Disputa Sobre La Legitimidad Del Territorio
En agosto de 2025, la Venezuela entregó nuevos documentos a la Corte Internacional de Justicia (CIJ). El objetivo fue reforzar su oposición al control de Guyana sobre el Essequibo.
Con 159 mil km², la zona es objeto de disputa desde el siglo XIX. La vicepresidenta Delcy Rodríguez declaró que las pruebas presentadas demuestran la “ilegitimidad” del Laudo de París.
El Laudo de 1899 y el Tratado de Washington de 1897 asignaron la región al Reino Unido. Venezuela considera inválidos estos hitos históricos.
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Para Caracas, solo el Acuerdo de Ginebra, de 1966, posee legitimidad. El tratado reconoce la disputa y obliga a realizar negociaciones bilaterales entre los países.
Guyana, por otro lado, insiste en la validez de los documentos británicos. Además, reafirma su posición de soberanía, manteniendo el conflicto abierto en el escenario internacional.
Línea Histórica De Un Conflicto Prolongado
La controversia se remonta al siglo XIX, cuando el Imperio Británico ocupó la región. Esto ocurrió durante el proceso de independencia de América Española.
En 1899, el Laudo de París consolidó el dominio británico sobre el Essequibo. Venezuela, sin embargo, siempre consideró la decisión como ilegítima y perjudicial para el país.
Solo en 1962, Venezuela formalizó su oposición en la ONU. Este acto resultó en la firma del Acuerdo de Ginebra, en 1966, también firmado por la futura Guyana independiente.
La falta de solución hasta 1970 llevó a una tregua temporal. Sin embargo, Venezuela rompió esta tregua en 1982, tras presentar nuevas demandas territoriales.
La tensión resurgió en 2015, tras el descubrimiento de grandes reservas de petróleo en el territorio. El episodio reavivó la disputa y trajo nuevos intereses económicos a la región.
En 2023, Venezuela realizó un referéndum para anexar la zona. Ya en 2024, aprobó la Ley Orgánica de Defensa de la Guayana Essequiba, reforzando su posición.
Mientras tanto, Guyana fortaleció su cooperación militar con Estados Unidos. Caracas clasificó las maniobras como ‘provocaciones’ y intensificó las tensiones diplomáticas.
El Papel Histórico De Brasil En La Cuestión
La disputa también impactó a Brasil, además de alimentar la rivalidad entre Caracas y Georgetown. El país estuvo involucrado en la Cuestión del Río Pirara, en 1904.
En esa ocasión, Brasil perdió parte del territorio al sur del Essequibo. La decisión fue favorable al Reino Unido, que consolidó la Guayana Británica.
Este episodio definió las fronteras del territorio y trajo impacto estratégico para la región amazónica. Hasta hoy, el precedente se recuerda como símbolo de la complejidad geopolítica.
El caso también refuerza las consecuencias de los litigios territoriales en áreas coloniales. La disputa entre Venezuela y Guyana, por tanto, ecoa en episodios anteriores de redefinición de fronteras.

Divergencias Entre Negociaciones Y Presiones Externas
Mientras que Venezuela defiende negociaciones “sin amenazas extranjeras”, Guyana condiciona el diálogo al cumplimiento de la Declaración de Argyle, firmada en 2023.
Este acuerdo prevé soluciones pacíficas, con mediación internacional. Sin embargo, Caracas insiste en negociaciones directas y no reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia.
La postura de Venezuela compromete la efectividad de cualquier decisión del tribunal. De esta manera, el dilema jurídico permanece abierto, sin perspectiva clara de solución a corto plazo.
Además, los ejercicios militares realizados por Guyana en 2024 y 2025, en colaboración con Estados Unidos, fueron clasificados como “provocaciones” por el gobierno de Caracas.
Así, la disputa continúa atrapada entre la búsqueda de mediación internacional y la presión de intereses militares. La falta de consenso aumenta las tensiones bilaterales.
La Crisis Interna Bajo Nicolás Maduro
Paralelamente a la disputa territorial, Venezuela enfrenta una crisis política y económica bajo el gobierno de Nicolás Maduro. La situación se agravó tras su reelección en 2024.
La elección estuvo marcada por alegaciones de fraude y desencadenó protestas masivas en Caracas y en diversas otras ciudades. Las manifestaciones resultaron en una fuerte represión estatal.
Según entidades locales, decenas de personas murieron durante los actos y cientos fueron detenidas. Las cifras revelan el alto costo de la inestabilidad política.
Además, la crisis humanitaria se intensificó en los últimos años. La población sufre de escasez de alimentos, medicamentos y servicios básicos de salud y educación.
En este escenario, la reivindicación sobre el Essequibo también es vista como estrategia política. Para analistas, Maduro utiliza el conflicto para movilizar apoyo interno.
La tensión con Guyana, por lo tanto, se mezcla con la inestabilidad doméstica. Esto crea un escenario de incertidumbre, capaz de impactar no solo a Venezuela, sino a toda la región amazónica.

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