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Vive Solo En Un Observatorio Abandonado En La Patagonia: La Historia De Un Hombre Que Elegió El Aislamiento

Escrito por Noel Budeguer
Publicado el 10/01/2026 a las 13:34
Actualizado el 13/01/2026 a las 13:54
Homem vive sozinho em observatório abandonado na estepe da Patagônia e transforma ruínas em rotina de isolamento e propósito
A estrutura do antigo complexo segue aberta a visitantes, enquanto Javier Soto mantém o local e cuida da tumba do tio a 100 quilômetros de El Calafate
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La Estructura del Antiguo Complejo Permanece Abierta a Visitantes, Mientras Javier Soto Mantiene el Lugar y Cuida de la Tumba de Su Tío a 100 Kilómetros de El Calafate

Javier Soto tiene 35 años y eligió vivir aislado en las instalaciones de un observatorio abandonado en la estepa de Santa Cruz, en la Patagonia. El lugar se encuentra al lado de la ruta 40, cerca del río La Leona, y a unas 100 kilómetros de El Calafate, en un área donde la presencia humana ya es rara por sí sola.

La cúpula metálica, marcada por el tiempo y el viento constante, se ha convertido en un punto que llama la atención de quienes pasan por la carretera. La curiosidad de turistas y viajeros se mezcla con el contraste entre el paisaje árido y la apariencia casi espacial del edificio, que aún guarda parte de la historia de la astronomía en la región.

La decisión de quedarse allí vino acompañada de un objetivo claro. Además de la búsqueda de introspección y de una rutina alejada de la vida urbana, Soto asumió como misión cuidar de la tumba de su tío, el lonko mapuche Ramón Epulef, que vivió en el lugar durante décadas y murió en 2023.

La Vida a Pocos Metros del Río La Leona y los Límites del Agua Glacial

El río La Leona corre a unos 500 metros del observatorio, pero el agua no sirve para beber debido a la alta concentración de minerales. Aún así, entra en el día a día para cocinar y limpiar, mientras que el agua potable debe venir de lejos, en galones traídos de El Calafate, a 100 kilómetros.

La logística se convierte en parte de la supervivencia, y la distancia aumenta el peso de cada ida y vuelta. En algunos momentos, la ayuda también llega de viajeros y turistas que ya saben de su presencia en el lugar y dejan suministros, lo que reduce la dependencia de desplazamientos constantes.

El Propósito de Cuidar de la Tumba del Lonko Mapuche Ramón Epulef

La tumba se encuentra en lo alto de un cerro, antes del río, en un punto que Soto considera sagrado. La misión de cuidar de este espacio está directamente conectada con la historia de su tío, que llegó al lugar en 1998, construyó vida allí y crió animales, manteniendo la zona habitable a pesar del clima severo.

Ramón Epulef era conocido como domador y baqueano de la estepa, respetado en la región. Su memoria también implica el origen de la familia Epulef, ligada a territorios en Chubut, lo que refuerza el vínculo cultural y afectivo que mantiene a Soto en el observatorio.

La Creación de la Estación Astronómica Austral y el Sueño de Mapear el Cielo del Sur

La historia del observatorio comienza en 1934, cuando el ingeniero Félix Aguilar dirigía el Observatorio de La Plata y buscaba un punto para estudiar el cielo del hemisferio sur, entonces poco mapeado. La propuesta era instalar una Estación Astronómica Austral para observar estrellas cercanas al polo sur.

El lugar elegido fue el paraje La Leona, considerado extremo desde el principio. La región contaba con pocas referencias urbanas, y la población más cercana era El Calafate, fundada en 1927, lo que dejaba a la estación en un escenario de aislamiento que impactaba cualquier plan de operación.

La Epopeya de la Construcción y las Etapas Hasta que el Edificio Estuviera Listo en 1951

La construcción exigió soluciones improvisadas y trabajo duro, con ladrillos hechos y cocidos en el propio lugar. La falta de mano de obra, la dificultad de transporte y las inclemencias del clima, con vientos intensos, hielo y nieve en invierno, hacían todo más lento y más caro en esfuerzo.

