El hijo de agricultores ganó destaque en ASU News al transformar pedido en robots agrícolas en Arizona, uniendo automatización agrícola, IA en la agricultura y pruebas de deshierbe, cilantro, pulverización y espantapájaros para enfrentar la falta de mano de obra en el campo en granjas americanas presionadas por costos, calor y tareas repetitivas.
El hijo de agricultores Raghu Nandivada, exalumno de la Universidad Estatal de Arizona, se convirtió en noticia al desarrollar robots agrícolas con inteligencia artificial en Arizona, Estados Unidos. La iniciativa nació de un desafío hecho por su madre en 2018, durante una visita a la zona rural del sur de la India, y hoy involucra máquinas capaces de deshierbar, pulverizar, cosechar cilantro e incluso ahuyentar pájaros en granjas presionadas por la falta de trabajadores.
La historia fue publicada por ASU News, de la Universidad Estatal de Arizona, el 7 de enero de 2026. Según el reportaje, la empresa Padma AgRobotics, fundada por Nandivada, ya prueba sus soluciones en granjas como Blue Sky Organic Farms, Duncan Family Farms y Desert Premium, mientras intenta transformar tareas repetitivas y pesadas del campo en operaciones automatizadas.
Un desafío familiar se convirtió en el punto de partida para robots en el campo

Raghu Nandivada creció en una familia de agricultores dedicada al cultivo de alimentos como arroz, legumbres, pimientos rojos y otros vegetales usados en la cocina india. En 2018, durante una visita a la familia en la zona rural del sur de la India, su madre hizo un pedido directo después de un día de trabajo: que él intentara crear un robot capaz de remover malas hierbas.
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En ese momento, el pedido parecía distante de la realidad. Nandivada aún no era ingeniero de robótica, pero la idea permaneció como una provocación práctica. Lo que comenzó como un desafío dentro de la propia familia terminó conectándose con un dolor real de muchos productores: la dificultad de mantener mano de obra para tareas repetitivas, cansadas y esenciales en los cultivos.
De la observación en las calles al problema dentro de las fincas
Años después, alrededor de 2020, Nandivada comenzó a observar la creciente presencia de vehículos autónomos de Waymo en las calles y empezó a preguntarse por qué algo similar aún no estaba ampliamente resuelto en la agricultura. A partir de ahí, se dio cuenta de que la automatización avanzaba en varias áreas, pero aún encontraba obstáculos prácticos dentro de las fincas.
Antes de construir la solución, el hijo de agricultores realizó una investigación de mercado conversando directamente con productores. Aún trabajaba en la industria de semiconductores y utilizaba noches y fines de semana para entender qué tareas más presionaban a los agricultores. Este contacto ayudó a mostrar que el problema no era solo tecnológico, sino también económico y operativo.
El garaje se convirtió en laboratorio para una startup agrícola en Arizona

Nandivada tiene una larga conexión con la Universidad Estatal de Arizona. Llegó a ASU en 2001 para cursar una maestría en ingeniería eléctrica, completó su formación en 2003, trabajó en la industria de semiconductores y regresó a la universidad en 2008 para hacer un MBA. Esta trayectoria terminó acercando su experiencia técnica al entorno de emprendimiento de la institución.
En 2020, conoció a Cole Brauer, cofundador de Padma AgRobotics, y los dos presentaron el concepto de un robot removedor de malezas al programa Venture Devils, vinculado al Instituto de Emprendimiento e Innovación J. Orin Edson. El equipo ganó la competencia y recibió US$ 15 mil, cantidad aumentada en relación al premio original porque los evaluadores consideraron el proyecto importante para los agricultores.
Robots que desbrozan, pulverizan y cosechan cilantro entraron en el radar
Entre 2020 y 2023, el dúo trabajó en un garaje para desarrollar la tecnología robótica enfocada en la eliminación de malezas. El proceso no ocurrió de forma aislada: el equipo mantuvo contacto con clientes, escuchó sugerencias y ajustó los proyectos a partir de problemas reales observados en los cultivos.
Con el tiempo, Padma AgRobotics amplió la cartera de soluciones. Una de las demandas recibidas fue por una cosecha de cilantro más eficiente. La empresa pasó entonces a desarrollar un robot capaz de cosechar, agrupar y empaquetar cilantro, mostrando que la automatización agrícola puede avanzar a diferentes etapas de la producción, no solo para el deshierbe.
El financiamiento ayudó a la empresa a salir del garaje

