Conozca la Casa de Sal, una residencia sostenible de 7 habitaciones construida con más de 8 mil envases reciclados en la costa de Pernambuco.
Una iniciativa innovadora llamó la atención en la costa de Pernambuco en los últimos años. Entre 2019 y los años siguientes, la educadora socioambiental Edna Dantas y su hija, la productora de moda Maria Gabrielly Dantas, decidieron actuar contra la contaminación local y construyeron una casa habitable de 70 metros cuadrados utilizando más de 8.000 botellas de vidrio desechadas.
Según la Gazeta de SP, el proyecto se llevó a cabo en la Playa del Sossego, ubicada en la Isla de Itamaracá, motivado por el desecho excesivo de residuos en manglares y bosques regionales.
Sin recurrir a inversiones millonarias o patrocinios, el dúo trabajó por poco más de dos años para levantar la propiedad, demostrando que los materiales reutilizados pueden generar viviendas seguras y funcionales.
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Conozca la Casa de Sal
Al mudarse a la Isla de Itamaracá en 2019, madre e hija se encontraron con un grave problema ambiental: la acumulación de basura desechada incorrectamente en las áreas naturales.
Sabiendo que el vidrio figura entre las materias primas menos recogidas por las redes convencionales de reciclaje urbano, desarrollaron una solución creativa.

Para alcanzar la meta de levantar la estructura, el dúo organizó una gran colecta comunitaria. La actividad comunitaria contó con el apoyo directo de establecimientos comerciales locales, hoteles, vecinos y también de turistas que visitaban la región paradisíaca.
Los meses iniciales de la jornada exigieron mucha resiliencia. Mientras las paredes de la vivienda principal se levantaban progresivamente, las dos mujeres residieron en un espacio provisional extremadamente reducido, de solo 17 metros cuadrados, que no poseía baño tradicional.
La edificación recibió el nombre oficial de «Casa de Sal». Esta elección conceptual hace una referencia directa a los elementos que componen la receta original del vidrio, la cual lleva sal, arena y sosa en su fabricación.
La recolección de las botellas fue una etapa esencial del proyecto. Todo el material utilizado provino de la propia isla, obtenido con la ayuda de residentes, turistas, hoteles y bares de la región.

Para transformar los recipientes en elementos de construcción seguros y funcionales, madre e hija recurrieron a técnicas específicas de bioconstrucción. Las botellas fueron instaladas en posición vertical y fijadas con mortero, solución que ayudó a reforzar la resistencia de las paredes.
Además, la forma en que el vidrio fue distribuido favoreció la entrada de luz natural, creando en el interior de la casa un efecto visual similar al de vitrales.
El trabajo comenzó en mayo de 2020 y se extendió por cerca de dos años. A lo largo de este período, la mayor parte de la obra fue ejecutada manualmente, con poca asistencia profesional.
Cómo la casa con botellas de vidrio promueve impacto social
Actualmente, el espacio físico cumple múltiples funciones en la comunidad y dispone de siete habitaciones totalmente estructuradas.
La existencia del lugar estimula discusiones profundas sobre la falta de viviendas dignas en el territorio brasileño, además de proponer cuestionamientos sobre el desperdicio cotidiano en las ciudades.

Así, el esfuerzo manual de Edna y Maria Gabrielly transformó lo que era considerado contaminante, la botella de vidrio, en un hogar de 70 metros cuadrados que reluce bajo el sol, sirviendo de inspiración para nuevas prácticas de reutilización de materiales en la construcción civil nacional.
Con información de la Gazeta de SP

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