La iniciativa es de Luis Cassiano Silva, conocido como Sanduba, residente de la comunidad y creador del proyecto Teto Verde Favela.

La solución ganó visibilidad porque, según registros sobre el proyecto, la diferencia de temperatura entre la casa con cubierta verde y una residencia vecina llegó a 15 °C en mediciones reportadas por el propio proyecto.

Techo verde en el Parque Arará

La idea nació de un problema común en áreas urbanas densamente ocupadas: el calor acumulado en las construcciones durante días de sol fuerte.

En el caso de Sanduba, la incomodidad con la temperatura dentro de casa llevó a la búsqueda de una alternativa que no dependiera solo de ventiladores o aire acondicionado.

En lugar de mantener la cubierta convencional expuesta al sol, comenzó a probar una estructura con vegetación sobre el techo.

El proyecto se hizo conocido como Teto Verde Favela y fue desarrollado en el Parque Arará, una comunidad marcada por poca arborización y gran concentración de construcciones cercanas entre sí.

El proyecto Teto Verde Favela, del brasileño Luis Cassiano, fue destacado en varios medios internacionales. - Foto: Tércio Teixeira/Folhapress
El proyecto Teto Verde Favela, del brasileño Luis Cassiano, fue destacado en varios medios internacionales. – Foto: Tércio Teixeira/Folhapress

Este tipo de ambiente suele favorecer las llamadas islas de calor, fenómeno en el que regiones urbanizadas se vuelven más calientes debido al exceso de concreto, tejas, asfalto y baja presencia de áreas verdes.

En el caso del Teto Verde Favela, la vegetación funciona como una capa de protección.

Reduce la incidencia directa del sol sobre la cubierta y ayuda a mantener el ambiente interno más agradable a lo largo del día.

Cómo las plantas ayudan a reducir el calor

El funcionamiento de un techo verde parte de una lógica simple.

Mientras que las tejas comunes absorben y transfieren parte del calor al interior de la casa, la vegetación crea una barrera natural entre el sol y la estructura de la construcción.

Esta capa vegetal ayuda a retener parte de la radiación solar, reduce el calentamiento directo de la cubierta y favorece la pérdida de calor por la evaporación del agua presente en el sustrato y en las plantas.

En la práctica, el techo deja de ser solo una superficie expuesta al sol y pasa a actuar como una pequeña área verde suspendida.

La instalación, sin embargo, exige más que colocar tierra y plantas sobre la casa.

Un sistema de este tipo necesita considerar impermeabilización, drenaje, peso de la estructura y elección correcta de las especies.

En el proyecto del Parque Arará, información divulgada por Virada Sustentável señala que Luis Cassiano contó con apoyo técnico de Bruno Rezende, especialista en techos verdes del Instituto de Investigaciones Jardín Botánico de Río de Janeiro, para desarrollar una técnica adaptada al contexto local.

La propuesta utilizó materiales y plantas resistentes al sol, sin comprometer la estructura de las casas, según la publicación.

Este punto es importante porque el techo verde en una comunidad necesita ser pensado para la realidad de las viviendas, que no siempre fueron diseñadas para recibir peso adicional.

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Por qué la solución llama la atención

El principal resultado reportado por Sanduba fue la caída de temperatura dentro de la residencia.

La diferencia de hasta 15 °C hizo la casa más confortable y ayudó a transformar el proyecto en referencia para otros residentes.

La experiencia también llama la atención porque une ciencia, adaptación climática y soluciones de bajo costo.

En lugar de depender exclusivamente de equipos eléctricos, la cubierta vegetal usa la propia naturaleza como parte de la respuesta al calor.

Este aspecto es relevante en áreas donde el consumo de energía pesa en el presupuesto de las familias.

Cuando una casa se vuelve menos caliente, la necesidad de ventiladores y aparatos de aire acondicionado puede disminuir.

