H2A acelera la apuesta en biometano con 22 plantas en implementación y un modelo que puede generar dinero extra al productor rural, mientras el sector gana fuerza en Brasil.
El biometano está dejando de ser una promesa en el agro y convirtiéndose en un negocio a escala en el país. H2A Bioenergia dice que ya tiene 22 plantas en fase de implementación en Brasil, con una previsión de inversión de R$ 2,9 mil millones en los próximos cinco años, en un modelo que transforma residuos orgánicos en combustible renovable y además abre una nueva fuente de ingresos para productores rurales y cooperativas.
Según CNN Brasil, la empresa trabaja con la idea de que aquello que antes era costo y pasivo ambiental puede convertirse en facturación. En lugar de simplemente desechar desechos y sobrantes de la producción, el campo pasa a entregar materia prima para una cadena energética que crece junto con la presión por la descarbonización.
El punto central del modelo es simple: H2A aporta la inversión, opera las unidades y vende los subproductos, mientras el productor proporciona los residuos y el área para instalar la planta. A cambio, recibe participación en los ingresos. En propiedades más grandes, la compañía afirma que esta remuneración puede superar los R$ 100 mil por mes, dependiendo del volumen generado.
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Del residuo al combustible: cómo funciona la cadena
La producción comienza con la biodigestión de residuos orgánicos provenientes de granjas, confinamientos, frigoríficos y agroindustrias. Desechos de cerdos, bovinos y aves, además de materiales de la industria alimentaria y cultivos como ensilaje de maíz y sorgo, entran en este proceso para generar biogás.
Después de la purificación, este biogás se transforma en biometano, un combustible renovable con características similares a las del gas natural fósil. Es esta etapa la que da al proyecto un peso cada vez mayor en el debate sobre energía limpia y sustitución de fuentes más contaminantes.
Primera planta de América Latina se convirtió en vitrina del proyecto
Fundada en 2013, H2A inauguró en Campos Novos, en Santa Catarina, la primera planta de biometano de América Latina certificada por la ANP para producción a partir de desechos porcinos. La unidad fue desarrollada en asociación con Copercampos y recibió una inversión de R$ 65 millones.
En la evaluación de la empresa, esta operación ayudó a demostrar que el residuo de la porcicultura puede convertirse en energía limpia con valor comercial. La planta también refuerza la apuesta del sector en la agenda de descarbonización del agro brasileño, que busca reducir emisiones sin renunciar a la escala productiva.
Producción prevista y apuesta en interiorización industrial
Las 22 plantas en implementación deben sumar capacidad para producir cerca de 800 mil metros cúbicos de biometano por día, además de 700 toneladas diarias de CO₂ de estándar alimenticio, según la compañía. El volumen aún es pequeño frente al potencial brasileño, pero suficiente para fortalecer la percepción de que el sector ha entrado en una nueva fase.
H2A también ve espacio para la interiorización industrial. Hoy, la infraestructura de gas natural está concentrada principalmente en la franja costera, mientras que la producción agropecuaria avanza por el interior. Para la empresa, ampliar la red de distribución a regiones como el Centro-Oeste y el Sur puede atraer industrias, reducir costos logísticos y dinamizar cadenas locales.
El biometano también apunta al transporte pesado y al diésel
Otro objetivo de la expansión es el transporte pesado. La compañía apuesta por la conversión de camiones a gas natural y biometano como camino para sustituir parte del diésel utilizado en operaciones del agro.
En las estimaciones presentadas por la empresa, el uso del biometano puede generar un ahorro de hasta el 50% en el costo del combustible en algunas operaciones logísticas. Al mismo tiempo, el sector sigue de cerca las discusiones regulatorias de la ANP y la búsqueda de fuentes renovables en medio del avance de las políticas de descarbonización en el país.
Si la expansión prometida se materializa al ritmo anunciado, el biometano puede dejar de ser un nicho y ganar espacio como una de las apuestas más fuertes del agro en energía limpia. Y tú, ¿crees que este modelo puede cambiar los ingresos en el campo? Comparte el artículo y comenta tu opinión.
