Parque Eólico Coxilha Negra Es Construido Por Brasil En Área Que Uruguay Contesta Desde Hace Décadas, Reavivando Disputa Diplomática Histórica.
La construcción de un gran parque eólico brasileño en una área disputada con Uruguay reavivó una antigua tensión territorial entre los dos países. La región conocida como Coxilha Negra, o Rincón de Artigas, ubicada entre los departamentos uruguayos de Artigas y Rivera, es reclamada por Montevideo desde el siglo XIX.
Aun así, el gobierno brasileño inició y avanzó con las obras sin notificar oficialmente al país vecino.
Obras Siguen Sin Consulta
La estatal Eletrobras está implantando el Parque Eólico Coxilha Negra, en el municipio de Santana do Livramento (RS), en una área de más de 8 mil hectáreas, dentro de la zona considerada en disputa.
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Según Telemundo, emisora uruguaya que visitó el lugar, estructuras ya están instaladas, incluyendo diversos molinos de viento.
El proyecto prevé 72 aerogeneradores distribuidos en tres plantas – Coxilha Negra 2, 3 y 4 – con capacidad total de 302,4 MW, suficiente para abastecer a 1,5 millones de consumidores. La obra, iniciada en 2022, involucra una inversión estimada en 2,4 mil millones de reales.
A pesar de la magnitud del emprendimiento, el gobierno brasileño no solicitó autorización ni mantuvo diálogo con las autoridades uruguayas.
Esto se debe a que considera el área como parte integral del territorio nacional y no necesita prestar aclaraciones a ningún otro país.
Disputa Centenaria
En 1934, Uruguay cuestionó oficialmente, por primera vez, parte del tratado de límites firmado con Brasil en 1851.
Según el gobierno uruguayo, el arroyo indicado como referencia de frontera estaba incorrecto, y, por eso, la región debería pertenecer a Uruguay.
En ese momento, Brasil rebatió afirmando que confiaba en la demarcación hecha en el siglo XIX y demostró sorpresa con el hecho de que el país vecino solo hubiera planteado la cuestión décadas después.
Más adelante, en 1974, durante la dictadura militar, Uruguay comenzó a incluir en sus mapas oficiales dos áreas clasificadas como “zonas de límites en disputa”. Brasil, por su parte, nunca reconoció esa reclamación.
Con ello, un área de aproximadamente 22 mil hectáreas quedó bajo control de Brasil, aunque Uruguay la considere suya.
La primera impugnación formal solo fue hecha en 1931, con nueva comunicación en 1933 y refuerzo en 1934. Desde entonces, Brasil reafirma su soberanía sobre la región, ignorando los protestas uruguayas.
Reacciones Y Silencio Diplomático
A pesar de la situación delicada, hasta recientemente no había movimientos efectivos por parte de Uruguay. El especialista en derecho internacional Edison González Lapeyre afirmó que el país debería haber actuado de forma más firme. «Debería presentar una nota diplomática explicando cómo se generó este error e insistir en la solución», declaró.
Sin embargo, Telemundo confirmó que no hubo ningún protesto formal por parte de las embajadas, cancillerías o de la estatal UTE en los últimos años. Esto cambió con el avance de las obras.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay envió una nota verbal a Brasil, reforzando que la construcción del parque eólico no significa, en ninguna hipótesis, el reconocimiento de la soberanía brasileña sobre el territorio en disputa.
El comunicado hace referencia a la nota diplomática del 17 de agosto de 1988, cuando Uruguay ya había expresado preocupación por la situación. Según el texto, el país espera que el tema pueda ser retomado en un futuro cercano, «en los foros apropiados», dentro del espíritu de justicia y amistad entre los pueblos.
Proyecto Antiguo, Retomado En Nuevo Gobierno
El plan para erigir un parque eólico en la región no es reciente. En 2011, aún durante los gobiernos de José Mujica y Dilma Rousseff, el estado de Rio Grande do Sul presentó un proyecto similar, que también abarcaba el área en disputa. Sin embargo, en ese momento, los dos presidentes optaron por suspender el emprendimiento, en respeto a la relación bilateral.
Más de una década después, el proyecto fue reactivado sin consulta a Uruguay. La reactivación ocurrió en 2021, y las obras comenzaron efectivamente en agosto de 2022, con fuerte inversión pública. El emprendimiento es actualmente el mayor de CGT Eletrosul, subsidiaria de Eletrobras, y abarca tres conjuntos de plantas.
Región Extensa Y Estratégica
El área en cuestión abarca aproximadamente 22 mil hectáreas, con algunas fuentes apuntando hasta 25 mil hectáreas. El lugar se considera de gran potencial eólico, lo que justifica el interés del gobierno brasileño en invertir en la instalación de las turbinas.
Para los uruguayos, se trata del territorio conocido como Rincón de Artigas, y su posesión legítima se defiende con base en la lectura original del tratado de 1851.
No obstante, la presencia brasileña allí está consolidada desde hace décadas. El marco 49, colocado en un lugar considerado erróneo por Uruguay, marca el inicio de la línea de frontera hacia el norte, tomando como referencia el arroyo Maneco. Uruguay, por su parte, argumenta que esa referencia debería haber sido el arroyo Moiroes.
Sin Previsión De Negociación Concreta
Hasta el momento, no hay previsión de apertura de diálogo concreto entre los dos países sobre el tema. La nota diplomática uruguaya se ve más como un gesto simbólico que como un paso efectivo para la resolución de la disputa. La ausencia de protestas formales durante décadas debilita la posición uruguaya desde el punto de vista internacional.
Al mismo tiempo, el avance del parque eólico refuerza la ocupación brasileña en la región, dificultando aún más cualquier reversión del control territorial.
La presencia de estructuras fijas, como las torres eólicas, tiende a consolidar aún más la soberanía de facto ejercida por Brasil sobre el área en disputa.
La construcción del parque sigue a un ritmo acelerado. CGT Eletrosul afirma que el Coxilha Negra ya cuenta con parte de los aerogeneradores instalados y que las tres plantas estarán plenamente operativas en breve.
El emprendimiento se ha convertido en una pieza central de la transición energética en la Frontera Oeste de Rio Grande do Sul.
Por el momento, Uruguay apuesta en el diálogo diplomático y en posibles negociaciones futuras. Pero el escenario apunta a una ocupación consolidada por Brasil, en un territorio cuya disputa, incluso silenciosa, atraviesa siglos.


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