Uso del yuan dispara y ya domina el 40% del comercio Brasil–China en 2025, encendiendo alerta en EE. UU. y presionando la hegemonía del dólar.
El número pasó casi desapercibido en informes técnicos, pero se convirtió en símbolo de un cambio histórico: en 2025, cerca de 40% del comercio entre Brasil y China ya fue liquidado en yuan. En solo un año, la moneda china pasó de ser una alternativa a consolidarse como protagonista en las transacciones bilaterales, reduciendo la dependencia del dólar en una de las rutas comerciales más estratégicas del planeta.
El salto ocurre meses después de que el Banco Central de Brasil firmara un swap cambial de R$ 157 mil millones (US$ 27,7 mil millones) con el Banco Popular de China, creando las condiciones para ampliar liquidaciones en monedas locales. En la práctica, exportadores de soja, mineral, petróleo y carne están recibiendo en yuan, mientras que importadores brasileños pagan máquinas, insumos y tecnología directamente en la moneda china —sin necesidad de pasar por el dólar.
Cómo llegamos hasta aquí
El proceso no comenzó en 2025. Hace años, China trabaja para internacionalizar el yuan como parte de su estrategia de convertirse en una potencia plena, no solo productiva, sino también financiera. Brasil, la mayor economía de América Latina y proveedor central de commodities, se convirtió en un objetivo natural de esta agenda.
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Ganar dinero parece un sueño, pero puede convertirse en una pesadilla rápidamente cuando la victoria financiera despierta envidia, exigencias e intereses por todos lados; así fue con Jack Whittaker, que ganó 315 millones de dólares en 2002 y terminó solo, en quiebra y destrozado.
En 2023, los BRICS ya discutían formas de reducir el peso del dólar en el comercio intrabloque. En 2024, Pekín amplió swaps cambiales y estimuló a los bancos a ofrecer crédito directo en yuan.
El punto de inflexión llegó en 2025: con el acuerdo multimillonario entre los bancos centrales y la creciente demanda china de productos brasileños, el real y el yuan pasaron a sustentar buena parte del comercio bilateral.
Para EE. UU., Brasil es pieza clave
Si el avance del yuan trae ventajas inmediatas para exportadores brasileños, en Washington el movimiento es visto como una señal de erosión de la hegemonía del dólar.
La moneda americana aún domina cerca del 80% de las transacciones globales, pero cada vez que un socio estratégico adopta monedas alternativas, crece el temor de un “efecto dominó”.
Para EE. UU., Brasil es pieza clave:
- Es el mayor exportador de soja y carne de res del mundo.
- Es proveedor relevante de petróleo, mineral y celulosa.
- Es líder regional y socio central de China en América Latina.
Al aceptar el yuan en contratos multimillonarios, Brasil no solo diversifica su dependencia cambiaria, sino que abre precedente para otros países emergentes sigan el mismo camino.
Impacto directo en Brasil
A corto plazo, el avance del yuan trae beneficios claros:
- Reducción de costos: al eliminar intermediarios en dólares, exportadores e importadores reducen tasas y riesgos cambiarios.
- Protección contra crisis: el swap con China garantiza acceso a liquidez en yuan en escenarios de estrés financiero.
- Competitividad ampliada: contratos más ágiles y menos burocráticos fortalecen sectores como agronegocios, minería y energía.
Productores de soja, por ejemplo, celebran el fin de la dependencia exclusiva del dólar. Un embarque de 50 mil toneladas puede cerrarse directamente en yuan, sin oscilaciones bruscas del tipo de cambio americano. Para importadores de equipos industriales, el efecto es similar: costos más previsibles y contratos más rápidos.
El riesgo de la nueva dependencia
Pero el avance también trae dilemas estratégicos. Economistas advierten que cambiar la dependencia del dólar por la del yuan no significa independencia real.
La moneda china aún no es totalmente convertible, y su mercado financiero sigue bajo fuerte control estatal.
Esto significa que, en escenarios de crisis, el acceso al yuan puede depender de decisiones políticas de Pekín, y no solo de la dinámica de mercado. En otras palabras: Brasil puede estar saliendo de una dependencia histórica solo para entrar en otra, más compleja y menos transparente.
Los BRICS como escenario de la disputa
La explosión del yuan en el comercio Brasil–China también se conecta a la agenda de los BRICS. En 2025, el bloque ampliado —ahora con Arabia Saudita, Egipto e Irán— comenzó a discutir mecanismos para estandarizar pagos en monedas locales.
Aunque la creación de una moneda única de los BRICS está descartada, el avance de plataformas como el “BRICS Pay” y el aumento de swaps bilaterales ponen en práctica una red paralela al sistema financiero dominado por Occidente.
Para Pekín, cada contrato en yuan dentro de los BRICS es una victoria contra el dólar. Para Moscú, presionada por sanciones, la alternativa es vital. Para Nueva Delhi y Pretoria, la cuestión es mantener el equilibrio y evitar que el bloque se convierta en un mero reflejo de los intereses chinos. Brasil, en este tablero, se ve como actor central y objetivo de presiones cruzadas.
¿Y la Unión Europea?
Mientras EE. UU. suena la alarma, la Unión Europea observa con cautela. Bruselas teme que la transición a monedas alternativas debilite aún más su competitividad. Al mismo tiempo, avanza con regulaciones como el EUDR (Reglamento Antidesforestación), que presiona a las cadenas brasileñas de soja y carne.
El mensaje europeo es claro: si Brasil fortalece sus lazos financieros con China, tendrá que enfrentar barreras más duras al intentar vender al mercado europeo.
El futuro del dólar
El yuan aún está lejos de destronar al dólar como moneda global. Su participación en las reservas internacionales es inferior al 5%, y su circulación global sigue siendo limitada. Pero los expertos señalan que no es necesario sustituir al dólar para desafiar su hegemonía —basta con reducir gradualmente su centralidad.
Es exactamente lo que está sucediendo ahora. Si el 40% del comercio Brasil–China ya ocurre en yuan, esto representa decenas de miles de millones de dólares que han dejado de circular por el sistema americano. Multiplique este efecto por Rusia, Arabia Saudita y otros socios, y el impacto se vuelve sistémico.
El avance del yuan en las relaciones Brasil–China es, al mismo tiempo, una victoria y un riesgo. Victoria porque amplía opciones, reduce costos y otorga más protagonismo al país en la geopolítica financiera. Riesgo porque puede sumergir a Brasil en una dependencia aún mayor de China, en un contexto de disputa global cada vez más aguda.

É sempre bom haver mudanças no sistema financeiro Mundial. Esta estratégia do Brasil em ampliar o uso da moeda chinesa nas relações comerciais bilaterais com a China pode ser arriscada contudo é melhor que favorecer a economia norte Americana.
Não tem dependência o que tem é mudança e isso é ruim para o dólar mas o olho que tudo vê sabe que é melhor dividir aos poucos do que quebrar de vez como aconteceu em 1929 o fato é que a hegemonia vinda desde o petrodolares nos anos 70 está esvaziando aos poucos.
Na expectativa. Não podemos ser colônia. Usa sempre manipulou o mercado. ABCs.