ITER tendrá plasma a 150 millones de grados, usará imanes superconductores a -269°C y busca probar la fusión nuclear con Q=10 en Francia.
Según la ITER Organization, el International Thermonuclear Experimental Reactor, conocido como ITER, es el mayor proyecto científico de fusión nuclear de la historia, en construcción en Saint-Paul-lez-Durance, en el sur de Francia. La iniciativa reúne a siete socios que representan más de la mitad de la población mundial: China, Unión Europea, India, Japón, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos. El costo total estimado supera los US$ 20 mil millones, convirtiendo al ITER en uno de los proyectos científicos más caros jamás realizados fuera del programa espacial. El reactor es del tipo tokamak, en forma de rosquilla, con una cámara de vacío de 1.400 metros cúbicos donde el plasma de hidrógeno será calentado a 150 millones de grados Celsius.
Esta temperatura es aproximadamente diez veces mayor que la del núcleo del Sol, estimada en 15 millones de grados. En esta condición extrema, núcleos de deuterio y tritio pueden fusionarse, formar helio y liberar energía, reproduciendo en laboratorio el proceso que alimenta las estrellas.
ITER es el mayor proyecto de fusión nuclear jamás construido en el mundo
El ITER fue creado para responder a una de las mayores preguntas de la energía moderna: ¿es posible producir fusión nuclear controlada a una escala lo suficientemente grande como para abrir camino a plantas comerciales? La propuesta no es generar electricidad para la red en este primer momento, sino probar que el proceso físico puede funcionar de forma sostenida.
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La fusión nuclear une núcleos ligeros, como deuterio y tritio, liberando energía muy superior a la de reacciones químicas convencionales. A diferencia de la fisión, que divide átomos pesados, la fusión intenta reproducir el mecanismo energético del Sol en una máquina construida por humanos.
El desafío es gigantesco porque los núcleos atómicos tienen cargas positivas y se repelen. Para que se acerquen y se fusionen, el plasma necesita alcanzar temperaturas extremas, imposibles de contener con cualquier material sólido.
Tokamak del ITER usa campo magnético para confinar plasma a 150 millones de grados
El tokamak resuelve este problema con confinamiento magnético. Como el plasma está formado por partículas cargadas, campos magnéticos muy intensos pueden mantenerlo atrapado en una trayectoria circular, sin contacto directo con las paredes del reactor.
En el ITER, los imanes toroidales crean el campo principal alrededor de la cámara en forma de rosquilla. Los imanes poloidales moldean la sección transversal del plasma, mientras que el solenoide central induce la corriente eléctrica que ayuda a iniciar y sostener la reacción.
Este arreglo crea una especie de jaula invisible. El plasma alcanza los 150 millones de grados, pero necesita permanecer suspendido magnéticamente, sin tocar la estructura interna del tokamak.
El solenoide central del ITER funciona como el corazón eléctrico del reactor de fusión
En abril de 2025, General Atomics concluyó el sexto y último módulo del solenoide central, el electroimán considerado el “corazón palpitante” del ITER. El módulo llegó al lugar del proyecto, en Francia, en septiembre de 2025.
El solenoide funciona como un transformador gigante. Cuando su corriente eléctrica cambia, induce una corriente en el plasma, iniciando y sosteniendo parte esencial de la operación del tokamak.
Cinco de los seis módulos ya estaban apilados en la sala de montaje en mayo de 2026, y el último será añadido antes de la instalación final en el pozo del tokamak. Sin el solenoide central, el plasma no inicia correctamente y la máquina no cumple su función experimental.
Imanes superconductores del ITER operan a -269°C cerca del cero absoluto
Los imanes del ITER necesitan ser superconductores para generar campos magnéticos potentes sin un consumo eléctrico inviable. Para ello, operan a cerca de -269°C, solo unos grados por encima del cero absoluto.
La superconductividad permite que corrientes eléctricas enormes circulen sin resistencia significativa. Sin este efecto, la energía perdida en calor haría imposible mantener los campos magnéticos necesarios para el confinamiento del plasma.