Además del confort térmico, los techos verdes pueden ayudar a retener parte del agua de lluvia, reducir el escurrimiento inmediato y ampliar la presencia de vegetación en regiones con poco espacio libre en el suelo.

La vegetación también contribuye a mejorar la sensación térmica en el entorno, especialmente cuando varias casas adoptan soluciones similares.

Aun así, los resultados dependen del tipo de construcción, de la incidencia solar, de la ventilación, de las especies utilizadas y de la forma en que se instaló el sistema.

Por eso, la experiencia del Parque Arará no debe ser tratada como una fórmula única, sino como un ejemplo práctico de adaptación posible en áreas urbanas vulnerables al calor.

Qué observar antes de instalar

A pesar del atractivo visual y ambiental, un techo verde requiere planificación.

La primera etapa es evaluar si la estructura de la casa soporta el peso de las capas de instalación, principalmente cuando el sustrato se moja después de la lluvia.

También es necesario garantizar una impermeabilización adecuada.

Sin esta etapa, la humedad puede causar filtraciones, moho y daños a la construcción.

Otro cuidado involucra el drenaje.

El agua necesita escurrir de forma controlada para evitar acumulación sobre la cubierta.

La elección de las plantas también influye en el desempeño del sistema.

Especies resistentes al calor, de mantenimiento más simple y adaptadas al clima local tienden a funcionar mejor en techos expuestos al sol intenso.

En el caso de comunidades urbanas, la solución necesita ser aún más cuidadosa porque muchas casas fueron construidas de forma progresiva, con ampliaciones hechas a lo largo de los años.

Por eso, cualquier intervención sobre la losa o el techo debe considerar orientación técnica siempre que sea posible.

Tecnología simple contra islas de calor

La experiencia de Sanduba muestra cómo soluciones ambientales pueden nacer de problemas cotidianos.

El punto de partida no fue un laboratorio sofisticado, sino el malestar causado por el calor dentro de casa.

Aun así, el resultado dialoga con temas discutidos por urbanistas, investigadores y especialistas en clima urbano.

Ciudades más calientes, con menos vegetación y exceso de superficies que absorben calor, tienden a intensificar el malestar térmico.

En comunidades con casas cercanas, poca sombra y circulación de aire limitada, este efecto puede ser aún más percibido.

El techo verde surge en este contexto como una alternativa que combina adaptación climática, confort doméstico y uso más inteligente de las superficies urbanas.

No se trata de sustituir todas las soluciones de infraestructura por iniciativas individuales.

La experiencia, sin embargo, ayuda a mostrar que pequeñas intervenciones pueden tener un efecto concreto en la vida cotidiana cuando son pensadas para la realidad local.

En el Parque Arará, el proyecto también pasó a tener valor educativo.

Al mostrar el funcionamiento de la cobertura vegetal, Sanduba ayudó a acercar a los residentes al debate sobre calor, vegetación, energía y sostenibilidad.

Este acercamiento hace que el tema sea más fácil de comprender.

En lugar de hablar solo sobre el cambio climático de forma abstracta, la experiencia muestra el impacto directo de una solución dentro de una casa.

Una idea que puede inspirar otras casas

El Teto Verde Favela sigue llamando la atención porque traduce una tecnología conocida en grandes centros urbanos a una realidad popular.

Los techos verdes se utilizan en diferentes países y en proyectos arquitectónicos variados, pero la adaptación para casas en comunidad requiere creatividad, cuidado técnico y materiales compatibles con el presupuesto de los residentes.

La iniciativa de Luis Cassiano muestra que el debate sobre confort térmico no necesita estar restringido a edificios modernos o construcciones caras.

Con estudio, orientación y adaptación, la vegetación puede dejar de ocupar solo plazas y jardines y pasar a formar parte de las propias construcciones.

El caso también ayuda a plantear una cuestión importante para las ciudades brasileñas.

En un escenario de calor más frecuente y áreas urbanas cada vez más densas, soluciones simples, seguras y replicables pueden marcar la diferencia en la rutina de muchas familias.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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