Científicos aplican tatuajes de oro en células vivas y prueban la conexión entre circuitos electrónicos y tejidos biológicos con resultados prometedores
Investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, desarrollaron una técnica capaz de aplicar diminutos tatuajes de oro en células vivas.
El experimento marca un avance prometedor en el intento de integrar circuitos electrónicos a organismos biológicos.
El estudio fue publicado en la revista científica Nano Letters y representa un primer paso hacia la creación de sensores y componentes electrónicos que funcionen dentro de tejidos vivos.
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Distinto de los tatuajes convencionales aplicados en la piel, estos tatuajes a escala nanométrica tienen otro propósito.
No son motivados por estética, sino por aplicaciones científicas. La técnica utiliza nanopuntos y nanofios de oro para formar estructuras sobre células vivas, con potencial para funcionar como sensores biológicos.
La intención es crear componentes que no causen daños a las células y que consigan seguir su movimiento y desarrollo sin interferencias.
Cómo funciona la técnica
A pesar de ser llamados tatuajes, el proceso se asemeja más a la aplicación de un adhesivo. No hay agujas.
Las estructuras se forman en etapas y luego se fijan sobre las células. La imagen resultante se asemeja a un pequeño Código QR o a un enredo de hilos dorados.
La técnica todavía está en fase inicial, pero ya ha demostrado resultados positivos.
En una de las pruebas, los científicos tatuaron fibroblastos, células que actúan en el mantenimiento del tejido conectivo.
El patrón de oro permaneció adherido a la célula durante 16 horas, incluso con el desplazamiento natural de la estructura celular.
En otro experimento, el tatuaje fue aplicado en cerebros de ratas fuera del cuerpo. Según los autores, las células no murieron tras la aplicación, lo que indica que el material es bien tolerado.
“Estamos hablando de aplicar algo como un tatuaje electrónico en un objeto vivo, decenas de veces más pequeño que la cabeza de un alfiler”, explicó David Gracias, profesor de química de la universidad y uno de los autores del estudio. “Es el primer paso para conectar sensores y componentes electrónicos en células vivas.”
Aplicaciones futuras y salud
El próximo desafío es hacer los circuitos más complejos y duraderos. Los investigadores también pretenden expandir las pruebas a otros tipos de células, además de los fibroblastos.
Se espera que, con la evolución de la tecnología, sea posible monitorear la salud de células individuales en tiempo real, anticipando diagnósticos y tratamientos.
Gracias destaca que sensores microscópicos aplicados directamente en las células pueden ofrecer una nueva forma de cuidar la salud. “Con tecnologías para rastrear la salud de células aisladas, tal vez pudiéramos diagnosticar y tratar enfermedades mucho más temprano y no esperar a que todo el órgano esté dañado.”
Por ahora, los tatuajes de oro representan un experimento pionero que conecta la electrónica con la biología de forma práctica y no invasiva.
El hecho de que las células continúen vivas y activas tras la aplicación es un hito importante. Indica que este tipo de integración es posible sin comprometer el funcionamiento natural del organismo.
Los tatuajes en la piel ya se usan para el monitoreo de la salud, como en la medición de la presión arterial. Ahora, los investigadores apuntan a estructuras aún más pequeñas, en el interior de las células, para ampliar las posibilidades del cuidado del cuerpo humano desde el nivel microscópico.
Con información de Canal Tech.

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