Creada por Tesatad, la asistente virtual Anna funciona como un nieto para ancianos. El dispositivo monitorea datos de salud 24h y envía alertas a médicos y familiares.
El emprendedor brasileño Basilio Carvalho desarrolló un dispositivo portátil con inteligencia artificial que funciona de manera humanizada como un «nieto» para ancianos, acompañando la rutina diaria de la tercera edad y emitiendo alertas médicas automáticas en tiempo real. La innovación, proyectada por la startup Tesatad, surgió en el estado de São Paulo después de que el fundador cuidara de su abuelo durante la pandemia y percibiera la falta de monitoreo continuo para ancianos que viven solos.
Operando a través de un avatar interactivo en un dispositivo similar a una tableta, la tecnología realiza preguntas proactivas sobre alimentación y bienestar para generar historiales de salud para las familias. El proyecto, que ya ha recibido US$ 200 mil en inversiones, pasa por pruebas globales antes de su lanzamiento oficial en el mercado, programado para el segundo semestre de 2027.
Un nieto para ancianos: Pruebas globales y las metas de mercado para la tecnología
El asistente virtual se encuentra actualmente en etapa de prototipo avanzado y pasará por una batería de evaluaciones prácticas con duración de cuatro meses antes de su estreno comercial.
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Para obtener retroalimentación directa sobre la experiencia de los usuarios, la startup colocó 20 dispositivos experimentales en fabricación y los dividió igualmente entre cuatro localidades:
- División de los lotes: Se enviarán cinco dispositivos a Brasil, cinco a Portugal, cinco a Irlanda y cinco a la Isla de Man.
- Fase de enfermería: Durante las primeras ocho semanas del cronograma de pruebas, el equipo portátil será monitoreado y manipulado por enfermeras profesionales.
- Fase autónoma: En las ocho semanas finales, los propios ancianos de cada país utilizarán el dispositivo de forma totalmente independiente en sus hogares.
El avance de este período experimental también involucra la regulación obligatoria junto a Anatel, ya que el hardware cuenta con un chip celular integrado que permite la realización de llamadas telefónicas directas por los ancianos.
La meta de la startup es vender las primeras mil unidades justo después de los ajustes derivados de esta fase de pruebas.
Origen internacional y el ecosistema de la startup
La idea de crear el nuevo dispositivo comenzó a tomar forma en el año 2025, durante la participación de Basilio Carvalho en la feria tecnológica Web Summit Lisboa.

Al escuchar las quejas de un propietario de asilo sobre la alta rotación de empleados y visitar ferias de tecnología en China la semana siguiente, el emprendedor encontró un dispositivo de 11 kilos usado en hoteles y decidió adaptar el concepto para crear un soporte residencial de compañía.
La herramienta fue insertada de forma complementaria al portafolio de soluciones para la longevidad de la startup Tesatad, que ya comercializaba otras plataformas en el mercado:
- Senior OS: Sistema operativo orientado específicamente a la gestión de instituciones de larga permanencia (ILPI).
- Angel: Sistema de seguridad domiciliaria basado en cámaras y sensores dedicado a la detección y prevención de caídas de ancianos.
- Anna: El dispositivo portátil enfocado en ancianos que residen de forma independiente en sus propias casas.
El hardware que compone el aparato es producido por una fábrica asociada ubicada en Shenzhen, China, mientras que el desarrollo de todo el software es conducido por el equipo de Tesatad en Brasil, sin planes de nacionalizar la manufactura física de las piezas.
Inversiones y términos contractuales de suscripción
Para expandir las actividades del negocio y contratar un equipo fijo, el fundador de la startup negocia actualmente con fondos de inversión brasileños e internacionales el cierre de una ronda de inversiones pre-semilla estimada en US$ 1,4 millones (cerca de R$ 7,2 millones).
Este monto financiero será dirigido para escalar la operación y fabricar un lote comercial de 1,4 mil unidades del aparato.

Cuando sea lanzada oficialmente en el mercado en 2027, la tecnología de la startup será comercializada bajo un modelo de suscripción mensual fijado en el valor de R$ 479. El término de adhesión exigirá una fidelidad contractual mínima de dos años de permanencia.
Por otro lado, las directrices comerciales de la empresa garantizan que los familiares podrán efectuar la cancelación completa del plan de servicios sin cualquier aplicación de multa en situaciones de fallecimiento o invalidez del anciano.
Interacción del avatar y privacidad de datos local
Diferente de asistentes virtuales comunes que funcionan por medio de chats de texto, la herramienta interactúa exclusivamente a través de un avatar humanizado con cámara y micrófono. El software fue entrenado para tener un comportamiento proactivo, iniciando conversaciones con los residentes a lo largo del día para recoger información rutinaria importante.
El robot monitorea el cotidiano haciendo preguntas directas si el anciano tiene hambre, frío o cuántas veces utilizó el baño, estructurando un historial clínico que médicos y familiares raramente consiguen acompañar de cerca.

«Diferente de los asistentes virtuales tradicionales, Anna inicia conversaciones a lo largo del día. Ella va a preguntar cuántas veces el anciano fue al baño, si tiene frío o hambre, reuniendo información que los médicos necesitan saber sobre la rutina de estos pacientes», explica Carvalho.
Para asegurar el sigilo total sobre la rutina familiar y todo lo que se conversa en el ambiente doméstico, el sistema de la startup no realiza el procesamiento de datos en la nube. Toda la información capturada permanece guardada localmente bajo encriptación dentro del propio equipo físico.
Con información de la Revista PEGN