Los trabajos fueron aprobados en 1940, y las tierras pasaron a la Universidad de La Plata en 1946. Las obras comenzaron en 1950 y, en 1951, el edificio del telescopio ya estaba terminado, junto con estructuras de apoyo como caballerías y una casa para astrónomos, a pesar de que la planta eléctrica y el edificio de la bomba de agua quedaron fuera por falta de presupuesto.

El Telescopio que No Funcionó y el Inicio de las Observaciones en 1965

La fase de equipos también enfrentó problemas. Un telescopio llegó y no funcionó, lo que retrasó el objetivo de observación continua. La inauguración solo ocurrió en 1960, tras intentos de viabilizar instrumentos, incluyendo la idea de instalar un Círculo Meridiano Repsold, instrumento astrométrico diseñado en 1853 en Alemania.

Para cumplir con la inauguración, se buscó un telescopio prestado del Observatorio Lick de la Universidad de California, que llegó por mar después de meses de viaje. El equipo había estado sin uso durante tres décadas y tuvo que ser desmontado y llevado a La Plata para calibración, lo que prolongó aún más el inicio efectivo del trabajo.

Solo en diciembre de 1965 el Observatorio Austral Félix Aguilar comenzó a mapear el cielo. El resultado práctico fue limitado por factores del ambiente, como la proximidad del río generando imágenes difusas y la presencia constante de nubes, con solo 80 noches consideradas diáfanas al año, reduciendo el ritmo de catalogación a alrededor de 200 estrellas por mes.

Aislamiento, Cierre en 1973 y la Reconstrucción Hecha a Partir de 1998

La operación exigía resiliencia de quienes vivían allí. Faltaban atención médica, radio y movilidad, y el correo llegaba cada 15 días, lo que hacía la rutina más pesada incluso para equipos capacitados. A finales de la década de 1960, se donó una pickup al astrónomo, pero el aislamiento siguió siendo un desafío permanente.

Cinco astrónomos se alternaron hasta el cierre en 1973, cuando el telescopio volvió a La Plata y el edificio quedó abandonado. Con el tiempo, el clima y el vandalismo transformaron la casa del astrónomo y otras estructuras en ruinas, hasta que Ramón Epulef reconstruyó el espacio a partir de 1998, manteniendo la cúpula y dejando la casa habitable.

En 2009, se presentó en la Comisión de Cultura, Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados un proyecto para declarar el observatorio como Monumento Histórico Nacional, sin noticias de avance. Tras la muerte del tío en 2023, la familia continuó cuidando de la zona, y Soto permaneció en el lugar para proteger el patrimonio y la memoria ligada a esta ocupación.

Su presencia también cambió la dinámica de quienes pasan por la ruta 40. Las tranqueras se abren diariamente para la aproximación de turistas, y la curiosidad ha aumentado, pero la vulnerabilidad del lugar sigue siendo evidente, aún más después del incendio ocurrido en octubre pasado en la casa donde vivieron los astrónomos, que había sido restaurada por el tío.

La conexión con el mundo ocurre a través de una antena de Starlink, con apoyo de tres paneles solares que permiten el uso del celular durante algunas horas al día. Entre la soledad de la estepa y el movimiento de visitantes, sigue con dos perros, alimentos básicos y la idea de recuperar calma y oscuridad, manteniendo vivo un punto de la historia astronómica argentina en medio del viento de la Patagonia.

El contenido fue elaborado con base en las informaciones publicadas por Leandro Vasco en el medio digital argentino LA NACION.

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Noel Budeguer

Sou jornalista argentino baseado no Rio de Janeiro, com foco em energia e geopolítica, além de tecnologia e assuntos militares. Produzo análises e reportagens com linguagem acessível, dados, contexto e visão estratégica sobre os movimentos que impactam o Brasil e o mundo. 📩 Contato: noelbudeguer@gmail.com

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