Datos del primer trimestre de 2026 muestran una fuerte reducción de la destrucción de la selva amazónica, mientras los expertos monitorean focos regionales de presión ambiental y degradación forestal
La Amazonía comenzó 2026 con un resultado positivo en la lucha contra la deforestación. Datos divulgados por el Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon) muestran que la tala de la selva cayó un 17% en el primer trimestre del año, reforzando una tendencia de reducción observada a lo largo de los últimos meses.
La información fue divulgada por Imazon, institución brasileña dedicada a la conservación y al desarrollo sostenible de la Amazonía. Según el levantamiento, entre enero y marzo de 2026 el área deforestada totalizó 348 km². En el mismo período de 2025, la destrucción había alcanzado 419 km².
En la práctica, esta reducción representa un área preservada equivalente a aproximadamente 7 mil campos de fútbol. Además, las cifras refuerzan la importancia de las acciones de monitoreo ambiental y fiscalización realizadas en la mayor selva tropical del planeta.
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Aunque el resultado es positivo, los expertos advierten que algunos estados aún concentran altos índices de devastación. De la misma manera, el crecimiento registrado en determinadas regiones demuestra que los desafíos permanecen relevantes.
Reducción acumulada alcanza 36% y marca mejor resultado desde 2017
Cuando el análisis considera el llamado calendario de deforestación, el escenario se vuelve aún más favorable.
Este calendario acompaña el período entre agosto de un año y julio del año siguiente, metodología utilizada debido a las características climáticas y al régimen de lluvias de la región amazónica.
Entre agosto de 2025 y marzo de 2026, el área deforestada cayó de 2.296 km² a 1.460 km². De esta forma, la reducción acumulada llegó al 36%.
Además, el resultado representa el menor índice de destrucción forestal registrado en los últimos ocho años. Según el levantamiento, es el mejor desempeño desde 2017.
La reducción refuerza una tendencia observada en los últimos ciclos de monitoreo. Al mismo tiempo, evidencia la importancia de políticas públicas orientadas a la preservación ambiental y al combate a las actividades ilegales que amenazan la selva.
Sin embargo, no todos los indicadores presentaron mejora. A pesar de la caída acumulada, marzo de 2026 registró un aumento aislado del 17% en la deforestación en comparación con el mismo mes de 2025.
Por eso, los especialistas destacan la necesidad de mantener una vigilancia constante para evitar el regreso de los índices de destrucción.
Mato Grosso, Pará y Roraima lideran áreas más afectadas
A pesar de la reducción general, algunos estados continúan concentrando gran parte de las pérdidas forestales.
Según los datos de Imazon, Mato Grosso, Roraima y Pará lideraron los registros de deforestación durante el calendario actual.
Entre ellos, Roraima llamó la atención de manera especial. El estado fue el único de la Amazonía Legal que presentó un aumento en la deforestación en comparación con el mismo período del año anterior.
El crecimiento registrado fue del 21%.
Además, los municipios más afectados entre agosto de 2025 y marzo de 2026 fueron:
- Caracaraí (RR): 84,09 km²
- Feijó (AC): 43,49 km²
- Rorainópolis (RR): 42,38 km²
Los datos muestran que una parte importante de la presión ambiental continúa concentrada en áreas específicas de la región amazónica.
Otro destaque negativo fue el Área de Protección Ambiental (APA) Triunfo do Xingu, ubicada en Pará.
La unidad de conservación sigue siendo la más deforestada de la Amazonía. Por sí sola, acumula un área de pérdida forestal superior a 3 mil campos de fútbol.
Consecuentemente, la situación refuerza la necesidad de ampliar medidas de protección en áreas ambientalmente sensibles.
Degradación forestal cae 95%, pero sequía severa preocupa a especialistas
Además de la deforestación, el estudio también analizó la degradación forestal.
A diferencia de la deforestación, que elimina totalmente la cobertura vegetal, la degradación ocurre cuando el bosque sufre daños parciales provocados por quemas, explotación maderera u otras interferencias humanas.
Aunque no elimina completamente la vegetación, estos impactos reducen la biodiversidad, comprometen el equilibrio ecológico y aumentan la vulnerabilidad del bosque a los cambios climáticos.
En este indicador, los resultados fueron aún más expresivos.
En marzo de 2026, la degradación forestal alcanzó solo 11 km². De esta forma, hubo una caída del 95%, configurando el menor nivel registrado para el mes en los últimos 11 años.
A pesar de eso, Roraima concentró el 82% de toda el área degradada registrada en marzo.
Según el estudio, este escenario está directamente relacionado con el período de sequía más severo enfrentado por el estado en comparación con otras áreas de la Amazonía.
Por lo tanto, incluso ante la reducción histórica de los índices generales, los investigadores destacan que la protección del bosque requiere atención continua.
La combinación entre el combate a la deforestación, el monitoreo de la degradación y la adaptación a los cambios climáticos continuará siendo decisiva para garantizar la conservación de la Amazonía en los próximos años.
¿Cree usted que la reducción de la deforestación en la Amazonía logrará mantenerse en los próximos años o aún existen desafíos que pueden revertir esta tendencia?

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