Conocida como la pintura más fría del mundo, utiliza el enfriamiento radiativo para enviar el calor directamente al espacio y estar más fría que la sombra, sin gastar energía. Un youtuber llamado James Orgill probó la pintura en paneles e incluso en su propia ropa para enfrentar el calor del verano.
Imagina una pintura que mantiene un objeto más frío que su propia sombra, incluso bajo el sol fuerte y sin consumir un solo vatio de energía. Existe, se la apoda la pintura más fría del mundo y funciona enviando el calor directamente al espacio.
El fenómeno fue demostrado en un video del canal Action Lab, en YouTube, publicado en junio, y se basa en un principio científico llamado enfriamiento radiativo. Curioso, el presentador fue más allá de las pruebas en paneles y aplicó la pintura en su propia ropa para intentar enfrentar el calor del verano sin aire acondicionado.
Cómo la pintura consigue ser más fría que la sombra

En el video, James Orgill comparó paneles expuestos al sol. Un panel negro se volvió abrasador, demasiado caliente para tocarlo, mientras que uno blanco común se mantuvo mucho más templado. El panel cubierto con la pintura especial alcanzó una marca sorprendente: se mantuvo más frío que la propia sombra al lado, cerca de la temperatura del aire, incluso recibiendo luz solar directa. Al tacto, la diferencia era notable, con la superficie pintada casi fría.
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Es importante señalar que estas mediciones provienen de un experimento casero, por lo que los valores deben considerarse aproximados. Aun así, el comportamiento coincide con la ciencia: se trata de una pintura de enfriamiento radiativo, diseñada para perder calor incluso bajo el sol. El efecto es lo contrario de lo que vemos en el asfalto negro, que absorbe radiación y se calienta, convirtiendo el calor en un problema en los días calurosos.
El secreto: usar el cielo como un disipador de calor

Para entender el truco, es necesario recordar que existen tres formas de transferir calor: la conducción, por contacto directo; la convección, cuando un fluido en movimiento lleva el calor lejos; y la radiación, en la que la energía viaja en forma de ondas, a la velocidad de la luz, incluso en el vacío. Todo objeto, incluido el cuerpo humano, emite radiación todo el tiempo y, con ello, pierde calor hacia el ambiente circundante.
La clave de la pintura es elegir exactamente en qué rango del infrarrojo emite esa radiación. Fue diseñada para liberar calor en la llamada ventana atmosférica, alrededor de 8 a 13 micrómetros, un rango en el que la atmósfera es prácticamente transparente. Así, el calor escapa directamente al espacio y casi nada vuelve, como una puerta de una sola dirección. Por eso el enfriamiento radiativo puede reducir la temperatura sin ningún gasto de energía, usando el cielo abierto como un gigantesco disipador.
De la pintura de laboratorio al techo y la ropa
El concepto no nació en el video. En 2021, investigadores de la Universidad Purdue, en Estados Unidos, liderados por el profesor Xiulin Ruan, presentaron una pintura ultrablanca a base de sulfato de bario que refleja cerca del 98% de la luz solar y mantiene superficies alrededor de 4,5°C por debajo de la temperatura del aire bajo sol directo. Según el estudio, aplicada en un techo, tendría potencia de enfriamiento suficiente para rivalizar con un aire acondicionado central, todo por enfriamiento radiativo.

Las aplicaciones prácticas siguen esta línea. La idea es usar la pintura en techos y fachadas para reducir el uso de aire acondicionado, ahorrar electricidad y aliviar el calor de las ciudades. En el video, después de probar un techo, el presentador decidió ir más allá y aplicó la pintura en su propia ropa. A cerca de 32°C, afirmó sentir mucho menos calor, como si la ropa no se calentara bajo el sol, lo que alimenta el antiguo sueño de prendas capaces de refrescar a quien las viste en verano.
Promesa real, pero con límites
El enfriamiento radiativo es una promesa concreta para ahorrar energía y funcionar como alternativa pasiva al aire acondicionado, sin consumir electricidad. Pero es necesario equilibrar el entusiasmo con algunos límites. El efecto depende mucho de un cielo despejado, ya que las nubes funcionan como una manta que retiene el calor y dificulta el intercambio con el espacio. En días nublados, por lo tanto, la eficiencia disminuye.
En el caso de la ropa, aún hay desafíos como durabilidad, lavado, confort y transpirabilidad del tejido, y la versión casera probada en el video no es igual a las formulaciones desarrolladas en laboratorio.
Por eso, aunque empresas y científicos trabajan para llevar la pintura al mercado, todavía no está en todos los techos y ropas. Aun así, la tecnología surge como una apuesta interesante para enfrentar el calor extremo del verano y refrescar edificios y ciudades.
Una pintura que envía el calor al espacio y promete refrescar techos e incluso ropa en verano parece cosa de ficción, pero es ciencia de verdad.
Cuéntanos en los comentarios si usarías el enfriamiento radiativo en tu casa o en tu ropa para escapar del calor.


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