En 1999, la ciudad de Lanjarón, en el sur de España, firmó un decreto inusual que prohibió simbólicamente a los moradores de morir los fines de semana. La medida fue adoptada tras el agotamiento de la capacidad del cementerio municipal y buscaba, con humor, llamar la atención sobre el problema.
Con aproximadamente 4 mil habitantes en ese momento, el municipio de la provincia de Granada enfrentaba dificultades para realizar nuevos sepultamientos. Ante la urgencia, la alcaldía decidió utilizar la creatividad para alertar al gobierno regional sobre la necesidad de adquirir un nuevo terreno para entierros.
El decreto, firmado por el entonces alcalde José Rubio, recomendaba que los moradores «tuvieran extremo cuidado con su salud» y evitaran fallecer, especialmente los sábados y domingos, mientras la administración no encontrara una solución. “Pedimos encarecidamente que nadie fallezca hasta que tengamos espacio digno para nuestros muertos”, decía el texto.
La Medida Simbólica Tuvo Apoyo de la Población y Repercusión Internacional
La propuesta fue recibida con buen humor por la comunidad local y tuvo amplia cobertura en la prensa internacional. Según el periódico estadounidense Deseret News, el objetivo de la medida era provocar una reflexión pública y presionar por una solución rápida.
-
Ciudad misteriosa de China finalmente revela sus secretos después de que el ADN antiguo desvelara el origen de los constructores, una élite masculina dominante y los rituales que intrigaban a los arqueólogos durante años.
-
Diseñador japonés creó barco con forma de cremallera que parece abrir el agua al navegar en Tokio.
-
Uruguay se rinde a Embraer y retira sus A-37 Dragonfly después de casi medio siglo de servicio; los jets operaron durante 49 años, participaron en la CRUZEX y ahora dan paso a 6 nuevos A-29 Super Tucano con aviónica moderna.
-
Una tortuga sorprende a científicos en EE. UU. al ser el resultado de un cruce entre dos especies raras; conoce a Earl Grey, una tortuga híbrida de primera generación
Lanjarón no fue la única ciudad en adoptar este tipo de enfoque. En Brasil, un caso similar ocurrió en 2005, en la ciudad de Biritiba Mirim, interior de São Paulo. Allí, el entonces alcalde Roberto Pereira da Silva sancionó una ley simbólica que hacía “ilegal” morir, también debido a la falta de espacio en el cementerio local.

El problema brasileño se agravaba por restricciones ambientales, que impedían la construcción de nuevos cementerios en áreas urbanas o cercanas a manantiales. Con la repercusión de la medida, las autoridades estatales y federales empezaron a discutir alternativas legales.
Tras Años de Impasse, el Municipio Brasileño Consiguió Nuevo Cementerio
Solo en 2010, después de una serie de movilizaciones y la revisión de normas por parte del Consejo Nacional del Medio Ambiente (Conama), se autorizó un nuevo cementerio en Biritiba Mirim, ubicado en el barrio Jardim Takebe, con capacidad para hasta 12 mil sepultamientos.
Estos casos revelan cómo medidas simbólicas y de tono irónico pueden generar un impacto político real cuando se trata de servicios públicos esenciales, como la salud y la infraestructura funeraria. Ambas ciudades utilizaron el humor como herramienta para sensibilizar a la opinión pública y acelerar decisiones administrativas.
La información fue divulgada por el portal Correio24Horas, con base en reportajes de la época y archivos de medios internacionales. Los episodios continúan siendo recordados como ejemplos inusuales de acción gubernamental ante crisis locales.

¡Sé la primera persona en reaccionar!