Fabricantes en Argentina Viven El Peor Inicio De Año Desde La Pandemia, Presionados Por Importaciones De Brasil Y De China. El Gobierno Aflojó Barreras, Y El Sector Ya Habla De “Última Oportunidad” Para Reaccionar.
La alarma ya sonó en el campo industrial argentino: la producción de máquinas agrícolas se desplomó a principios de 2025, y los fabricantes suenan como quienes ven el último tren salir de la estación. Con una caída de hasta el 17% en las ventas, aumento en las importaciones de tractores y cosechadoras, y un mercado interno apático, Argentina vive una crisis en el sector que ya fue símbolo de innovación en el agronegocio del país.
Mientras tanto, el gobierno abre las puertas a productos extranjeros, principalmente de Brasil y de China, generando tensión y temor de que muchas fábricas nacionales no resistan la presión.
Una Crisis Inesperada
En la práctica, el escenario es preocupante. Solo en enero, se vendieron 38 cosechadoras en el país — una caída del 17,4% en relación a diciembre de 2024. El número es considerado uno de los peores de la última década, según datos de Acara (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina).
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Enrique Bertini, presidente de la Cámara de Fabricantes de Máquinas Agrícolas (Cafma), fue directo: “Estamos vendiendo menos de la mitad de lo que sería un buen año. Y nuestras fábricas están con capacidad ociosa enorme”. La declaración refleja el sentimiento de urgencia entre empresarios del sector, que ahora ven la necesidad de adaptación como cuestión de supervivencia.
El problema, sin embargo, no es solo interno. La apertura del gobierno a las importaciones de máquinas — medida que teóricamente abarata costos para los productores rurales — está dando espacio a productos con precios mucho más competitivos, provenientes de mercados con mayor escala e incentivos fiscales.
Impactos Y Reacciones De La Industria Argentina
Las fábricas locales, que antes dominaban el suministro de tractores y pulverizadores en el mercado argentino, ahora pierden espacio incluso en las regiones más tradicionales del agro. Empresas brasileñas y chinas están ganando terreno con equipos listos para entrega, precios más accesibles y, en algunos casos, incluso subsidios.
La Cafma ya pidió al gobierno que reconsidere las actuales políticas de importación e incentive la producción nacional. Pero, por ahora, el movimiento parece ir en dirección opuesta.
Aun así, hay quienes apuestan por un 2025 menos desastroso. La reactivación del crédito rural, sumada a posibles políticas de incentivo, podría dar un respiro temporal a los fabricantes locales. Además, empresas argentinas están invirtiendo en tecnologías de precisión y conectividad integrada como estrategias para enfrentar la competencia.
