Con Más de 10.000 Kilómetros de Tubulaciones Instaladas Bajo el Mar, China Acelera la Construcción de Su Red Energética Submarina y Apunta a la Autosuficiencia, Reduciendo la Dependencia Externa y Ampliando el Dominio en Energía Offshore
La expansión de las redes submarinas de China ha alcanzado un hito impresionante: más de 10.000 kilómetros de tubulaciones han sido instalados bajo el mar, impulsando el avance del país hacia la autosuficiencia energética.
La infraestructura, esencial para conectar plataformas de energía offshore, es clave en los planes de Pekín para garantizar abastecimiento propio y reducir la dependencia de importaciones.
El Avance de la Energía Offshore
China, conocida por su inmensa red terrestre y proyectos de energía solar e hidroeléctrica, ahora dirige su atención al entorno marítimo.
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La estrategia es clara: explorar el potencial del mar para generar energía eólica, solar flotante, gas natural y petróleo.
Esta nueva frontera energética viene acompañada de megaproyectos, como el parque eólico de Chaozhou y amplias plantas solares instaladas sobre el agua.
Además, el país realiza perforaciones en busca de petróleo a profundidades cada vez mayores.
Estas iniciativas buscan dos objetivos estratégicos. El primero es ampliar la autonomía energética nacional. El segundo es impulsar la descarbonización, con fuentes renovables que ayuden a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.
Por lo tanto, las tubulaciones submarinas se vuelven vitales para conectar la infraestructura marítima con las plantas de procesamiento en tierra.
Una Red de Tubulaciones Submarinas que Se Extiende por el Mar
La nueva red china se destaca tanto por su extensión como por su profundidad. Entre 2021 y 2025, más de 1.500 kilómetros de tubulaciones han sido añadidos al sistema nacional.
Algunas se extienden por regiones ultraprofundas, alcanzando 1.500 metros bajo la superficie del océano.
Estas tubulaciones varían considerablemente de tamaño. Hay modelos con menos de tres centímetros de diámetro y otros de hasta 120 centímetros —el equivalente a la anchura de un televisor de 50 pulgadas.
Esta variedad permite que el país transporte diferentes tipos de combustible y se adapte a las condiciones marítimas más extremas.
El Proyecto de la Bahía de Hohai y el Campo Deep Sea No.1
Entre los emprendimientos destacados está el de la Bahía de Hohai. Esta área alberga la red más densa de tubulaciones del país, con más de 3.200 kilómetros destinados al transporte de petróleo crudo y gas natural.
Otro hito es el proyecto Deep Sea No.1, el primer campo de gas ultraprofundos desarrollado totalmente por China.
Ubicado a 1.500 metros de profundidad, simboliza la capacidad técnica nacional de operar en ambientes antes dominados por empresas extranjeras.
Para hacer frente a tal demanda, el país creó el barco Hai Yang Shi You 201 —una grúa marítima especializada en la instalación de tubulaciones a profundidades de hasta 3.000 metros.
Con él, China ha comenzado a realizar, por sí sola, operaciones que antes dependían de tecnología internacional.
Ingeniería de Resistencia Extrema
Las tubulaciones instaladas deben soportar condiciones severas. Están diseñadas para resistir la presión y las altas temperaturas de las profundidades oceánicas.
Además, reciben tratamiento anticorrosivo y son capaces de transportar fluidos que alcanzan hasta 120 °C.
Cada segmento de la red tiene alrededor de cuatro centímetros de grosor, lo que garantiza la durabilidad necesaria para operar en regiones hostiles y con grandes variaciones de temperatura.
Esta robustez técnica es fundamental porque la meta china implica ampliar aún más la red.
Tubulaciones Submarinas: Rumbo a 13 Mil Kilómetros Hasta 2030
El país no tiene intención de desacelerar. Hasta 2030, la meta es superar los 13.000 kilómetros de tubulaciones submarinas.
La ampliación reforzará el transporte energético y garantizará el abastecimiento constante de las plantas offshore, que se multiplican a lo largo de la costa.
Además, China ya estudia el uso de estas tubulaciones para transportar combustibles considerados “verdes”, como el hidrógeno y el gas de esquisto.
Este último ha ganado relevancia tras recientes descubrimientos de grandes reservas que pueden fortalecer la transición energética del país.
Al final, las tubulaciones submarinas chinas representan mucho más que ingeniería.
Son un símbolo del avance tecnológico, de la ambición energética y de la búsqueda de independencia total en el sector más estratégico de la economía mundial.
Con información de Xataka.

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