Partido decisivo entre Chile y Unión Soviética se convirtió en un episodio histórico tras el boicot soviético en el Estadio Nacional de Santiago.
Uno de los partidos más inusuales de la historia de las Eliminatorias de la Copa del Mundo ocurrió el 21 de noviembre de 1973, en Chile.
Esa tarde, la selección chilena entró al campo en el Estadio Nacional de Santiago para decidir un cupo en la Copa del Mundo de 1974, realizada en Alemania Occidental.
La Unión Soviética no apareció.
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La ausencia fue una respuesta directa al régimen militar de Augusto Pinochet, instalado tras el golpe del 11 de septiembre de 1973, que derrocó al gobierno de Salvador Allende.
Según registros de la FIFA, de la BBC Brasil, de la Associated Press y de El País, el estadio había sido utilizado como centro de detención, interrogatorios y tortura de presos políticos.
Partido sin adversario entró en la historia
Aunque sin la selección soviética en el campo, el protocolo del partido se cumplió.
Ante cerca de 20 mil aficionados, los once jugadores chilenos se posicionaron en el césped y dieron el puntapié inicial.
A continuación, intercambiaron pases sin ninguna marca.
Después de pocos toques, el capitán Francisco “Chamaco” Valdés empujó el balón a las redes vacías.
Justo después del gol, el árbitro dio por terminado el partido.
Con esto, Chile confirmó su clasificación para la Copa del Mundo de 1974.
Boicot soviético tuvo motivación política
La decisión de la Unión Soviética fue tomada en medio del clima tenso de la Guerra Fría.
En octubre de 1973, los soviéticos anunciaron que no disputarían el partido de vuelta en el Estadio Nacional de Santiago.
La razón era el uso del lugar por el régimen militar chileno como espacio de prisión y represión contra opositores políticos.
De esta manera, el fútbol terminó convirtiéndose en escenario de una crisis diplomática e ideológica.
El caso ganó aún más fuerza porque involucraba un cupo directo en el mayor torneo de selecciones del planeta.
Enfrentamiento comenzó en Moscú antes del boicot
Antes del episodio en Chile, las dos selecciones se habían enfrentado en Moscú.
El primer juego ocurrió el 26 de septiembre de 1973, poco más de dos semanas después del golpe militar chileno.
A pesar del favoritismo soviético, el partido terminó empatado por 0 a 0.
En ese momento, la Unión Soviética era una selección fuerte en el escenario europeo.
El equipo contaba con nombres importantes, incluyendo al delantero ucraniano Oleg Blokhin, elegido mejor jugador de Europa en 1975.
Por eso, la decisión del cupo quedó para el partido de vuelta, programado para Santiago.
Repesca inédita marcó las Eliminatorias
La disputa entre Chile y Unión Soviética también tuvo importancia técnica.
Esa fue la primera repesca clasificatoria entre una selección europea y una sudamericana en la historia de los Mundiales.
Los soviéticos habían terminado las Eliminatorias europeas en la novena posición.
Mientras que los chilenos quedaron en tercer lugar en la disputa sudamericana.
Solo cuatro años después, en 1977, una repesca similar volvió a ocurrir, cuando Hungría venció a Bolivia y aseguró un cupo en el Mundial de 1978.
Elías Figueroa llamó al episodio ridículo
El defensor chileno Elías Figueroa, ídolo de la selección chilena y también del Internacional de Porto Alegre, relató la vergüenza de ese día.
En una entrevista con BBC Brasil, afirmó que la situación fue “ridícula”.
Según Figueroa, los jugadores avanzaron sin oposición hasta que Valdés marcó el gol.
Para él, entrar al campo sin adversario y marcar en una meta vacía fue una experiencia completamente inusual.
Un caso único en la historia de los Mundiales
El episodio permanece como el primer y único boicot de un partido ligado a los Mundiales de Fútbol.
Las imágenes preservadas muestran a la selección chilena entrando al campo, saludando al público y avanzando sin resistencia.
Más que una clasificación deportiva, el caso se convirtió en símbolo de la conexión entre fútbol, política internacional y Guerra Fría.
Décadas después, el juego sin adversario en el Estadio Nacional aún es recordado como una de las escenas más extrañas y memorables de las Eliminatorias.
¿Qué opinas de este episodio: la Unión Soviética tomó la decisión correcta al boicotear el partido o el fútbol debería haberse separado de la política en ese momento? ¡Deja tu opinión!
