La NASA trató trombosis en astronauta en el espacio tras un coágulo en la yugular y reveló un riesgo invisible que puede impactar misiones a Marte.
En 2019, durante una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional, la NASA identificó lo que se reconocería como el primer caso documentado de trombosis venosa profunda en la vena yugular interna de un astronauta en órbita. El episodio apareció primero en el estudio de la JAMA Network Open publicado el 13 de noviembre de 2019 y luego fue detallado en correspondencia clínica en el New England Journal of Medicine, el 2 de enero de 2020, por médicos vinculados a la propia agencia y a instituciones asociadas. El diagnóstico no surgió a partir de síntomas clásicos. El coágulo fue sospechado durante un ultrasonido realizado como parte de un experimento vascular de rutina en microgravedad, lo que encendió una alerta inmediata entre los especialistas: un evento potencialmente grave podía estar evolucionando sin signos clínicos evidentes en el ambiente espacial.
A partir de allí, la tripulación pasó a enfrentar una situación inédita: conducir en órbita el tratamiento de una condición que, en la Tierra, normalmente exigiría soporte hospitalario, monitoreo continuo y posibilidad de respuesta de emergencia. Todo esto sucedió a unos 400 kilómetros de altitud, sin acceso a la estructura médica convencional, mientras el astronauta seguía en misión y era mantenido bajo anticoagulación por el resto del vuelo
Coágulo se formó en la yugular interna y reveló impacto directo de la microgravedad en la circulación sanguínea
La vena afectada fue la yugular interna, responsable de drenar la sangre del cerebro de vuelta al corazón. En condiciones normales en la Tierra, el flujo sanguíneo en esta región depende de la acción de la gravedad y de presiones internas equilibradas. En el ambiente de microgravedad, sin embargo, ocurre una redistribución de fluidos corporales. La sangre tiende a desplazarse hacia la parte superior del cuerpo, aumentando la presión en la región de la cabeza y el cuello.
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Este fenómeno, conocido como desplazamiento cefálico de fluidos, ya había sido observado en otros contextos, pero el caso de la trombosis mostró una consecuencia más grave de este proceso. Durante el examen, los médicos identificaron que el flujo en la vena estaba lento o parcialmente estancado, creando condiciones favorables para la formación de coágulos.
Este hallazgo indicó que la microgravedad puede alterar la dinámica de la circulación de forma suficiente para permitir la formación de trombos incluso en individuos sanos y altamente entrenados.
El tratamiento tuvo que iniciarse en el espacio con medicamentos enviados en misión de reabastecimiento
Tras la confirmación del diagnóstico, la NASA tuvo que tomar decisiones rápidas para evitar complicaciones más graves, como la migración del coágulo a los pulmones, lo que podría resultar en una embolia pulmonar.
Sin embargo, la Estación Espacial Internacional no posee estructura hospitalaria ni un stock completo de medicamentos para todos los escenarios clínicos posibles.
Inicialmente, el equipo médico optó por iniciar un tratamiento con anticoagulantes disponibles a bordo, incluso con limitaciones. Posteriormente, un medicamento más adecuado fue enviado a la estación mediante una misión de reabastecimiento.
El tratamiento completo duró aproximadamente tres meses y fue conducido enteramente en órbita, con seguimiento remoto por especialistas en la Tierra, quienes orientaban a la tripulación en tiempo real.
Este proceso exigió adaptación constante, ya que la aplicación de medicamentos y el monitoreo de efectos secundarios en microgravedad presentan desafíos adicionales.
La ausencia de exámenes avanzados y soporte hospitalario expuso limitaciones críticas de la medicina espacial
Uno de los puntos más relevantes del caso fue la limitación estructural de la medicina en el espacio. En la Tierra, un paciente con trombosis venosa profunda pasaría por exámenes de laboratorio frecuentes, seguimiento por especialistas y, en algunos casos, intervenciones más complejas.
En la Estación Espacial Internacional, las opciones son mucho más restringidas. El diagnóstico depende de equipos como el ultrasonido portátil, operado por los propios astronautas con orientación remota.
No hay posibilidad de realizar exámenes como tomografía o resonancia magnética, ni de acceder rápidamente a un hospital en caso de agravamiento.
