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Granja en el sur de Brasil revoluciona la producción de huevos sin olor fuerte con gallinas libres y automatización, alcanzando 3,300 huevos diarios.

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Escrito por Carla Teles Publicado el 28/06/2026 a las 18:58 Actualizado el 28/06/2026 a las 18:59
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En la familia Varela, el huevo sin olor aparece como resultado de alimentación controlada, gallinas libres de jaulas, certificación de bienestar animal, nidos automáticos y clasificación por peso, en Serafina Corrêa, donde la granja recolecta cerca de 3.300 huevos por día y enfrenta límite de expansión por mano de obra externa.

El huevo sin olor se convirtió en el principal diferencial de una granja familiar en Serafina Corrêa, en Rio Grande do Sul. La producción de la familia Varela apuesta por gallinas libres de jaulas, alimentación formulada en la propiedad, automatización de nidos y control de calidad para atender a consumidores que buscan un producto con menos olor y sabor menos intenso.

El reportaje realizado por el canal Vale Agrícola, presentado por Larissa Chefer, fue publicado el 24 de junio de 2026. El material muestra a Nilmar, de 62 años, y Andreia, de 50, al frente de una producción que recolecta cerca de 3.300 huevos por día, abastece mercados regionales y ya vende casi todo lo que logra producir.

Diferencial está ligado a la alimentación y al manejo

La familia atribuye el huevo sin olor a la alimentación de las aves y al modelo de producción adoptado en la granja. Según el relato, el pienso recibe atención especial y está compuesto principalmente por maíz, harina de soja, harina de trigo y un núcleo enfocado a la postura.

El punto central de la estrategia es evitar subproductos que puedan interferir en la calidad del huevo. En la declaración presentada en el reportaje, la familia afirma que no utiliza antibióticos, hormonas o componentes químicos en el proceso, posicionando el producto como una alternativa de calidad dentro del mercado regional.

Granja salió del modelo de jaulas

Huevo sin olor se convierte en diferencial en granja de Serafina Corrêa, con producción de huevos, automatización y mercado caliente.
Imagen: Canal Vale Agrícola

Antes de construir el aviario, en 2020, Nilmar y Andreia visitaron otros emprendimientos y evaluaron la posibilidad de producir huevos en el sistema de gallinas en jaulas. La decisión cambió después de esas visitas, cuando optaron por una producción con aves sueltas dentro del galpón.

La elección puso el negocio en una ruta diferente de la producción convencional. El tema no es sobre animales como curiosidad, sino sobre modelo productivo, densidad, certificación, automatización y mercado consumidor. El enfoque está en la forma en que la granja estructuró un producto diferenciado y logró generar demanda.

La densidad fue reducida en el aviario

Uno de los datos más relevantes del reportaje está en la densidad de la producción. La granja trabaja con un máximo de siete aves por metro cuadrado, mientras que el sistema convencional citado en la fuente puede mantener 14 aves en el mismo espacio.

El aviario tiene 12 por 80 metros y, dentro del estándar de bienestar adoptado por la familia, tendría capacidad para 7.000 gallinas. En el momento mostrado en el reportaje, sin embargo, la estructura estaba operando con la mitad del aviario, principalmente por falta de mano de obra.

La certificación agregó valor al producto

La granja posee certificación internacional de bienestar animal, según la transcripción. La fuente cita una certificadora, pero no proporciona detalles completos sobre norma, auditoría o alcance técnico de la certificación.

Incluso sin esos detalles, el punto periodístico es claro: la certificación funciona como elemento de confianza para el consumidor y como diferencial comercial. El huevo sin olor no se presenta solo como percepción sensorial, sino como parte de un sistema productivo con reglas, manejo y control.

La automatización redujo la dependencia de recolección manual

La granja utiliza nidos automatizados que conducen los huevos hasta el área de recepción. Este sistema reduce la necesidad de recolección manual dentro del aviario y ayuda a mantener regularidad en la operación.

Según el relato, la automatización se volvió necesaria porque la mano de obra es un cuello de botella. La propia familia afirma que, hoy, un aviario con recolección totalmente manual se vuelve inviable, ya que es difícil encontrar trabajadores suficientes para este tipo de rutina.

La producción llega a 3.300 huevos por día

Todos los días, la granja recolecta cerca de 3.300 huevos. La mayor parte de la postura ocurre en el período de la mañana, y el reportaje informa que la postura en el suelo no llega al 8%.

Este número ayuda a dimensionar el negocio. No se trata solo de una pequeña producción artesanal sin escala, sino de una agroindustria familiar con rutina diaria, clasificación, embalaje, distribución y presencia en mercados de diferentes municipios.

Huevos pasan por clasificación

Después de salir del aviario, los huevos llegan a la sala de recepción, donde ocurre la primera evaluación. La transcripción cita el proceso de ovoscopia, realizado con luz, para verificar grietas y definir si el huevo está adecuado para la venta.

