Inspirada en los pulmones humanos, la tecnología creada por la colombiana Mariana Pérez captura diferentes gases contaminantes y los transforma en materiales biodegradables, colocando a la joven inventora entre los destacados globales de la innovación sostenible.
En un momento en que la mayor parte de las tecnologías de captura de carbono se concentra solo en el dióxido de carbono, una joven emprendedora colombiana decidió atacar varios contaminantes al mismo tiempo. La ingeniera y empresaria Mariana Pérez, fundadora de la empresa Ecol-Air, desarrolló un sistema que imita el funcionamiento de los pulmones humanos para capturar gases contaminantes presentes en el aire y transformarlos en materias primas biodegradables. La innovación, destacada por la Oficina Europea de Patentes, colocó a Mariana entre los diez finalistas del Young Inventors Prize 2025, que reconoce a jóvenes inventores con soluciones de impacto global.
El proyecto llama la atención porque no se limita a la captura de CO₂. Según la EPO, la tecnología también elimina dióxido de nitrógeno (NO₂) y dióxido de azufre (SO₂), gases asociados a problemas respiratorios, enfermedades cardiovasculares y degradación ambiental. Tras la captura, estos contaminantes pasan por un proceso químico que permite su transformación en polímeros biodegradables utilizados en la fabricación de diversos productos.
La idea surgió cuando Mariana Pérez tenía solo ocho años y observó la lluvia limpiando la suciedad dejada por los coches
El origen del proyecto comenzó mucho antes de la creación de la empresa. Según Mariana Pérez, todo comenzó cuando observó la lluvia removiendo una capa oscura de suciedad acumulada en el coche de su padre. Al descubrir que esa suciedad provenía de la contaminación emitida por los vehículos, surgió una pregunta simple: si la lluvia puede remover parte de los contaminantes, ¿sería posible crear una máquina capaz de hacer algo similar a una escala mucho mayor?
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La curiosidad infantil terminó evolucionando hacia experimentos escolares, ferias de ciencia y prototipos cada vez más sofisticados. Con el paso de los años, Mariana continuó perfeccionando la idea hasta transformar el concepto en una tecnología comercial capaz de ser instalada en ambientes industriales.

El sistema llamado FIVA fue inspirado directamente en la anatomía de los pulmones humanos
La diferencia de la tecnología está en el diseño biomimético. Según la Oficina Europea de Patentes, el sistema llamado FIVA utiliza estructuras conocidas como «bronquios mecánicos» y «alvéolos artificiales», diseñados para reproducir parte del funcionamiento del sistema respiratorio humano.
Cuando el aire contaminado entra en el equipo, estos componentes aumentan el área de contacto entre los gases contaminantes y la solución química utilizada por el sistema. El resultado es una captura más eficiente de diferentes contaminantes atmosféricos, no solo del dióxido de carbono.
La propia Mariana describe el equipo como una especie de «aspiradora gigante» capaz de atraer grandes volúmenes de aire y separar los contaminantes presentes en la corriente gaseosa.
A diferencia de muchos sistemas de captura de carbono, la tecnología también elimina NO₂ y SO₂
Gran parte de los proyectos de captura de carbono desarrollados actualmente se enfocan casi exclusivamente en el CO₂. La propuesta de Ecol-Air intenta ampliar ese alcance. Según información del EPO, el sistema captura simultáneamente dióxido de carbono, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre, tres de los gases más asociados a la contaminación atmosférica en áreas urbanas e industriales.
El dióxido de nitrógeno se produce frecuentemente por la quema de combustibles fósiles en vehículos y procesos industriales. Por su parte, el dióxido de azufre suele estar asociado a la combustión de combustibles que contienen azufre y a determinadas actividades industriales. Ambos pueden causar problemas respiratorios y contribuir a la formación de lluvia ácida. Esta capacidad de capturar diferentes gases es uno de los principales diferenciadores presentados por la empresa.
Los contaminantes no se descartan: se transforman en nuevos productos
Quizás la característica más sorprendente del proyecto reside en el destino dado a los contaminantes capturados. En lugar de simplemente almacenar los gases, Ecol-Air afirma procesarlos para crear polímeros biodegradables que pueden ser utilizados en diversos productos industriales.