Este escenario evidenció que la medicina espacial aún depende fuertemente de protocolos adaptados y de soporte remoto, con un margen limitado para la intervención en situaciones críticas.
El caso llevó a la NASA a reevaluar los riesgos médicos para misiones de larga duración
Tras el episodio, la NASA intensificó estudios sobre tromboembolismo venoso en ambiente espacial, incluyendo factores de riesgo, prevención y protocolos de tratamiento.
El caso demostró que condiciones consideradas raras pueden volverse más relevantes en microgravedad, especialmente en misiones prolongadas.
La agencia pasó a incluir este tipo de evento en evaluaciones de riesgo para futuras misiones, considerando escenarios en los que la evacuación no sería posible. El impacto del caso va más allá del episodio aislado y pasa a influir directamente en la planificación médica de futuras misiones.
Misiones a la Luna y Marte amplían el problema al eliminar la posibilidad de evacuación rápida
En la Estación Espacial Internacional, existe la posibilidad de un retorno relativamente rápido a la Tierra en caso de emergencia. En misiones más distantes, como las planeadas para la Luna o Marte, esta opción deja de existir.
Una misión a Marte, por ejemplo, puede durar varios meses solo en el viaje de ida, con comunicación retrasada y ausencia total de soporte directo.
En este contexto, un evento como la formación de un coágulo adquiere otra dimensión. Sin evacuación posible, el éxito de la misión puede depender de la capacidad de la tripulación para diagnosticar y tratar condiciones médicas complejas de forma autónoma.
La microgravedad altera múltiples sistemas del cuerpo humano y amplía las incertidumbres médicas
El caso de la trombosis no es aislado en el contexto de las alteraciones fisiológicas causadas por el ambiente espacial. La microgravedad ya ha sido asociada a diversos efectos, incluyendo:
- Pérdida de masa ósea
- Atrofia muscular
- Alteraciones en el sistema cardiovascular
- Cambios en la visión y en el cerebro
- Desregulación del sistema inmunológico
La formación de un coágulo en la yugular añade un nuevo elemento a esta lista, indicando que el sistema circulatorio también puede presentar respuestas inesperadas en microgravedad.
Estas alteraciones combinadas aumentan la complejidad del cuidado médico en misiones de larga duración.
El episodio refuerza la necesidad de autonomía médica en futuras exploraciones espaciales
Una de las principales conclusiones extraídas del caso es la necesidad de ampliar la autonomía médica de las tripulaciones.
Esto implica el desarrollo de:
- Protocolos de diagnóstico más robustos
- Equipos médicos más avanzados y compactos
- Entrenamiento más amplio para astronautas
- Capacidad de intervención en situaciones críticas
Además, hay un interés creciente en tecnologías como la inteligencia artificial y la telemedicina avanzada para apoyar decisiones médicas en tiempo real. La medicina espacial necesita evolucionar hacia un modelo en el que la tripulación pueda manejar emergencias de forma independiente.
El caso del coágulo silencioso muestra que los riesgos invisibles pueden ser decisivos en el futuro de la exploración espacial
El episodio de la trombosis en la yugular reveló un tipo de riesgo que no estaba en el centro de las preocupaciones de la exploración espacial.
A diferencia de fallas técnicas o eventos externos, se trata de un problema interno, relacionado con el funcionamiento del cuerpo humano en condiciones extremas.
Este tipo de riesgo es particularmente desafiante porque puede surgir sin previo aviso, evolucionar de forma silenciosa y requerir una respuesta inmediata en un entorno con recursos limitados.
¿Ante este escenario, está realmente preparado el cuerpo humano para viajes más largos en el espacio?
El caso registrado por la NASA plantea una cuestión central para el futuro de la exploración espacial.
A medida que las misiones se vuelven más largas y distantes, la capacidad de manejar eventos médicos inesperados se convierte en un factor crítico para el éxito.
¿Si un coágulo puede formarse silenciosamente en órbita baja y requerir tratamiento improvisado, qué puede pasar en una misión de meses en el espacio profundo sin posibilidad de retorno?
Esta pregunta permanece abierta y sigue siendo uno de los principales desafíos para llevar al ser humano más allá de la órbita terrestre.

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