Descubre cómo las fundaciones de parques eólicos offshore pueden formar nuevos hábitats, proteger especies y favorecer la biodiversidad en el fondo del mar.
Una transformación inesperada comenzó a observarse alrededor de grandes estructuras utilizadas en la generación de energía renovable en alta mar. Instaladas inicialmente para sostener turbinas eólicas offshore, las fundaciones metálicas y las protecciones rocosas comenzaron a ser ocupadas por diferentes organismos marinos, creando ambientes similares a arrecifes artificiales.
Estudios presentados desde 2012 al Consejo Internacional para la Exploración del Mar indican cambios en la distribución de peces y de otras especies en las proximidades de estos emprendimientos. La Agencia Europea del Medio Ambiente también reconoció, en noviembre de 2024, que determinadas estructuras offshore pueden ofrecer superficies favorables para la formación de nuevos hábitats.
Sin sustituir los ecosistemas naturales o recuperar automáticamente regiones degradadas, estas instalaciones pueden aumentar la complejidad ambiental de áreas dominadas por arena o lodo. El fenómeno ocurre porque las bases rígidas ofrecen refugio, alimento y puntos de fijación para organismos que no pueden establecerse fácilmente en sedimentos móviles.
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Cómo las turbinas eólicas crean nuevos hábitats marinos
Al ser fijadas en el fondo del océano, las fundaciones introducen grandes superficies sólidas en ambientes que, muchas veces, poseen poca variedad estructural. Organismos como mejillones, ostras, esponjas y pequeños crustáceos comienzan a adherirse a las bases y forman capas biológicas alrededor de las torres.
La colonización inicial representa una etapa esencial de la transformación. Con el crecimiento de estos organismos, nuevas fuentes de alimento quedan disponibles, atrayendo peces más pequeños y, posteriormente, depredadores de mayor tamaño a las proximidades de las instalaciones.
Las grietas existentes entre rocas, bloques de protección y componentes sumergidos también funcionan como escondites. Larvas y animales juveniles utilizan estos espacios para escapar de depredadores y encontrar condiciones más estables durante las fases iniciales de desarrollo.
La presencia de las estructuras aún puede alterar localmente el movimiento del agua. Estos cambios favorecen la concentración de nutrientes y de materia orgánica, elementos importantes para los organismos que viven fijados en las fundaciones.
El resultado es la creación de un ambiente más complejo que el existente antes de la construcción. Con el paso del tiempo, el entorno de las torres puede reunir moluscos filtradores, cardúmenes de peces, crustáceos y diferentes especies asociadas al fondo marino.
Cómo los parques eólicos pueden proteger el fondo del mar
Las áreas ocupadas por parques eólicos offshore suelen presentar restricciones a la navegación y a determinadas actividades pesqueras. La presencia de las torres, cables y cimientos dificulta, principalmente, el paso de grandes redes de arrastre utilizadas en el fondo del océano.
La reducción de esta actividad puede disminuir la perturbación de los sedimentos en determinadas regiones. De esta forma, organismos sensibles encuentran mejores condiciones para establecerse, crecer y completar sus ciclos reproductivos.
La Organización de Gestión Marina del Reino Unido, sin embargo, destaca que los impactos acumulados de estos emprendimientos aún necesitan ser monitoreados. Los parques eólicos no pueden ser clasificados automáticamente como santuarios naturales, ya que cada área presenta características ambientales diferentes.
Especies invasoras también pueden aprovechar las superficies artificiales para expandirse. Por esta razón, los posibles beneficios dependen de la ubicación, la planificación y el monitoreo realizado durante todas las etapas del proyecto.
Cómo la ingeniería puede favorecer la biodiversidad
Actualmente, ingenieros y biólogos trabajan en conjunto para crear estructuras sumergidas más favorables a la vida marina. Superficies rugosas, bloques con cavidades y arrecifes planificados son algunas de las soluciones utilizadas para ampliar la oferta de refugio y facilitar la fijación de organismos.
En los Países Bajos, el programa Rich North Sea instaló ostras y estructuras arrecifales en el parque eólico Eneco Luchterduinen. La experiencia fue utilizada como referencia para acciones similares en otros proyectos de energía eólica offshore.
El objetivo de estas iniciativas consiste en combinar generación de electricidad con medidas de protección ambiental. Aunque las construcciones puedan causar ruidos, alterar sedimentos y afectar algunas especies, la planificación adecuada permite reducir impactos y crear oportunidades para nuevos hábitats.
Así, los cimientos que sostienen las turbinas dejan de cumplir solo una función estructural. Cuando correctamente planificados, pueden servir de refugio para moluscos, crustáceos y peces, demostrando que la infraestructura energética también puede contribuir a la biodiversidad marina.
