La tecnología de punta revela detalles ocultos bajo capas milenarias e intriga a especialistas con descubrimientos inéditos sobre civilizaciones antiguas
Un descubrimiento arqueológico impresionante está llamando la atención de la comunidad científica mundial. Investigadores han identificado una estructura misteriosa enterrada bajo las ruinas de una antigua ciudad egipcia, utilizando una tecnología innovadora que promete revolucionar la forma en que exploramos el pasado.
La información fue divulgada por el sitio “ScienceAlert”, con base en un estudio publicado en la revista científica Acta Geophysica, revelando detalles técnicos y numéricos que refuerzan la relevancia del hallazgo.
Ubicada en el noroeste del Delta del Nilo, la antigua ciudad ha pasado por diversas fases a lo largo de casi 6.000 años de historia. Inicialmente conocida como Per-Wadjet, en honor a la diosa serpiente Wadjet, el lugar también fue llamado Buto durante el período griego, iniciado en 305 a.C. Actualmente, el área es conocida como Tell el-Fara’in, que significa “Colina de los Faraones”.
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A lo largo de los siglos, la ciudad fue construida, destruida y reconstruida repetidamente, hasta caer en ruinas alrededor del siglo VII d.C. Como resultado, capas complejas de materiales se acumularon, dificultando excavaciones tradicionales debido a la presencia de depósitos de barro, agua subterránea y a la gran profundidad del terreno.
Cómo la tecnología moderna reveló lo que estaba escondido

Frente a estos desafíos, los arqueólogos recurrieron a métodos avanzados, combinando radar de satélite y tomografía de resistividad eléctrica (ERT). Este enfoque permitió observar lo que está enterrado sin la necesidad de excavaciones invasivas iniciales.
Utilizando imágenes del satélite Sentinel-1 capturadas en 2018, el equipo liderado por Mohamed Abouarab, de la Universidad de Kafrelsheikh, identificó anomalías a gran escala en la superficie del lugar. En total, 15 áreas prometedoras fueron seleccionadas para un análisis detallado en una región llamada Kom C.
A continuación, los investigadores instalaron 24 electrodos de acero inoxidable conectados por un cable de 69 metros. Estos electrodos envían corrientes eléctricas al suelo, permitiendo medir la resistencia encontrada — un proceso comparable a una tomografía computarizada a gran escala del terreno.
Como resultado, se obtuvieron 1.332 lecturas de resistividad en el área analizada. Estos datos revelaron la presencia de una estructura parcialmente enterrada, construida con ladrillos de barro, midiendo aproximadamente 25 por 20 metros y ubicada entre 3 y 6 metros debajo de la superficie.
Además, la estructura estaba cubierta por capas de cerámica rota y escombros, datados de los períodos romano y ptolomaico, entre 332 a.C. y 395 d.C., lo que refuerza la complejidad histórica del lugar.
La estructura puede haber sido un templo religioso con artefactos raros

Posteriormente, excavaciones confirmaron los datos obtenidos por los equipos. La estructura fue datada en alrededor de 2.600 años, perteneciente al Período Saíta, correspondiente a la 26ª y última dinastía de Egipto antes de la conquista persa en 525 a.C.
Durante las excavaciones, los arqueólogos encontraron paredes de ladrillos de barro, además de una serie de artefactos religiosos. Entre ellos, destacan amuletos y objetos de la 26ª dinastía, incluyendo una figura híbrida intrigante que combina características de babuino, halcón y del dios enano Patikos.
Otros amuletos representaban deidades conocidas, como Isis, Horus, Taweret y la propia Wadjet, reforzando la importancia espiritual del lugar.
Frente a estas evidencias, los investigadores creen que la estructura puede haber funcionado como un templo, un complejo religioso o incluso una residencia sacerdotal con función mortuoria. Sin embargo, la función exacta aún no ha sido completamente determinada.
A pesar de esto, los especialistas destacan que los algoritmos de inversión 3D utilizados fueron extremadamente eficaces para identificar paredes enterradas y estructuras arquitectónicas, ampliando significativamente la comprensión sobre la formación del sitio arqueológico.
Nueva tecnología puede revelar aún más secretos enterrados
Además del descubrimiento actual, los científicos creen que aún hay mucho más por revelar. Los resultados indican que otra estructura, posiblemente un segundo templo, puede estar escondida bajo una espesa capa de arcilla.
De esta forma, nuevas mediciones y excavaciones más profundas están planeadas para las próximas fases de la investigación.
Consecuentemente, esta tecnología innovadora puede transformar la arqueología moderna, permitiendo identificar asentamientos enterrados con alta precisión, incluso en regiones complejas como el Delta del Nilo.
Según los investigadores, la combinación de datos geofísicos con teledetección proporcionó una visión extremadamente precisa del subsuelo, abriendo camino a descubrimientos aún más impresionantes en el futuro.

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