Con Apoyo del Fondo de la Marina Mercante, Brasil Busca Reerguir Su Industria Naval, Modernizar la flota e Impulsar la Logística Acuática Nacional
A industria naval brasileña ya brilló en el escenario global. En los años 1970, el país era el segundo mayor en encargos de barcos, con más de 40 mil trabajadores. Luego, vino la desindustrialización y la crisis económica. Ahora, la construcción naval intenta volver al protagonismo, apoyada en una herramienta esencial: el Fondo de la Marina Mercante (FMM).
El FMM es el principal medio de financiamiento de la construcción de barcos en Brasil. Se gestiona por el Ministerio de Transportes y se sostiene por un tributo específico, el Adicional al Flete para Renovación de la Marina Mercante (AFRMM).
La operación de los recursos corre a cargo de bancos como Banco do Brasil, BNDES y Caixa. Con esto, proyectos estratégicos pueden ser financiados con intereses bajos, plazos largos y carencias mayores.
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Construir barcos exige mucho. Son bienes caros, hechos a medida y con producción demorada. Las empresas necesitan crédito que se ajuste al tamaño y al riesgo de estos proyectos.
En Brasil, el financiamiento privado enfrenta obstáculos como la burocracia, la logística deficiente, la inestabilidad regulatoria y los altos intereses. Todo esto forma el llamado “Costo Brasil”. En este escenario, el FMM se vuelve aún más importante para la industria.
A pesar de la importancia, conseguir los recursos no es simple. Las empresas necesitan presentar proyectos detallados, probar capacidad técnica y seguir las reglas de los bancos. La burocracia y la escasa información sobre los criterios de acceso dificultan el uso del fondo. Esto reduce su impacto real en el sector.
En 2024, el BNDES liberó R$ 6 mil millones en financiamientos del FMM. Es el mayor monto en 12 años y más que el triple del total entre 2019 y 2022. En total, el sector naval brasileño recibió aprobación por R$ 30,8 mil millones en inversiones. Son 430 proyectos, entre construcción de barcos, mantenimiento y obras portuarias.
La construcción naval mueve mucho más que astilleros. Activa toda una cadena: acero, servicios técnicos, logística y empleos. También es esencial para la logística nacional, como en la cabotaje y en la navegación de largo recorrido. El fortalecimiento de este sector es estratégico para el país.
Brasil necesita aumentar su flota, modernizar barcos y hacer frente a la demanda de transporte acuático. Para ello, es necesario fortalecer la industria naval con crédito, políticas públicas estables e integración con leyes como la de la BR del Mar (Ley 14.301/2022).
La reactivación del sector naval no depende solo de dinero. También necesita voluntad política, reglas claras e instrumentos bien ajustados. El FMM puede ser esa fuerza de transformación. Para cumplir este papel, el fondo necesita ser más accesible, con menos burocracia y más divulgación.
La industria naval brasileña tiene potencial. Con los ajustes correctos, el FMM puede ser el ancla que faltaba para volver a colocar a Brasil en el mapa mundial de la construcción de barcos.
Con información de Puertos y Barcos.

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