Investigadores brasileños unen drones, sensores y conocimiento tradicional para estudiar y proteger en tiempo real un Angelim-vermelho de 88,5 metros.
El descubrimiento del árbol más alto de la Amazonía dio inicio a una nueva era de investigación. Científicos brasileños ahora utilizan una tecnología innovadora para monitorear a este gigante. Drones y sensores crean una «Internet de la Selva». El objetivo es entender y proteger este ecosistema único en tiempo real.
Cómo un haz de luz reveló al gigante del bosque
El árbol más alto de la Amazonía no fue encontrado por exploradores en tierra. Su primera identificación vino de haces de luz. Entre 2016 y 2018, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) utilizó la tecnología LiDAR. El objetivo inicial era medir el carbono del bosque.
Pulsos de láser crearon un mapa 3D preciso de la vegetación. Durante el análisis, los investigadores notaron una anomalía. Encontraron árboles que excedían los 80 metros de altura. El individuo más prominente, un Angelim-vermelho, fue medido con impresionantes 88,5 metros de altura.
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El desafío de la jornada hasta el árbol más alto

Los datos de LiDAR proporcionaron las coordenadas exactas. Pero confirmar la altura del árbol más alto requirió una jornada épica. Se necesitaron cinco expediciones a lo largo de tres años para alcanzar el lugar. El equipo de investigadores recorrió aproximadamente 250 kilómetros de río y luego caminó hasta 30 kilómetros en selva densa. El éxito de la misión dependió críticamente del conocimiento de guías de comunidades locales. En el lugar, los científicos confirmaron la altura y recolectaron muestras de hojas y suelo para estudios detallados.
Ojos de alta precisión en el cielo de la Amazonía
El monitoreo tradicional del bosque es lento, costoso y peligroso. Los vehículos aéreos no tripulados (VANTs), o drones, cambiaron este escenario. Son más rápidos, seguros y económicos que equipos en campo o aviones tripulados. Volando por debajo de las nubes, los drones proporcionan imágenes de altísima resolución, a escala de centímetros.
Esta tecnología permite un seguimiento detallado de la salud del dosel del bosque. Los drones pueden estar equipados con sensores especiales, como LiDAR y multiespectrales, creando un «gemelo digital» del bosque para rastrear la salud y el crecimiento del árbol más alto y su entorno.
Sensores que conectan el bosque en tiempo real
La verdadera revolución tecnológica en el proyecto es la llamada «Internet de la Selva». Este concepto describe la fusión del monitoreo por drones con Internet de las Cosas (IoT). Sensores pequeños, desarrollados por empresas brasileñas como Treevia, se fijan directamente en los árboles. Estos dispositivos miden variables cruciales, como el crecimiento del diámetro del tronco, la temperatura y la humedad.
Los datos se transmiten en tiempo casi real, vía satélite. Esta fusión de datos es poderosa. Un dron puede mostrar estrés en las hojas (el «dónde»). El sensor puede revelar que el crecimiento del árbol disminuyó semanas antes, durante una sequía (el «cuándo»). Esto permite a los científicos conectar la causa con el efecto.
La tecnología en la lucha por la supervivencia del árbol más alto
Este monitoreo avanzado no solo sirve para la ciencia. La región del árbol más alto, ubicada en la Floresta Estadual do Paru, enfrenta amenazas severas. La minería ilegal y la deforestación son los principales peligros. La misma tecnología utilizada para la investigación es una herramienta poderosa para la conservación.
Los drones pueden detectar rápidamente la apertura de caminos o áreas taladas ilegalmente, permitiendo una respuesta más ágil de las agencias ambientales. La atención generada por el descubrimiento fue un catalizador para la acción política, resultando en la creación del Parque Estadual das Árvores Gigantes en 2024 para proteger este santuario de forma más rigurosa.

