Intento de Trump en interferir en el Federal Reserve levanta temores sobre pérdida de autonomía, riesgo inflacionario e impactos económicos dentro y fuera de los EE. UU.
Los comentarios del presidente del Federal Reserve, Jerome Powell, en Jackson Hole, sugiriendo un posible recorte inminente en las tasas de interés, podrían agradar Donald Trump. El presidente había estado presionando por tasas más bajas para impulsar la economía.
No obstante, días después del discurso, Powell se vio en el centro de una nueva crisis. Trump anunció el despido de Lisa Cook, una de las autoridades del Fed, abriendo una disputa inédita en la historia reciente de la institución.
El intento de remover a un gobernador del Fed, sumado a las críticas constantes a Powell, levanta dudas sobre la independencia del banco central, que ya dura más de un siglo.
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Desde Nixon no se veía algo parecido. Inversores ahora especulan hasta dónde puede llegar Trump, cuáles serían las consecuencias judiciales y cómo reaccionarían los mercados.
Motivaciones y riesgos
Las intenciones de Trump no son un secreto. Busca tasas más bajas para estimular el gasto y acelerar el crecimiento del PIB. Sin embargo, expertos advierten sobre las consecuencias de esta interferencia.
Janet Yellen, ex-presidenta del Fed y ex-secretaria del Tesoro, clasificó la situación como peligrosa en una entrevista a CNN Internacional.
La preocupación no se limita a los Estados Unidos. Ejemplos recientes de otros países muestran lo que puede suceder cuando los presidentes debilitan la autonomía de los bancos centrales.
El caso de Turquía
Turquía, bajo el mando de Recep Tayyip Erdogan, se convirtió en un ejemplo claro. Erdogan creía que recortar tasas controlaría la inflación. El resultado fue precisamente el contrario: precios en disparada y colapso de la lira.
Entre 2019 y 2021, Erdogan despidió a tres presidentes del banco central por no seguir su visión. En 2022, la inflación alcanzó el 85,5%, un récord. La lira solo resistió gracias al uso de reservas internacionales, que costaron US$ 60 mil millones al país.
La presión de la sociedad llevó a un giro en 2023. Turquía adoptó políticas más convencionales y elevó las tasas hasta el 50% en 2024.
Hoy, permanecen alrededor del 43%. Aun así, los costos para familias y empresas siguen altos, con hipotecas superiores al 40%.
Cerca de 9 millones de trabajadores viven con un salario mínimo equivalente a US$ 538. Para ellos, la vida ha empeorado en la última década.
Aun así, los expertos recuerdan que Erdogan puede revertir su decisión en cualquier momento, reavivando la inestabilidad.
La experiencia de Argentina
Argentina también muestra los riesgos de la falta de independencia monetaria. Desde 2013, el país tuvo ocho presidentes de banco central, contra tres en Estados Unidos.
Históricamente, el BCRA actuó para financiar déficits, imprimiendo dinero y alimentando la hiperinflación.
El pico vino en abril de 2024, con una inflación del 292%. Javier Milei, elegido en 2023, había prometido cerrar el banco central, pero dio marcha atrás.
Decidió apoyar la estabilidad de precios y adoptó austeridad y reformas. El efecto fue rápido: en julio de 2024, la inflación cayó al 36,6%, y Moody’s elevó la calificación crediticia del país.
Según expertos, la lección es clara. Sin independencia, la reputación se destruye, el riesgo-país aumenta y el acceso al mercado de capitales desaparece.
Los EE. UU. en los años 70
La historia americana también guarda ejemplos. En 1970, Nixon sustituyó a William McChesney Martin por Arthur Burns al mando del Fed. Durante el mandato de Burns, la oferta monetaria se expandió, especialmente en año electoral.
La inflación se disparó: del 3,3% en 1971 al 11,8% en 1974. Choques externos, como recortes de petróleo y aumento en los alimentos, agravaron la situación.
Pero los analistas recuerdan que la falta de firmeza de Burns en ajustar la política monetaria fue decisiva. El resultado fue uno de los ciclos inflacionarios más costosos de la historia americana.
Lo que puede suceder ahora
Hoy, los inversores aún dudan que Trump despida a Powell antes de que termine su mandato, en mayo del año que viene.
Sin embargo, la situación puede cambiar. Si Cook es destituida incluso tras la absolución, eso sentaría un precedente para que otros gobernadores también sean removidos.
Investigadores señalan que cada vez que se cuestiona la independencia de un banco central, las expectativas de inflación aumentan.
Las familias comienzan a creer en precios más altos en el futuro, y eso se convierte en un riesgo adicional para la economía.
La Casa Blanca defiende la decisión de Trump, afirmando que había motivos para apartar a un gobernador acusado de irregularidades.
Según el gobierno, eso aumentaría la credibilidad de la institución. Pero analistas como George Saravelos, del Deutsche Bank, advierten que el escenario puede agravarse.
Recuerda que los EE. UU. viven un déficit doble, gastando más de lo que recaudan e importando más de lo que exportan. Eso, combinado con el endeudamiento externo, aumenta los riesgos en caso de crisis.
Las salvaguardas del Fed
A pesar de la turbulencia, el Fed cuenta con protecciones legales creadas desde 1913. Estas salvaguardas dan más estabilidad en comparación a países como Argentina y Turquía.
La confianza de los inversores aún sostiene la institución, pero señales de interferencia política ya comienzan a afectar la percepción del mercado.
Carola Binder, profesora de economía de la Universidad de Texas, señala que cualquier decisión del Fed hoy será vista como política.
Si el recorte es pequeño, parecerá resistencia a Trump. Si es mayor, será visto como una concesión. En ambos casos, la credibilidad se resiente.
Efectos globales
El impacto no se limitaría a los Estados Unidos. Si la independencia del Fed se ve afectada, otros líderes populistas pueden sentirse incentivados a seguir el mismo camino. Autoridades consultadas por Reuters temen que esta ola cause graves daños a la economía mundial.
Binder resume la situación: no está claro que los EE. UU. se conviertan en otra Turquía, pero recuperar la confianza perdida es siempre mucho más difícil.
Al final, la disputa entre Trump y el Fed es más que un enfrentamiento político. Es una prueba para la resiliencia de una institución que sostiene no solo la economía americana, sino también la estabilidad global.
Con información de CNN.
