Raza extinta en 1627 es recreada como el mayor bovino del mundo. Proyecto Tauros rescata legado ecológico y genético con impacto en la biodiversidad.
Extinto hace casi 400 años, el mayor bovino del mundo volvió a caminar por los campos de Europa. El uro, recreado en forma de Tauros, está siendo usado para restaurar ecosistemas y funciones naturales perdidas.
Liderado por la Fundación Taurus, de los Países Bajos, con apoyo de Rewilding Europe y de la ONG ARK Nature, el programa inició en 2008 con cruzamientos selectivos de razas primitivas, ofreciendo al ambiente europeo antiguas funciones ecológicas perdidas.
La misión es restaurar el equilibrio natural y revisar un pasado perdido.
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Mayor bovino del mundo: Contexto histórico e importancia ecológica
El uro (o Bos primigenius) fue extinto en 1627, cuando el último ejemplar murió en Polonia — convirtiéndose en uno de los primeros casos de extinción causada por el hombre.
Antecesor directo de todas las razas bovinas domésticas (cebúes y taurinos), dominó Europa, el norte de África y parte de Asia.
Con más de 1,80 m de altura y peso superior a una tonelada, este mayor bovino del mundo desempeñaba papeles esenciales en la manutención de claros y hábitats naturales.
Por lo tanto, regenerar esta raza significa recuperar también su influencia positiva sobre ecosistemas enteros.

El proyecto Tauros y la recreación de la raza
A partir de 2008, el Proyecto Tauros apostó en el back-breeding — técnica que restaura rasgos genéticos de especies extintas mediante el cruzamiento de razas vivas que traen similitudes — en lugar de recurrir a la clonación o ingeniería genética.
Se seleccionaron razas como Sayaguesa y Maronesa (Portugal), Maremmana (Italia), Boskarin (Croacia) y Podolica (Este Europeo), entre otras, valorando atributos como porte elevado, piernas largas, cuernos robustos y rusticidad.

Hoy, existen cerca de 500 Tauros, similares al uro en genética y apariencia, viviendo libremente en reservas en los Países Bajos, España, Portugal, Croacia, Rumanía y Dinamarca.
Beneficios del retorno de la raza para la biodiversidad
El retorno de esta raza como un gran herbívoro trae impactos positivos al ecosistema.
Al pastar, los Tauros dispersan semillas, reciclan nutrientes, controlan arbustos y ayudan a reducir el riesgo de incendios.
Sus áreas de pastoreo ricas favorecen flora y fauna — de polinizadores a pequeños mamíferos — al mismo tiempo que benefician depredadores como el lobo ibérico y el lince, al fortalecer cadenas alimentarias completas.
Por ejemplo, en el Valle del Côa, en Portugal, cohabitan con caballos Sorraia, recreando la dinámica que existió hace milenios y fue retratada en las grabados rupestres paleolíticos — patrimonio de la UNESCO.
Implicaciones para la ganadería y sostenibilidad
Aunque los Tauros no han sido desarrollados para producción comercial, despiertan interés en el sector por su resistencia natural, rusticidad y capacidad de aprovechar forrajes de baja calidad.
Esto genera perspectivas valiosas para la selección genética en la ganadería moderna y fortalece el concepto de ganadería de conservación — uso de animales en áreas marginales para promover biodiversidad, turismo y restaurar corredores ecológicos, sin competir con la producción intensiva.
Símbolo de esperanza y lección para el futuro
El rescate del uro en forma de Tauros va más allá de la biología. Levanta una reflexión profunda sobre pérdidas humanas y restauración.
Como resumió el biólogo Thor Hjarsen, líder del proyecto en Dinamarca: el objetivo es “restablecer la función primordial del uro en la naturaleza”.
Además, la imagen de estos imponentes bovinos simboliza esperanza, mostrando que incluso especies extintas pueden renacer con ciencia, perseverancia y cooperación global.


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