Entre las aplicaciones mencionadas se encuentran empaques sostenibles, bolsas biodegradables, recubrimientos e incluso materiales utilizados en la construcción civil. La propuesta transforma la contaminación en materia prima, creando un modelo de economía circular en el que parte de los residuos atmosféricos adquiere nueva utilidad. Según Mariana Pérez, la idea central es impedir que estos contaminantes regresen rápidamente al ambiente después de ser capturados.
La primera planta industrial ya está operando en Colombia
La tecnología dejó de ser solo un prototipo hace algunos años. Según información divulgada por el EPO, la primera planta de tratamiento de aire utilizando la tecnología de Ecol-Air entró en operación en Girardota, en Colombia, en 2023. La instalación fue diseñada para procesar aproximadamente 70 toneladas de aire por día.
La empresa informa que la unidad alcanzó una eficiencia cercana al 82% en el tratamiento de los contaminantes procesados. Este número es presentado por la propia compañía y no debe interpretarse como una validación independiente universal de la tecnología. El funcionamiento de la planta marcó la transición del proyecto de una invención experimental a una aplicación industrial real.
Un centro aún mayor pretende procesar casi 500 toneladas de aire diariamente
La expansión de la tecnología continúa en marcha. Según el EPO, un nuevo centro de innovación en calidad del aire fue planeado para la ciudad de Barbosa, también en Colombia. La expectativa presentada por la empresa es que la instalación sea capaz de procesar aproximadamente 497 toneladas de aire por día.
Además de la purificación del aire, el lugar también fue concebido para funcionar como centro de investigación y concienciación ambiental. La propuesta es ampliar la capacidad operacional de la tecnología y al mismo tiempo estimular nuevas investigaciones sobre calidad del aire y captura de contaminantes atmosféricos.
Empresas industriales ya comenzaron a utilizar la tecnología colombiana
Uno de los mayores desafíos enfrentados por Mariana Pérez fue convencer a la industria de que la solución funcionaba. Según relatos divulgados por el EPO y por Euronews, muchas empresas inicialmente demostraron escepticismo ante la propuesta. Para probar la eficiencia del sistema, la emprendedora decidió instalar unidades gratuitamente en algunas fábricas.
La estrategia terminó funcionando. Tras las pruebas iniciales, empresas como Yamaha Colombia y Sumicol-Corona comenzaron a utilizar la tecnología. Este movimiento ayudó a transformar a Ecol-Air en una empresa con actuación industrial efectiva.
La innovación colocó a la colombiana entre los principales jóvenes inventores del mundo
El reconocimiento internacional llegó en 2025. Mariana Pérez fue seleccionada entre los diez nombres del Young Inventors Prize 2025, iniciativa de la Oficina Europea de Patentes dirigida a jóvenes innovadores que desarrollan soluciones para desafíos globales relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
La elección colocó a la emprendedora colombiana junto a inventores de diferentes países que trabajan con tecnologías relacionadas con la salud, sostenibilidad, energía y medio ambiente. Según el EPO, la tecnología de Ecol-Air contribuye directamente a objetivos relacionados con la salud pública, ciudades sostenibles y acción climática.
La máquina inspirada en los pulmones muestra un enfoque diferente para combatir la contaminación
La mayoría de las iniciativas ambientales buscan reducir emisiones en el origen. La tecnología creada por Mariana Pérez sigue un camino complementario: capturar parte de la contaminación ya presente en el aire y transformarla en nuevos materiales. Al combinar biomimética, captura de gases y reaprovechamiento industrial, la colombiana desarrolló una solución que intenta transformar un problema ambiental en recurso productivo.
Si la tecnología logrará alcanzar gran escala global aún dependerá de expansión industrial, costos operativos y adopción por más empresas. Lo que ya es posible afirmar es que la invención llevó una observación hecha por una niña de ocho años durante una lluvia en Colombia hasta el grupo de los jóvenes inventores más reconocidos del mundo.


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