Reconocimiento internacional celebra a la brasileña tras una de las travesías más desafiantes de la natación en aguas abiertas, consolidando una trayectoria marcada por preparación intensa, superación de adversidades y un desempeño que entró en la historia del deporte nacional.
La nadadora brasileña Clarice Shiguemi Hashizume escribió un nuevo capítulo en la historia de la natación en aguas abiertas al conquistar un reconocimiento oficial del Guinness World Records. Según publicado por el portal Swim Channel, la hazaña fue homologada después de que la atleta completara, el 9 de junio de 2026, la tradicional Travesía del Leme al Pontal, en Río de Janeiro, convirtiéndose en la mujer de mayor edad en concluir el recorrido de 36 kilómetros, uno de los más exigentes del país y referencia internacional en la modalidad.
A los 56 años y 280 días en la fecha de la prueba, Clarice recorrió toda la distancia entre las playas del Leme y del Pontal en 12 horas y 3 minutos. La homologación fue realizada por la Leme to Pontal Swimming Association (LPSA), entidad responsable de la organización de la travesía y del reconocimiento oficial del récord.
El resultado representa mucho más que una marca deportiva. La conquista es consecuencia de meses de preparación, disciplina y planificación para enfrentar un desafío considerado uno de los mayores de la natación en aguas abiertas en Brasil.
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Preparación intensa transformó un gran sueño en récord mundial
Aunque es una nadadora experimentada, Clarice nunca había competido en una ultramaratón acuática con las características de la Travesía del Leme al Pontal. Su mayor desafío hasta entonces había sido la Travesía 14 Bis, con 24 kilómetros.
Incluso sin un historial extenso en pruebas de esa distancia, decidió apostar directamente en una de las travesías más difíciles del calendario brasileño.
Según la atleta, la preparación comenzó en enero de 2026, con una rutina rigurosa de entrenamientos físicos y técnicos.
Desde el inicio, Clarice tomó una decisión que aumentaría aún más el grado de dificultad de la prueba: realizar todo el recorrido sin utilizar traje de neopreno, incluso sabiendo que enfrentaría aguas más frías durante el período elegido.
Para llegar preparada al desafío, intensificó los entrenamientos en piscina, amplió el volumen de natación en represas y realizó sesiones específicas los sábados junto al entrenador Igor de Souza, trabajo que fortaleció tanto la resistencia física como la confianza necesaria para enfrentar las largas horas en el mar.
Además de los entrenamientos, la atleta necesitó organizar toda la estructura financiera para viabilizar el intento del récord. La creación de la empresa IARA.eco, sumada a la venta de camisetas, ayudó a costear viajes, hospedaje, alimentación, entrenamientos y toda la logística necesaria durante el período de preparación en Río de Janeiro.
Clarice también destacó el papel fundamental de la nutricionista Alessandra Rodrigues, quien acompañó toda la jornada ofreciendo soporte técnico, emocional y operacional durante los meses que antecedieron la travesía.
Resfriado, asma y mar agitado aumentaron el grado de dificultad de la travesía
La salida ocurrió a las 0h25 del día 9 de junio, rodeada de incertidumbres provocadas por la previsión de cambios en las condiciones del mar y posibilidad de mal tiempo.
Como si los desafíos naturales de la ultramaratón no fueran suficientes, Clarice inició la prueba enfrentando un resfriado y una crisis de asma, factores que exigieron aún más control físico y mental a lo largo de las más de doce horas de esfuerzo continuo.
Tras aproximadamente diez kilómetros, la brasileña necesitó superar un tramo de fuerte corriente, considerado uno de los puntos más técnicos de la travesía. A pesar de las dificultades, mantuvo el ritmo planeado y siguió avanzando hasta la llegada.
En las horas finales, el desgaste físico se hizo evidente.
Según la atleta, surgieron fuertes dolores en la región lumbar, falta de aire y episodios de tos, síntomas provocados por el enorme esfuerzo exigido por la prueba. Aun así, logró concluir todo el recorrido con seguridad.
Durante toda la travesía, Clarice contó con el soporte del equipo formado por Aderbal, Anne Brumanna y Júlio Anzai, responsables del barco de apoyo que acompañó cada etapa del desafío.
Confirmación del Guinness transformó la conquista en un hito de la natación brasileña
Después de cruzar la línea de llegada, Clarice recibió la noticia que haría su conquista aún más histórica.
Fue en ese momento que surgió la iniciativa de solicitar al Guinness World Records el reconocimiento oficial del logro como la mujer de mayor edad en completar la Travesía del Leme al Pontal.
Con la homologación concluida, la brasileña pasó a integrar oficialmente el libro de los récords, consolidando su nombre entre los grandes destacados de la natación en aguas abiertas.
Además de la tradicional prueba de 36 kilómetros, la organización de la LPSA promueve otras importantes travesías, como los recorridos de 10 km, 13 km, 14 km, 16 km, 18 km, 40 km y 50 km, reuniendo atletas brasileños y extranjeros en diferentes niveles de dificultad.
Para participar del desafío, los nadadores interesados deben ponerse en contacto con la organización de la Travessia do Leme ao Pontal y solicitar la programación de una fecha para la realización de la ultramaratón.
La conquista de Clarice Hashizume refuerza que grandes resultados no dependen solo de la edad, sino de la combinación entre preparación, disciplina, perseverancia y coraje para enfrentar desafíos que pocos atletas están dispuestos a enfrentar.
Con información de: Swim Channel
