Investigadores chinos desarrollan un proyecto para recrear el legendario Houfeng Didong Yi, considerado el primer sensor de terremotos del mundo.
Científicos chinos están listos para revivir un antiguo sensor de terremotos, envuelto en leyendas, que habría sido creado hace casi 2.000 años.
El Houfeng Didong Yi, considerado por muchos como el primer detector de terremotos del mundo, despierta curiosidad y debate.
El proyecto busca unir ingeniería moderna y conocimiento histórico para reconstruir la ingeniosidad de un tiempo distante.
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Origen y misterio del dispositivo
El Houfeng Didong Yi, según relatos, fue inventado en 132 d.C. por el polímata chino Zhang Heng. De acuerdo con la tradición, era un jarro de bronce decorado con ocho dragones. Cada dragón sostenía una bola, posicionada para caer en la boca de un sapo, indicando la dirección del temblor.
Lo más importante es que este mecanismo habría detectado terremotos antes incluso de ser sentidos. Sin embargo, muchos estudiosos cuestionaron la existencia real del objeto.
Algunos afirman que era demasiado avanzado para la época. Debido a estas dudas, libros escolares chinos eliminaron menciones al dispositivo en 2017.
Reconstrucción moderna del mecanismo
El investigador Xu Guodong, del Instituto de Prevención de Desastres de China, decidió investigar los registros antiguos. Reexaminó textos históricos y trató de crear una versión realista del sensor utilizando ciencia sísmica e ingeniería actual.
El nuevo modelo presenta un péndulo central que reacciona al menor movimiento del suelo. Cuando ocurre un terremoto, el péndulo oscila y acciona una palanca en forma de L. Esta palanca libera la bola del dragón correspondiente, que cae en la boca del sapo, mostrando la dirección del temblor.
Además, el sistema cuenta con un mecanismo de bloqueo que garantiza la liberación de solo una bola a la vez. Esto aumenta la precisión direccional y evita errores.
De acuerdo con cálculos de Xu, el dispositivo podría detectar temblores de apenas 0,5 milímetros.
Funcionamiento histórico impresionante
Registros antiguos indican que el Houfeng Didong Yi realmente funcionaba. Un relato de 138 d.C. dice que detectó un terremoto a 850 kilómetros de distancia, antes incluso de que la población sintiera cualquier impacto.
Después de 132 d.C., la capital Luoyang comenzó a registrar más terremotos, lo que sugiere que el dispositivo era bastante sensible.
Para aumentar su eficiencia, Xu afirma que el péndulo amplificaba el movimiento del suelo. A pesar de no determinar el epicentro exacto, el aparato indicaba la dirección del temblor de manera confiable.
Esto muestra que los chinos de la dinastía Han dominaban técnicas avanzadas mucho antes que Occidente.
Un legado perdido y codiciado
La pieza original se perdió a lo largo de la historia, al igual que sus diagramas y anotaciones.
Según Xu, guerras y disputas entre familias nobles pueden haber contribuido a la desaparición del sismoscopio. Esta pérdida es considerada un golpe significativo para el conocimiento científico de la época.
“En la historia china, solo dos bronces fueron deificados: los Nueve Calderos Tripodes de la dinastía Xia… y este – un testimonio de su extraordinario significado histórico”, dijo Xu.
Restauración del pasado
Ahora, el equipo de Xu planea construir una réplica del Houfeng Didong Yi utilizando solo técnicas y materiales de la dinastía Han. La idea es rescatar un legado casi olvidado y mostrar la importancia de las contribuciones chinas a la ciencia.
Por lo tanto, este proyecto no es solo una recreación, sino un reconocimiento del valor histórico de una invención que precedió a Occidente en casi 1.700 años.
Además, los investigadores creen que el redescubrimiento puede inspirar nuevas tecnologías basadas en conceptos antiguos, pero aún relevantes en la actualidad.

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