Crisis energética, escasez y colapso productivo ponen en jaque uno de los mayores símbolos de lujo del mundo, mientras trabajadores enfrentan realidad cada vez más drástica en la isla
A pocos pasos del intenso movimiento de La Habana Vieja, el escenario dentro de una tradicional tienda de puros revela una realidad silenciosa y preocupante. Estantes vacíos, puertas cerradas y un mercado que, hasta hace poco, simbolizaba lujo y tradición, ahora lucha por sobrevivir. Este contraste, por sí solo, ya evidencia la profundidad de la crisis que afecta a Cuba.
En este contexto, la situación se agravó drásticamente tras el bloqueo de petróleo impuesto por Estados Unidos, que interrumpió el flujo de energía esencial para la economía cubana. Como consecuencia directa, la industria de puros —una de las más emblemáticas del país— comenzó a enfrentar un colapso sin precedentes.
De acuerdo con información divulgada por “Al Jazeera”, conforme a un reciente reportaje internacional, el impacto del bloqueo va mucho más allá de la política y afecta directamente la producción, logística e incluso la supervivencia de miles de trabajadores del sector.
-
El brasileño pasa más horas en el tráfico al año que de vacaciones.
-
Refinería privatizada cobra diésel 87% más caro que Petrobras.
-
IDV inaugura una línea de producción en Minas Gerais para fabricar 420 blindados LMV-BR 2 para el Ejército Brasileño y apunta a la exportación.
-
Multinacional brasileña con una deuda superior a R$ 11 mil millones recurre a la Justicia de Estados Unidos y pide 75 días más para intentar evitar un colapso mayor, preservar contratos y salvar 23 mil empleos.
Impacto directo: falta de combustible paraliza producción, transporte y cosecha de tabaco
Antes que nada, es importante entender la dimensión del problema. Cuba depende de importaciones para cerca del 60% de su petróleo. Sin embargo, desde enero, tras amenazas de tarifas por parte del gobierno de EE. UU. a países proveedores, este flujo prácticamente cesó.
Como resultado, solo un único barco ruso logró llegar a la isla, transportando alrededor de 730 mil barriles de petróleo —cantidad suficiente para abastecer al país por poco más de una semana. Es decir, se trata de un alivio temporal ante una crisis estructural.
Además, los efectos son visibles en el día a día: apagones frecuentes, incluyendo tres colapsos totales de la red eléctrica solo en este año. En consecuencia, sectores enteros de la economía se han visto afectados, especialmente la agricultura.
Actualmente, cerca del 50% de las plantaciones de tabaco en Pinar del Río —principal región productora— dependen de sistemas de riego eléctricos. Sin energía, la producción sufre caídas significativas.
Por otro lado, el transporte también se ha convertido en un cuello de botella crítico. La escasez de combustible dificulta el envío de las hojas de tabaco hasta La Habana, donde son tradicionalmente enrolladas a mano en fábricas estatales. Y, como si no fuera suficiente, la falta de electricidad compromete el funcionamiento de estas instalaciones.
De esta manera, toda la cadena productiva entra en colapso, evidenciando cómo la crisis energética impacta directamente uno de los sectores más importantes de la economía cubana.
Producción se desploma, precios se disparan y mercado global comienza a sentir los efectos
«`html
A pesar de las dificultades, el tabaco sigue siendo el principal producto de exportación de Cuba. En 2024, el país registró un ingreso récord de casi 827 millones de dólares con la venta de puros.
Sin embargo, este número oculta una realidad preocupante. La producción ha caído drásticamente en los últimos años. Para tener una idea, en 2024 se exportaron alrededor de 50 millones de puros, poco más de la mitad de los 93,9 millones registrados en 2018.
Además, los datos agrícolas muestran un escenario aún más crítico. En 2022, el huracán Ian destruyó hasta el 90% de los galpones de secado de tabaco en Pinar del Río. Como consecuencia, solo se plantaron 5.150 hectáreas ese año — el nivel más bajo jamás registrado.
A pesar de los intentos de recuperación, el gobierno cubano no logró alcanzar la meta de 12.152 hectáreas para la cosecha 2025-2026, que ya había sido reducida anteriormente debido a las intensas lluvias.
Ante la escasez, una estrategia adoptada fue el aumento de precios. En España, por ejemplo, un puro Cohiba Siglo VI pasó de 37,80 euros en enero de 2022 a 105 euros actualmente — un aumento impresionante de aproximadamente 178%.
Sin embargo, este aumento no se refleja en los ingresos de los trabajadores. Por el contrario: muchos siguen recibiendo salarios extremadamente bajos, evidenciando un desequilibrio creciente dentro del sector.
Los trabajadores sufren con salarios bajos, éxodo poblacional y crisis social profunda
Mientras los números del mercado aún impresionan, la realidad en las calles de La Habana es muy diferente. Los trabajadores de la industria informan dificultades cada vez mayores para sobrevivir.
Un ejemplo emblemático es el de una empleada con 16 años de experiencia en la producción de puros, que recibe alrededor de 6.000 pesos cubanos al mes — el equivalente a aproximadamente 12 dólares en el mercado informal. Para efectos de comparación, un solo puro Cohiba puede costar hasta 116 dólares, es decir, casi 10 veces el salario mensual de esta trabajadora.
Además, la crisis energética impacta directamente en el día a día de la población. Con el transporte público prácticamente paralizado por la falta de combustible, muchos trabajadores se ven obligados a caminar largas distancias — en algunos casos, hasta 4 kilómetros — solo para llegar a casa.
En este escenario, no sorprende el aumento del éxodo poblacional. Desde la pandemia, Cuba ha perdido hasta un cuarto de su población, en uno de los mayores flujos migratorios de su historia reciente.
Como consecuencia, la falta de mano de obra calificada se ha convertido en otro problema crítico. Algunas fábricas, que antes operaban con 400 empleados, hoy funcionan con solo 80 — es decir, apenas una quinta parte de la capacidad original.
¿Está amenazado el futuro de los puros cubanos? Los expertos discrepan sobre el destino de la industria
Ante este escenario, los expertos señalan que el futuro de la industria de puros cubanos es incierto. Por un lado, hay quienes creen que la escasez puede aumentar aún más el valor de los productos, transformándolos en artículos aún más exclusivos en el mercado global.
«`Por otro lado, hay un límite para esta estrategia. Según analistas del sector, aumentos constantes de precios pueden alejar a los consumidores con el tiempo, reduciendo la demanda.
Además, factores como el cambio climático, crisis económicas recurrentes y escasez de trabajadores indican que los desafíos deben continuar — o incluso intensificarse.
Mientras tanto, competidores regionales como Nicaragua y República Dominicana ganan espacio en el mercado internacional, ofreciendo puros de calidad a precios más accesibles.
Por lo tanto, lo que se perfila es un escenario de transformación global en el sector, donde el dominio histórico de Cuba puede estar, finalmente, siendo cuestionado.

Seja o primeiro a reagir!