Érase una vez la Ruta de la Seda, donde Oriente se encontraba con Occidente en un intercambio de riquezas que marcaba la historia. Ahora, este camino gana nuevos rieles, y China, con mirada de águila hacia el futuro, lanza una ferrovía que promete ser el nuevo edén del comercio internacional.
De Yiwu, esta metrópoli de China, que no se duerme en los laureles cuando se trata de producción a bajo costo, partió el tren que hizo historia.
Cargado hasta los dientes con mercancías que van desde ropa hasta gadgets codiciados, el tren zarpa rumbo a Londres, cortando distancias en 18 días – un salto, comparado con los largos días en alta mar.
No fue fácil, no. Con un cheque de 279 mil millones, China tuvo que alinear rieles, nivelar montañas y construir una columna vertebral de acero para soportar el peso de los trenes modernos.
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Un buque procedente de China trajo más de 5 mil vehículos eléctricos de una sola vez a Brasil: fue la mayor operación jamás registrada por el puerto, donde 5.101 vehículos desembarcaron en Paranaguá.
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El monstruo de 17 metros y 20 toneladas que EE. UU. construyó en 1939 para dominar la Antártida — y que solo podía moverse conduciendo marcha atrás: el Snow Cruiser costó US$ 150.000 y fue abandonado para siempre
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Componentes eólicos de China llegan al Puerto de Fortaleza con 76 piezas para aerogeneradores y siguen por carretera hasta un parque en Rio Grande do Norte
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China termina el túnel submarino de mayor diámetro del mundo bajo el Río Amarillo: 17,5 metros de calibre, dos niveles, seis carriles y una TBM de 163 metros llamada Shanhe.
La obra, que es un verdadero rompecabezas internacional, contó con la fuerza de la Alianza Ferroviaria Euro-Asiática, que puso manos a la obra en varios tramos.
Pero no todo son flores en esta nueva Ruta de la Seda
Los ambientalistas están alarmados con los estragos ecológicos y el humor negro que asciende. Y hay quienes ven en esta ferrovía un ajedrez económico de China, que solo busca expandir su dominio por el globo.
Hasta el presidente chino tuvo que ceder y repensar las fábricas de carbón, volviendo la mirada hacia un verde más sostenible.
En medio del pueblo, el tren divide opiniones tanto en China como en el resto del mundo
Hay empresarios que ya están sonriendo de oreja a oreja, viendo la ferrovía como un pasaporte hacia un futuro de bolsillos llenos.
Pero hay quienes fruncen el ceño, pensando que esta historia no va a cambiar el día a día de la gente. En Chiam, por ejemplo, la gente ya siente en el bolsillo el aumento de los alquileres, reflejo de esta ferrovía que aún tiene que demostrar su valor.
La ferrovía China-Londres no es solo un camino de hierro; es un trazo de unión entre dos mundos. Mientras los trenes van y vienen, cargando esperanzas y controversias, el planeta está atento para ver cómo esta nueva Ruta de la Seda va a dibujar los mapas del comercio y de la diplomacia mundial.


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