Descubra la menor isla del mundo dividida entre dos países y conozca su frontera única y su historia fascinante.
Entre Suecia y Finlandia, en el Mar Báltico, existe una pequeña isla que desafía la lógica de las fronteras internacionales. La Isla Märket, con solo 3 hectáreas, posee uno de los arreglos territoriales más peculiares del mundo.
La frontera entre los dos países forma un trazado sinuoso, casi como un dibujo doblado de origami. Pero esta configuración inusual no surgió por casualidad.
La historia de la isla
La historia comienza en el siglo XIX, cuando Finlandia aún estaba bajo dominio del Imperio Ruso. En 1885, los rusos construyeron un faro en la isla para evitar accidentes marítimos.
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El problema fue la ubicación de la estructura: fue erigida en la parte que, más tarde, fue reconocida como territorio sueco. En esa época, la región era considerada tierra de nadie, y la construcción no generó grandes cuestionamientos. Algunos creen que los rusos tenían intenciones estratégicas, pero no hay registros concretos que confirmen esta teoría.
Tras la independencia de Finlandia, en 1917, la cuestión de la frontera de la isla permaneció sin resolución. Solo en 1985 los dos países decidieron resolver la situación.
El objetivo era dividir la isla de manera justa, sin afectar los derechos de pesca o la delimitación marítima ya establecida. La solución fue dibujar un mapa que garantizara una división equitativa, con un contorno irregular alrededor del faro.
De esta forma, Suecia y Finlandia quedaron cada una con mitad de la isla, preservando el equilibrio territorial y marítimo.

La isla actualmente
Actualmente, la isla está deshabitada y el faro funciona de manera automática. A pesar de esto, Märket atrae visitantes, especialmente exploradores de radioaficionados.
No hay cercas o barreras visibles en la roca para demarcar la frontera. El único indicio son los agujeros perforados a lo largo del trazado, que indican dónde se definió la división.
La forma de la isla sufre cambios a lo largo de los años debido a la acción de las olas. Por esto, Suecia y Finlandia realizan nuevos levantamientos topográficos cada 25 años.
Este monitoreo garantiza que la frontera continúe equilibrada y que ningún país quede con una parte mayor del territorio. El contorno puede incluso cambiar de forma, pero siempre mantiene el principio de división justa.
Otras islas divididas por fronteras
La Isla Märket no es la única pequeña isla del mundo compartida por dos países. Existen otras divisiones curiosas que merecen destaque.
Koiluoto (Finlandia y Rusia)
Con aproximadamente 5,5 acres, Koiluoto está situada en el Golfo de Finlandia, cerca de la frontera terrestre entre Finlandia y Rusia. La región cuenta con varias pequeñas islas, arrecifes e islotes, pero Koiluoto se destaca por tener la frontera internacional pasando por su territorio.
A pesar de su tamaño reducido, su división entre dos países la convierte en un caso raro. No hay registros de disputas sobre esta delimitación, pero su posición refuerza el fenómeno de pequeñas islas con soberanía compartida.
Isla Hans (Canadá y Groenlandia)
La Isla Hans, con aproximadamente 1/2 milla cuadrada, protagonizó una de las disputas territoriales más inusuales del siglo XXI. Ubicada en el Estrecho de Nares, entre Canadá y Groenlandia (territorio autónomo de Dinamarca), la isla fue objeto de una disputa de décadas entre los dos países.
Durante años, los gobiernos realizaban gestos simbólicos de soberanía, intercambiando banderas e incluso dejando botellas de bebidas alcohólicas en el lugar.
En 2022, Canadá y Dinamarca llegaron a un acuerdo para dividir oficialmente la isla. La resolución puso fin al impasse de forma pacífica y estableció una frontera reconocida entre las dos naciones.
Saint Martin / Sint Maarten (Francia y Holanda)
A diferencia de las otras islas mencionadas, Saint Martin / Sint Maarten está habitada y recibe un flujo significativo de visitantes. Con 34 millas cuadradas, la isla está dividida entre Francia y los Países Bajos. La parte norte pertenece a Francia y es conocida como Saint Martin. Ya la porción sur, Sint Maarten, es una nación autónoma dentro del Reino de los Países Bajos. La isla tiene alrededor de 70 mil habitantes y recibe millones de turistas anualmente. A pesar de la división, ambos lados comparten infraestructura y servicios, manteniendo una convivencia pacífica y colaborativa.
Fronteras únicas y cooperación internacional
La existencia de estas islas demuestra que las fronteras pueden ser definidas de maneras variadas, muchas veces desafiando patrones convencionales.
En el caso de Märket, la solución adoptada muestra cómo la diplomacia puede resolver disputas territoriales de forma pacífica y racional. En Koiluoto, la división ocurre sin conflictos, mientras que la Isla Hans necesitó negociaciones prolongadas para alcanzar un consenso. Ya Saint Martin / Sint Maarten exhibe un ejemplo de convivencia entre diferentes administraciones en un solo territorio.
Aunque pequeñas, estas islas cargan historias fascinantes sobre soberanía, diplomacia y cooperación internacional. La manera en que cada una es dividida refleja no solo las negociaciones entre países, sino también la necesidad de adaptación a las circunstancias geográficas e históricas.
Märket, con su trazado peculiar, sigue siendo uno de los ejemplos más curiosos de este fenómeno. Su forma puede cambiar con el tiempo, pero su esencia como un símbolo de equilibrio diplomático permanece.

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