Las Empresas de Energía Eólica Presionan al Gobierno Contra Posible Veto al Reembolso por Cortes de Generación, Medida Que Puede Alterar Costos, Afectar Tarifas y Comprometer Nuevas Inversiones en el País.
El debate sobre el futuro de la energía eólica en Brasil ha adquirido nuevos contornos tras la indicación del gobierno federal de que deberá vetar el artículo de la Medida Provisoria 1.304 que prevé reembolso a las plantas renovables afectadas por el «curtailment» — los cortes obligatorios de generación determinados por el Operador Nacional del Sistema (ONS). La señalización generó una fuerte reacción del sector, especialmente porque la medida, según empresas y representantes de la industria, puede comprometer la atractividad de nuevos proyectos y elevar los costos de la energía en el país.
La Presión del Sector Eólico Aumenta Ante la Posibilidad de Veto
Las empresas de energía eólica se han movilizado de forma contundente contra el posible veto presidencial. Para el sector, la decisión representaría un golpe directo en uno de los segmentos que más crece en Brasil, además de afectar estados que lideran la producción, como Bahia.
Ejecutivos afirman que la ausencia de reembolso por los cortes hace que los inversionistas incluyan el costo del curtailment en los nuevos emprendimientos, lo que elevaría el precio final de la energía y reduciría la competitividad del país.
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De acuerdo con representantes de la industria, en caso de que se confirme el veto, habrá impactos inmediatos en la expansión de fuentes renovables. La razón es simple: mayor incertidumbre regulatoria.
Así, proyectos relacionados con el hidrógeno verde y los centros de datos pueden volverse menos atractivos. “El sector enfrenta cuellos de botella en la transmisión que restringen la expansión de fuentes renovables en el Nordeste”, apuntan técnicos. Por eso, eliminar el mecanismo de reembolso tiende a reducir la previsibilidad y frenar las inversiones.
Argumentos Contrarios al Artículo y Temor de Aumento de Costos
Por otro lado, la Abrace — que representa a grandes consumidores de energía y es favorable al veto — calcula que el reembolso puede costar hasta R$ 7 mil millones hasta el fin de este año. La entidad sostiene que ese valor sería trasladado a los consumidores, presionando las tarifas.
La Aneel y especialistas también expresan preocupación. Según la agencia reguladora, incluir los costos del curtailment en los ESS (cargos del sector) crearía un precedente negativo al transferir al consumidor final riesgos que, originalmente, pertenecen a la operación del sistema.
A pesar de las críticas, las empresas del sector rechazan la idea de que el mecanismo de compensación elevaría las tarifas de forma significativa. Para ellas, los cálculos presentados están inflados.
Elbia Gannoum, presidenta ejecutiva de la Abeeólica, afirma que “el valor de las compensaciones llega a R$ 2,8 mil millones”. Ella añade que hay un fondo en la Cámara de Comercialización de Energía Eléctrica (CCEE) con alrededor de R$ 3,8 mil millones disponibles, lo que permitiría el pago sin que el consumidor incurriera en nuevos costos. La Aneel, sin embargo, todavía no ha validado ese valor.
Mientras el gobierno evalúa el veto, el clima en el sector eléctrico sigue siendo de tensión. La reforma propuesta en la MP 1.304 intenta reorganizar reglas y corregir distorsiones, pero el punto sobre el reembolso se ha convertido en el más sensible. Así, la disputa coloca en lados opuestos a consumidores industriales, reguladores y empresas de energía eólica, todos buscando preservar sus intereses en un momento crítico para la matriz energética nacional.

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