Un motor creado hace más de dos siglos volvió a cobrar vida por las manos de un ingeniero británico. Usando calor como única fuente de energía, construyó una bicicleta funcional sin gasolina ni batería y registró todo el proceso en video.
Un motor creado en el siglo XIX, mucho antes de la invención del automóvil, volvió a cobrar vida por las manos de un ingeniero británico. El creador de contenido e ingeniero aeroespacial Tom Stanton publicó en el YouTube la construcción completa de una bicicleta movida por un motor Stirling — un tipo de máquina térmica patentada en 1816 que funciona solo con calor.
El video, con 18 minutos de duración, sigue todos los desafíos y pruebas para transformar una idea centenaria en algo que se mueve de verdad.
El resultado final es una bicicleta que anda sola, sin gasolina, sin batería y con ruido casi nulo.
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El proyecto, aunque aún rudimentario, impresiona por su ingenio y por la forma en que rescata un concepto casi olvidado de la ingeniería térmica.
Primeros test y modelo de banco
El video comienza con una demostración simple. Stanton calienta una jeringa de vidrio, que reacciona al calor expandiendo el aire en su interior.
El movimiento del émbolo muestra el principio básico detrás del motor Stirling: la transformación de energía térmica en energía mecánica.
Luego, monta una segunda jeringa con un pistón desplazador, responsable de empujar el aire entre zonas calientes y frías. Este movimiento acelera el ciclo térmico y, con eso, un pequeño motor comienza a girar en la bancada.
Convencido de que la idea podría funcionar en escala real, Stanton inicia el proyecto de una unidad lo suficientemente grande como para encajar en el cuadro de una bicicleta.
La meta era alcanzar entre 100 y 150 watts de potencia — lo suficiente para alcanzar hasta 24 km/h en terreno plano.
Construcción del motor principal
El motor fue construido con cuerpo principal en aluminio y tapa caliente en acero, material necesario para soportar temperaturas muy elevadas.
Stanton llegó a probar un disipador de calor de computadora, pero abandonó la idea por la poca área de contacto. En su lugar, adoptó un sistema interno de enfriamiento por agua.
Como la potencia era limitada, cualquier pérdida por fricción podría comprometer el rendimiento. Para lidiar con esto, utilizó anillos de PTFE (un material de baja fricción) en el pistón de potencia, apoyados por tensores. Además, instaló rodamientos lineales hechos a partir de piezas de impresora 3D para mantener la varilla centralizada.
La estructura del motor fue fijada en el triángulo delantero de la bicicleta con un soporte impreso en 3D.
La parte trasera recibió un soporte de aluminio que acomoda dos cigüeñales. Estos fueron fabricados primero en aluminio sólido y luego en resina ligera para pruebas.
Una polea dentada conectada por correa sustituyó el uso de engranajes. Esta elección buscaba reducir la fricción y garantizar que los pistones y el desplazador quedaran sincronizados durante el funcionamiento.
Soluciones para problemas técnicos
En las primeras pruebas, el motor no funcionó. Con la tapa ya incandescente y el sistema de enfriamiento a 40 °C, Stanton desmontó todo para investigar.
Lubricó el anillo de sellado y examinó las juntas de silicona, sospechosas de causar fugas.
Pruebas de compresión mostraron que los anillos de PTFE no estaban sellando correctamente. Intentó usar un anillo de goma, pero la fricción fue excesiva.
La solución llegó con un anillo impreso en TPU, material flexible que logró sellar mejor. Con esto, el pistón comenzó a reaccionar al giro manual, indicando presión interna recuperada.
Otro problema identificado fue el recorrido de la manivela, inicialmente de 30 milímetros. Este valor empujaba el pistón más allá de la zona ideal de expansión de aire.
Al reducir el recorrido a 25 milímetros y aumentar el desplazamiento de aire entre los extremos, el motor finalmente comenzó a girar solo.
Resultados y limitaciones del prototipo
Con el motor en funcionamiento, Stanton hizo ajustes finales. Se cambiaron las correas para reducir pérdidas por flexión y se añadió un volante en la tracción trasera.
El objetivo era acumular energía antes de engranar la transmisión. Aun así, el prototipo se mantuvo como una curiosidad de baja potencia.
El tiempo de calentamiento es largo, el torque es débil y la aceleración, difícil. A pesar de estos límites, el proyecto es una fascinante prueba de concepto.
Stanton ya planea añadir un regenerador térmico, presurizar el aire de trabajo, instalar un sistema de enfriamiento con radiador y hasta crear un embrague para un uso más práctico.
Un motor antiguo con herramientas modernas
La idea no es reemplazar bicicletas eléctricas. Pero el experimento muestra lo que es posible cuando herramientas modernas como impresión 3D, mecanizado CNC y creatividad se encuentran con ideas antiguas de la ingeniería.
El video termina con el motor aún girando, sostenido solo por la diferencia entre caliente y frío.
La bicicleta se mueve, aunque lentamente, empujada por un motor patentado hace más de 200 años — un recordatorio de que la innovación también puede venir del pasado.

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