A continuación, el producto es pesado y clasificado por tamaño. El reportaje cita categorías como mediano, grande, extra y jumbo, además de diferentes formatos de embalaje, incluyendo cartones y bandejas selladas.

Higienización separa huevos de cinta y de suelo

Huevo sin olor se convierte en diferencial en granja de Serafina Corrêa, con producción de huevos, automatización y mercado caliente.
Imagen: Canal Vale Agrícola

La granja diferencia huevos provenientes de la cinta y huevos colocados en el suelo. La cartela blanca se usa para los huevos de cinta, mientras que la azul identifica huevos de suelo, que requieren mayor higienización.

Este cuidado refuerza la lógica de control interno. La calidad del huevo sin olor depende de una secuencia de decisiones productivas, desde alimentación y cama seca hasta recolección, clasificación, embalaje y distribución.

Cama seca y ambiente controlado entran en la rutina

El reportaje muestra que la cama del aviario necesita permanecer seca, porque la humedad se trata como un problema para la producción. Cuando hay exceso de humedad, las lonas se cierran para ayudar en el control del ambiente.

También hay iluminación amarilla, descrita como una forma de imitar el sol dentro del galpón. El objetivo es mantener un ambiente más estable, favoreciendo la rutina de postura y el funcionamiento del sistema productivo.

Mercado regional absorbe la producción

La granja abastece mercados de Serafina Corrêa, Guaporé, Lajeado y municipios vecinos. Según el reportaje, la cartela con 30 huevos se vende entre R$ 18 y R$ 22, dependiendo del mercado.

El punto más fuerte para el negocio es la demanda. La familia afirma que muchos consumidores buscan la marca no solo por el precio, sino por la experiencia de consumo, especialmente por el sabor y el olor menos marcantes.

Producto dejó de competir solo por precio

El relato muestra que el huevo sin olor ayudó a la granja a salir de una disputa basada solo en precio. Parte de los clientes comenzó a buscar específicamente ese tipo de huevo, manteniendo fidelidad desde las primeras ventas.

Este cambio es importante para entender el diferencial comercial. En lugar de vender solo una commodity alimentaria, la familia comenzó a ofrecer un producto asociado a calidad percibida, alimentación controlada y sistema certificado.

Falta de mano de obra limita crecimiento

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Incluso con alta demanda, la familia informa que no puede ocupar todo el aviario por falta de mano de obra. Según el relato, si la estructura estuviera completa, la producción también sería vendida.

Este dato evita cualquier lectura simplista del tema. El crecimiento existe, pero no aparece como una promesa fácil. La granja enfrenta un límite operativo real, y la expansión depende de gente calificada, rutina estable y capacidad de mantener el estándar del producto.

Actividad fue pensada como negocio familiar

Antes del aviario, Nilmar y Andreia tenían una rutina ligada a la actividad lechera y también a otros trabajos. Él era profesor, y ella actuaba como gerente de producción en una fábrica de calzado, según la transcripción.

El cambio a la granja fue asociado al deseo de permanecer en el campo y construir un negocio propio. El texto debe tratar este punto sin romantizar la dificultad: se trata de una decisión productiva, familiar y empresarial, no de una historia de sufrimiento.

Granja muestra fuerza de la agroindustria local

El caso de Serafina Corrêa muestra cómo una agroindustria familiar puede encontrar espacio en el mercado cuando combina producto diferenciado, automatización y control de proceso. La producción de 3.300 huevos por día muestra escala relevante para atención regional.

También revela que alimentos comunes pueden ganar valor cuando hay estándar, trazabilidad interna y diferenciación sensorial. En el caso de la familia Varela, el huevo sin olor se convirtió en el signo más visible de una operación construida en torno a manejo, ración y calidad.

Producción une tecnología y diferenciación

La automatización de los nidos, la alimentación formulada, la clasificación por peso, el control de humedad y el embalaje muestran que la granja no depende solo de discurso. Hay un conjunto de prácticas que sostiene el producto hasta llegar al mercado.

El resultado es una operación que vende casi todo lo que logra producir y aún enfrenta límite de expansión por falta de mano de obra. Este es el punto más relevante para el lector: la demanda existe, pero la capacidad productiva necesita acompañar el estándar prometido.

Un huevo diferente se convirtió en estrategia de mercado

El huevo sin olor producido en Serafina Corrêa muestra cómo una elección de manejo puede convertirse en estrategia comercial. Al cambiar jaulas por gallinas libres, reducir la densidad, automatizar nidos y controlar la alimentación, la familia Varela construyó un producto que pasó a ser buscado por la marca y por la experiencia de consumo.

¿Cree usted que el consumidor está dispuesto a pagar más por huevos con diferenciales de calidad, certificación y producción controlada, o el precio aún tiene más peso a la hora de la compra? Deje su opinión en los comentarios.

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Carla Teles

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