Padma AgRobotics recibió apoyo del programa de Investigación de Innovación para Pequeñas Empresas, conocido como SBIR, y también obtuvo financiamiento del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Además, ganó una beca de US$ 175 mil en el Arizona Innovation Challenge y, posteriormente, recibió otros financiamientos de la misma organización.
Con este avance, la empresa dejó el garaje y pasó a operar en una oficina en Mesa, Arizona. La ubicación fue elegida también por la proximidad con la ASU y por el acceso al tren ligero, utilizado por parte del equipo de ingeniería. La trayectoria muestra cómo una idea familiar ganó estructura empresarial al combinar universidad, financiamiento, pruebas prácticas y contacto directo con productores.
Un espantapájaros con inteligencia artificial nació de una escena común
Uno de los proyectos más curiosos de Padma AgRobotics es un espantapájaros con inteligencia artificial. La idea surgió cuando Nandivada visitó una granja y vio a un hombre caminando entre las plantaciones para ahuyentar pájaros, como si fuera un espantapájaros humano en movimiento. La escena llamó la atención porque mostraba una tarea simple, pero costosa y cansada.
El dueño de Blue Sky Organic Farms, David Vose, desafió al equipo a crear una versión automatizada de este trabajo. El resultado fue un sistema móvil con muñeco inflable, pensado para circular por las filas y espantar aves de manera impredecible. Según el informe de ASU News, el equipo realizó decenas de visitas a la granja y realizó mejoras sucesivas en el equipo.
La imprevisibilidad se convirtió en pieza central contra los pájaros

El problema de los espantapájaros tradicionales es que se quedan quietos. Con el tiempo, las aves pueden acostumbrarse a la amenaza y dejar de reaccionar. Por eso, la propuesta de Padma AgRobotics apuesta por el movimiento y la imprevisibilidad, intentando simular una presencia activa dentro de la plantación.
De acuerdo con la fuente, Vose buscaba una solución capaz de operar por ocho a diez horas al día, y la tecnología de Padma fue pensada para funcionar hasta 12 horas diarias. La lógica es sustituir a una persona caminando repetidamente entre las filas por una máquina que pueda ejecutar la misma función por largos períodos, sin depender de esfuerzo humano constante.
La falta de mano de obra acelera el interés por la automatización agrícola
La automatización agrícola aparece como respuesta a una presión creciente en las granjas de Estados Unidos. Según el reportaje de ASU News, el sector enfrenta una escasez significativa de mano de obra, aumento de costos y dificultad para retener trabajadores en actividades físicamente exigentes.
En Arizona, este escenario se agrava por el calor. Vose relató la dificultad de trabajar en campo abierto, en tractor sin cabina, bajo temperaturas superiores a 37 °C. En este contexto, tareas como desherbar, pulverizar, cosechar y espantar pájaros dejan de ser solo etapas de la rutina rural y pasan a representar cuellos de botella para productores que necesitan mantener la producción funcionando.
La meta ahora incluye una cosechadora de lechuga
A pesar de los avances con desherbado, cilantro, pulverización y espantapájaros con IA, Nandivada afirma que uno de los principales objetivos de Padma AgRobotics es desarrollar una cosechadora de lechuga. La máquina tendría la función de identificar la planta, cosecharla y colocarla en una caja, reduciendo la dependencia del trabajo manual en una etapa delicada de la producción.
Este tipo de tecnología aún exige pruebas, ajustes y validación en el campo. La historia del hijo de agricultores muestra que la robótica agrícola no nace lista: depende de intento, seguridad, retroalimentación de los productores y adaptación a cultivos específicos. Es precisamente este proceso gradual el que puede definir si las máquinas tendrán uso amplio o quedarán restringidas a nichos muy específicos.
El desafío de la madre se convirtió en una pregunta sobre el futuro de los cultivos
La trayectoria de Raghu Nandivada muestra cómo una demanda familiar, hecha en 2018, terminó convirtiéndose en una startup agrícola con robots de IA en Arizona. El caso llama la atención porque no parte solo de una promesa tecnológica, sino de problemas concretos: malezas, cosecha manual, pulverización, pájaros en los cultivos, altos costos y falta de trabajadores.
Al mismo tiempo, la historia plantea una discusión mayor sobre el futuro del campo. Para ti, ¿los robots agrícolas son una solución necesaria para aliviar trabajos pesados y mantener la producción de alimentos, o aún generan preocupación sobre costo, empleo y dependencia tecnológica? Comenta tu opinión y di cuál de estas máquinas más llamó tu atención.