El contraste térmico dentro del ITER es uno de los mayores jamás creados por humanos. A pocos metros de distancia, la máquina combina plasma a 150 millones de grados e imanes enfriados a temperaturas cercanas al límite físico del frío.
ITER reúne 10 millones de componentes fabricados en 35 países
La escala logística del ITER es casi tan compleja como su física. El reactor tiene cerca de 10 millones de componentes distintos, fabricados en 35 países con especificaciones técnicas rigurosas.
La Unión Europea proporciona cinco de los nueve sectores del vaso de vacío, mientras que Corea del Sur suministra los otros cuatro. Los Estados Unidos entregan el solenoide central, Japón participa con componentes superconductores, China proporciona sistemas magnéticos, e India contribuye con criogenia y calefacción.
Cada pieza necesita llegar al sitio en el momento adecuado de la secuencia de montaje. Un retraso en un solo componente crítico puede paralizar etapas enteras de instalación en una estructura que exige tolerancias de décimas de milímetro.
El vaso de vacío del ITER pesa mucho más que la Estación Espacial Internacional
El vaso de vacío del ITER está formado por nueve grandes sectores que necesitan ser instalados en una secuencia específica. Cuando esté completo, el conjunto alcanzará aproximadamente 5.200 toneladas.
Para comparación, la Estación Espacial Internacional pesa aproximadamente 420 toneladas. Esto muestra que el ITER no es solo un experimento de laboratorio, sino una infraestructura científica de escala industrial.
El montaje necesita combinar peso extremo, precisión milimétrica y componentes provenientes de diferentes continentes. La máquina es, al mismo tiempo, un reactor experimental, un proyecto diplomático y un desafío logístico global.
Meta Q=10 del ITER busca producir diez veces más energía de fusión de la que consume en el plasma
La métrica central del ITER es el factor Q, que mide la relación entre la energía producida por la fusión y la energía utilizada para calentar y confinar el plasma. El objetivo es alcanzar Q=10.
Esto significa producir 500 megavatios de potencia de fusión usando 50 megavatios de calentamiento externo. Ningún tokamak anterior ha alcanzado este nivel de rendimiento sostenido.
El ITER no convertirá esta energía en electricidad para la red. Su función es demostrar que la fusión controlada puede generar mucha más energía térmica de la necesaria para mantener el plasma activo.
Primer plasma del ITER está previsto para 2036 tras retrasos acumulados
El cronograma actual prevé el primer plasma en 2036, tras retrasos acumulados que suman casi dos décadas en relación con las metas iniciales. La operación con deuterio-tritio en energía plena está prevista para 2039.
Estas fechas reflejan la complejidad técnica del proyecto. El ITER no es una planta convencional, sino una máquina inédita, ensamblada por diferentes países y con componentes que necesitan funcionar juntos en condiciones extremas.
A pesar de los retrasos, el montaje del solenoide central marca una etapa decisiva. El proyecto entra en la fase en que décadas de ingeniería comienzan a materializarse en el centro del tokamak.
Deuterio y tritio son los combustibles de la fusión nuclear probada en el ITER
El combustible del ITER se basará en deuterio y tritio, dos isótopos del hidrógeno. El deuterio puede extraerse del agua de mar en gran cantidad, lo que hace que su disponibilidad sea uno de los atractivos de la fusión.
El tritio es más raro y necesita ser producido en reactores o en sistemas dedicados. Los futuros reactores de fusión deberán usar módulos de cobertura con litio para generar tritio a partir de los neutrones liberados por la reacción.
Este punto es fundamental para la viabilidad comercial. La fusión solo será una solución energética completa si los futuros reactores logran producir una parte relevante del propio combustible.
ITER prepara el camino para el DEMO y para plantas comerciales de fusión nuclear
El ITER no es el destino final de la fusión nuclear. Fue planeado como etapa anterior al DEMO, el reactor de demostración que deberá generar electricidad para la red a escala comercial.

Si el ITER demuestra que Q=10 es posible y sostenido, gobiernos y empresas tendrán una base técnica más sólida para invertir en reactores posteriores. El proyecto funcionará como prueba científica de que la fusión magnética puede salir del campo experimental y avanzar hacia la aplicación energética.
La comparación histórica es clara. Así como el reactor CP-1 de Enrico Fermi demostró en 1942 que la fisión nuclear controlada era posible, el ITER intenta demostrar que la fusión controlada puede convertirse en una fuente real de energía limpia en el siglo XXI.


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