Agujero negro dormido encontrado por James Webb está a más de 10 mil millones de años luz y puede ayudar a explicar la evolución de las galaxias.
Un equipo internacional de astrónomos anunció la identificación del agujero negro dormido más distante jamás registrado. Ubicado en la galaxia MRG-M0138, a más de 10 mil millones de años luz de la Tierra, el objeto fue detectado con ayuda del telescopio espacial James Webb. Los resultados, publicados en la revista Science el jueves (04 de junio de 2026), ofrecen nuevas pistas sobre la formación y la transformación de las galaxias en los primeros miles de millones de años de existencia del Universo, actualmente estimado en 13,8 mil millones de años.
El descubrimiento llama la atención no solo por la distancia récord. Según los investigadores, el objeto estudiado se encuentra inactivo, lo que hace su observación extremadamente difícil. Aun así, técnicas avanzadas de análisis permitieron estimar su masa y reconstruir parte de la historia de la región donde está ubicado.
¿Cómo fue encontrado el agujero negro?
Según lo divulgado por Olhar Digital, como el objeto no emitía señales visibles, los investigadores recurrieron a una técnica indirecta. Utilizando el efecto de lente gravitacional — que amplió la imagen de la galaxia observada — el equipo logró seguir la velocidad y la trayectoria de las estrellas cercanas al centro galáctico.
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El análisis de estos movimientos reveló la fuerte influencia gravitacional de un agujero negro supermasivo, permitiendo estimar su masa en aproximadamente 6 mil millones de veces la masa del Sol. Uno de los factores decisivos para el éxito de la investigación fue un fenómeno conocido como lente gravitacional.
En este caso, una galaxia situada entre la Tierra y la MRG-M0138 actuó como una especie de amplificador natural. La fuerza gravitacional de este objeto intermedio distorsionó y amplió la imagen de la galaxia de fondo.

De acuerdo con los datos del estudio, este efecto aumentó la visualización en aproximadamente 30 veces, permitiendo que los investigadores siguieran con mayor precisión la velocidad y las trayectorias estelares cercanas al agujero negro.
Principales elementos que permitieron la observación:
- Uso del telescopio espacial James Webb;
- Aplicación de técnica basada en el movimiento de las estrellas;
- Aprovechamiento del efecto de lente gravitacional;
- Ampliación de la imagen de la galaxia en cerca de 30 veces;
- Análisis detallado de la galaxia MRG-M0138.
Agujero negro posee masa equivalente a miles de millones de soles
Otro dato que impresionó a los investigadores fue el tamaño estimado de la estructura.
Los cálculos indican que el objeto posee una masa aproximada de 6 mil millones de veces la masa del Sol. Determinar este valor representó un desafío adicional, ya que el sistema está en estado de reposo y prácticamente no interactúa con el material a su alrededor.
Sin consumir grandes cantidades de gas o emitir radiación intensa, el agujero negro permanece oculto en diferentes rangos de luz, dificultando observaciones convencionales.
Por este motivo, el equipo necesitó adaptar métodos normalmente utilizados en galaxias mucho más cercanas a la Tierra.
¿Qué pasó con esta galaxia en el pasado?
Los investigadores creen que la región observada ha pasado por una fase muy diferente de la actual.
La hipótesis presentada en el estudio sugiere que la galaxia MRG-M0138 albergó anteriormente un quásar, estructura asociada a un agujero negro supermasivo extremadamente activo.
Durante ese período, el objeto habría crecido rápidamente y expulsado grandes cantidades de gas de la galaxia. Como consecuencia, la materia prima necesaria para el nacimiento de nuevas estrellas habría disminuido drásticamente.
Con menos combustible disponible, la formación estelar fue interrumpida y la actividad de la región perdió intensidad a lo largo del tiempo.
Las conclusiones del trabajo despertaron interés por ayudar a responder preguntas importantes sobre la evolución cósmica.
En una declaración a Live Science, el investigador Andrew Newman, de Carnegie Science, comparó estas galaxias antiguas con «brasas». Según él, estudiar estos vestigios puede ayudar a los científicos a entender qué hizo que la actividad estelar desapareciera a lo largo del tiempo.

Richard Ellis, astrofísico de University College London, destacó que la técnica empleada abre camino para un levantamiento sin precedentes de estructuras similares.
Según el investigador, este tipo de análisis permite comprender mejor cuál fue la influencia de los agujeros negros en el desarrollo de las galaxias observadas actualmente.
¿Por qué este agujero negro es importante para la ciencia?
El objeto estudiado ofrece una oportunidad rara de observar un período remoto de la historia cósmica.
Por haberse formado cuando el Universo aún era joven, funciona como una especie de registro natural de los procesos que moldearon las primeras galaxias.
Los científicos esperan utilizar descubrimientos similares para responder preguntas relacionadas con:
- Formación de galaxias antiguas;
- Crecimiento de agujeros negros supermasivos;
- Interrupción de la formación de estrellas;
- Evolución del Universo a lo largo de miles de millones de años;
- Procesos ligados a la dinámica gravitacional a gran escala.
Además, los estudios sobre la evolución de las galaxias y los procesos que moldean su formación y transformación a lo largo del tiempo contribuyen a ampliar el conocimiento científico acerca del origen, la estructura y el funcionamiento del universo.
Nuevos telescopios deben ampliar el censo de objetos raros
Aunque el James Webb ha desempeñado un papel central en la investigación, los especialistas resaltan que futuras observaciones dependerán de otros instrumentos.
El estudio forma parte de un conjunto más amplio de análisis que involucran cinco galaxias distantes afectadas por lentes gravitacionales. Para expandir este trabajo, los científicos cuentan con el apoyo de misiones orientadas al mapeo de grandes áreas del cielo.
Entre los equipos mencionados están el telescopio espacial Euclid y el futuro telescopio Nancy Grace Roman, que deberán ayudar en la identificación de nuevos objetos raros y silenciosos esparcidos por el Universo.

La combinación de estos observatorios con imágenes infrarrojas altamente sensibles podría revelar otros ejemplos de agujero negro dormido, ampliando significativamente el conocimiento sobre una de las estructuras más enigmáticas ya estudiadas por la astronomía.
La identificación del agujero negro dormido en la galaxia MRG-M0138 estableció un nuevo hito para la astronomía moderna. El objeto supera en 15 veces el récord anterior de distancia para este tipo de estructura y proporciona información valiosa sobre un período remoto de la historia del Universo.
Con ayuda de lentes gravitacionales, técnicas innovadoras y observatorios espaciales de última generación, los investigadores lograron investigar un sistema prácticamente invisible. El descubrimiento refuerza el potencial de las futuras misiones astronómicas y amplía las posibilidades de comprender cómo galaxias y agujeros negros evolucionaron a lo largo de miles de millones de años.
Fuente: Olhar Digital

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