El mundo produce decenas de millones de toneladas de residuos electrónicos al año y solo una parte pequeña tiene un destino correcto. La economía circular intenta cambiar este juego con clasificación, descontaminación y reaprovechamiento de metales y plásticos.
Con cada cambio de refrigerador, celular, TV o lavadora, una pregunta se vuelve más difícil de ignorar. ¿A dónde va este volumen de equipos que dejan de ser útiles y se convierten en basura electrónica?
El problema no es solo la montaña física de chatarra. Cuando el desecho ocurre en vertederos, terrenos o reciclaje informal, existe el riesgo de liberar sustancias tóxicas y contaminar el suelo, agua y aire.
Al mismo tiempo, dentro de esos aparatos hay materiales que valen dinero y reducen la necesidad de minería. La lógica es simple: lo que hoy parece basura puede ser un recurso mañana.
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2 mil botellas PET que irían a la basura se convirtieron en dos barcos reales en Rondônia, cada uno con 3,60 metros, 210 kg y capacidad para seis personas, costando un 30% menos que una embarcación convencional.
Es por eso que fábricas y programas de logística inversa han ido ganando escala. La promesa es transformar un refrigerador antiguo en acero para nuevas estructuras y, en algunos casos, en insumos que incluso entran en la cadena automotriz.
El tamaño del problema de la basura electrónica y lo que ha cambiado en los números
Informes recientes de las Naciones Unidas indican que el mundo generó 62 millones de toneladas de basura electrónica en 2022, un récord.
El dato más incómodo viene junto. Solo 22,3% de este volumen fue documentado como recolectado y reciclado formalmente en el mismo año, lejos de lo que sería necesario para contener la contaminación y recuperar materiales.
Esto ayuda a explicar por qué algunas estimaciones y comparaciones populares, como «el equivalente a decenas de torres Eiffel», siguen apareciendo en videos y campañas. El escenario real ha empeorado a un ritmo acelerado, con un crecimiento anual de millones de toneladas y una proyección de llegar a 82 millones hasta 2030, según el Global E-waste Monitor.
Por qué refrigeradores y TVs no pueden ir a la basura común
El desecho incorrecto de electroelectrónicos no es solo un tema de limpieza urbana. La Organización Mundial de la Salud destaca que la basura electrónica contiene y puede liberar sustancias peligrosas, como plomo, además de otros contaminantes, especialmente cuando se desmonta, quema o abandona de forma inadecuada.
En el caso de refrigeradores, congeladores y aires acondicionados, existe un agravante. Estos equipos pueden contener gases refrigerantes y otros compuestos que requieren una remoción controlada, ya que las fugas y el mal manejo amplifican daños ambientales y riesgos ocupacionales.
Por eso, normas y directrices internacionales y europeas exigen etapas de tratamiento que incluyen remoción de fluidos y de componentes peligrosos antes de la trituración y separación de materiales.
Dentro de una planta moderna de reciclaje, cómo el electrodoméstico se convierte en materia prima
El camino generalmente comienza con la recolección y la recepción en instalaciones licenciadas. En lugar de romper el equipo improvisadamente, el proceso industrial prioriza el desmantelamiento y la separación por categorías, para reducir la contaminación cruzada y aumentar el valor del material recuperado.
La etapa más crítica es la descontaminación, cuando se retiran sustancias y partes que necesitan un destino controlado. Las guías técnicas internacionales mencionan la remoción de elementos como refrigerantes, agentes de expansión de espumas y otros elementos sensibles, antes de que el resto del equipo siga hacia el procesamiento mecánico.
A continuación, entra la parte que parece una «fábrica que devora chatarra». Trituradoras reducen el volumen en fragmentos más pequeños, y luego la planta utiliza sistemas de separación para recuperar fracciones específicas. La separación magnética retira hierro y acero, mientras que separadores por inducción ayudan a aislar metales no ferrosos.
El resultado es la generación de materias primas secundarias como acero, aluminio y cobre, que vuelven al mercado y pueden abastecer diversas cadenas industriales. El objetivo es recuperar valor donde antes había costo y contaminación.
Aun así, no todo se convierte en recurso con facilidad. Plásticos mezclados, espumas y materiales con aditivos antiguos pueden requerir tratamiento adicional, y parte aún necesita un desecho seguro por limitaciones técnicas y económicas.
Cuando el residuo se convierte en pieza de coche y dónde la economía circular se frena
La idea de que una lavadora puede convertirse en parte de un coche tiene sentido por el camino indirecto. El reciclaje transforma el equipo en fracciones de materiales, y parte de esos plásticos y metales puede reintroducirse en productos de alto volumen, incluyendo componentes automotrices, como ya ocurre con el uso creciente de plásticos reciclados en el sector.
Sin embargo, existe una tensión real en este mercado. Investigaciones indican que plásticos provenientes de residuos electrónicos pueden llevar sustancias restringidas de generaciones anteriores, lo que genera debate sobre trazabilidad, calidad y aplicaciones seguras, especialmente en artículos de mayor exigencia técnica.
En Brasil, la engranaje depende de una estructura de recolección y metas de adhesión. El Decreto nº 10.240 de 12 de febrero de 2020 estableció normas para la logística inversa de electroelectrónicos de uso doméstico, tratando de estandarizar responsabilidades y acelerar el destino correcto.
Si la promesa de la economía circular es transformar basura en riqueza, la polémica es inevitable. El sistema debe priorizar más fiscalización y metas rigurosas para los fabricantes, o el enfoque debe ser la educación del consumidor y la conveniencia de entrega para aumentar la recolección real.
Deja tu comentario con tu opinión sobre esto: ¿crees que la responsabilidad principal corresponde a las empresas que ponen los productos en el mercado o a quienes compran y desechan en casa?

Finding a trustworthy partner for oil disposal is a top priority for our workshop this quarter. We’ve had a few bad experiences with vendors who don’t provide the correct manifest documentation. I really appreciate finding a company that highlights their team’s expertise and their long-term commitment to environmental safety. In 2026, the human element behind the business is what creates trust, especially when you are dealing with hazardous materials that could impact the local environment for decades if handled incorrectly.
Onde posso encontrar esses postos de coletas. Deveria ter mais divulgação.Tinha uma televisão e não sabia o que fazer com ela, acabei dando para alguém que encocerta,para nao jogar no lixo.