Construida en los años 1930 con prisioneros paraguayos, la Estrada de Yungas liga La Paz a la Amazonía, combina naturaleza exuberante, riesgo constante y hoy atrae aventureros en busca de adrenalina y paisajes únicos
La Estrada de Yungas, en Bolivia, ganó fama mundial tanto por su paisaje impresionante como por la tragedia que la rodea. Construida en la década de 1930, conecta los Andes con las tierras bajas de la Amazonía, y durante décadas fue una de las rutas más peligrosas del planeta. Por eso, se conoció como “Estrada de la Muerte” o “Camino de la Muerte”.
Un trayecto que desafía a la naturaleza
La carretera comienza en La Paz, en lo alto de la Cordillera de los Andes, y desciende hasta el Valle de Yungas, en una ruta llena de curvas estrechas y precipicios.
Parte de una altitud de 4.800 metros y se lanza más de 3.500 metros en solo 64 kilómetros, cruzando nubes, neblina y paredes de piedra.
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El escenario es impresionante, pero el riesgo es constante. La falta de guardas laterales, las curvas cerradas y el espacio reducido convierten cada tramo en una prueba de nervios.
El camino, en varios puntos, tiene un ancho inferior a tres metros, lo que exige una atención redoblada de los conductores.
Memoriales que cuentan historias
A lo largo de la carretera, hay cruces, flores y fotografías en homenaje a las víctimas que perdieron la vida allí. Estos memoriales muestran que el peligro no es solo una leyenda.
El auge de los accidentes ocurrió en las décadas de 1980 y 1990, período en el que cientos de personas murieron cada año.
Fue en esa época que el Banco Interamericano de Desarrollo consagró el apodo “Camino de la Muerte”.
Se estimaba que entre 200 y 300 conductores caían de la carretera anualmente. El accidente más trágico ocurrió en 1983, cuando un autobús se precipitó por un despeñadero, matando a más de 100 pasajeros.
Una carretera hecha por prisioneros
El origen de la Estrada de Yungas se remonta al periodo post-Guerra del Chaco. El gobierno boliviano utilizó prisioneros de guerra paraguayos en la construcción, con el objetivo de crear una conexión directa entre La Paz y las áreas amazónicas del norte.
El resultado fue una vía precaria, esculpida en la ladera de las montañas, donde la falta de estructura se convirtió en una constante.
Además de las curvas peligrosas, pequeñas cascadas que descienden de las montañas atraviesan la carretera, mojando el asfalto y volviéndolo resbaladizo.
La elevada altitud y el clima impredecible agravan el desafío para quienes se aventuran en este recorrido.
El valor del Valle de Yungas
A pesar del peligro, el valle tiene importancia estratégica y económica. La palabra “Yungas” proviene del idioma aimara y significa “tierras cálidas”.
La región es fértil, con gran biodiversidad, y alberga cultivos de coca y reservas de oro. Esta riqueza natural explica por qué, a pesar del riesgo, la carretera siempre ha sido vital para el transporte local.
Aventura y adrenalina sobre dos ruedas
Hoy, la Estrada de la Muerte atrae turistas y aventureros de todo el mundo. Ciclistas de montaña recorren el trayecto en descensos que combinan belleza y adrenalina.
Empresas especializadas ofrecen paseos organizados, pero advierten que las variaciones bruscas de temperatura y las condiciones del terreno exigen preparación física y precaución.
En muchos tramos, ciclistas y conductores comparten curvas sin visibilidad, lo que convierte cada encuentro en una situación de tensión. El paisaje es fascinante, pero el respeto al riesgo sigue siendo esencial.
Reglas exclusivas para evitar tragedias en la carretera de la muerte
Para reducir los accidentes, las autoridades bolivianas implementaron reglas específicas en la Estrada de Yungas.
A diferencia del resto del país, el tráfico ocurre por la izquierda, lo que permite al conductor tener una mejor visión del borde de la carretera y del tráfico que se aproxima.
Otra regla importante es que los vehículos que suben tienen prioridad. Aquellos que bajan deben reducir la velocidad y apartarse, facilitando el paso de quienes vienen en sentido contrario.
Estas medidas se adoptaron precisamente porque la topografía de la región dificulta maniobras y exige precisión milimétrica.
Un futuro más seguro de la carretera de la muerte
En los últimos años, el gobierno de Bolivia intensificó esfuerzos para mejorar la seguridad de la carretera. Se instalaron nuevos guardas laterales y se creó una ruta alternativa con dos carriles para el tramo más crítico al norte.
A pesar de estos cambios, el fascinio por la antigua Estrada de la Muerte permanece. Ella continúa simbolizando la combinación de belleza natural, valentía humana y el eterno desafío de enfrentar los límites impuestos por la montaña y por la propia vida.
Con información de Greatbigstory.



