Evidencias publicadas por investigadores de la Universidad Monash indican que 21 cráteres del pico de impacto del Ordovícico aparecen concentrados en hasta 30° del ecuador, a pesar de que gran parte de la corteza preservable está fuera de esa franja, reforzando la hipótesis de un antiguo anillo de escombros alrededor de la Tierra
La hipótesis de que la Tierra ya tuvo anillos, más discretos que los de Saturno, ganó fuerza tras un estudio que asocia cráteres del Ordovícico a una franja ecuatorial inusual y a escombros de un antiguo asteroide fragmentado cerca del planeta.
La Tierra pudo haber exhibido anillos hace unos 466 millones de años, durante el Ordovícico, después de que un gran fragmento ligado a los cóndrulos L se rompiera cerca del planeta y esparciera escombros alrededor de la línea del ecuador.
Tierra, Saturno y los anillos del Sistema Solar
Saturno sigue siendo el planeta más conocido por sus brillantes anillos. Júpiter, Urano y Neptuno también poseen estructuras similares, aunque menos visibles. La posibilidad de que la Tierra haya tenido anillos amplía esta comparación dentro del Sistema Solar.
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La hipótesis fue presentada en noviembre de 2024 por Andrew G. Tomkins, Erin L. Martin y Peter A. Cawood, de la Universidad Monash, en Australia, en un informe científico sobre el Ordovícico.
Cráteres concentrados cerca del ecuador
El estudio analizó las paleolatitudes de 21 cráteres de impacto formados durante un intervalo anómalo de aproximadamente 40 millones de años, conocido como pico de impacto del Ordovícico.
Todos los cráteres aparecen en una franja ecuatorial de hasta 30°. Este patrón llama la atención porque cerca del 70% de la corteza expuesta, con potencial para preservar cráteres, se encontraba fuera de esa región.
Para los autores, la distribución puede estar ligada a la fragmentación de un gran trozo del cuerpo parental de los cóndrulos L durante una aproximación con la Tierra. Los escombros habrían formado un anillo, con material cayendo después sobre el planeta.
Anillos más tenues que los de Saturno
Las evidencias sugieren que estos posibles anillos de la Tierra eran más tenues que los de Saturno. Aun así, podrían haber influido en el planeta al lanzar escombros y, en una hipótesis especulativa, sombrear parte de la superficie.
El informe también plantea la posibilidad de que este sombreado haya contribuido al enfriamiento asociado al período glacial global Hirnantiano.
El estudio “Evidence suggesting that Earth had a ring in the Ordovician”, publicado en noviembre de 2024 en sciencedirect.com, fue firmado por Andrew G. Tomkins, Erin L. Martin y Peter A. Cawood, de la Universidad Monash, en Australia.

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