Coches modernos exhiben recursos como cámaras en los retrovisores, manijas electrónicas y hasta karaoke, pero muchos de ellos poco aportan al conductor en la práctica
Los coches están cada vez más tecnológicos, con recursos que prometen confort, seguridad y rendimiento. Sin embargo, algunas funciones llegan con nombres sofisticados, pero no aportan nada en la práctica. Muchas veces, simplemente encarecen el vehículo y rara vez son utilizadas.
Retrovisores externos por cámaras
El Audi E-Tron, lanzado en Brasil en 2020, trajo la sustitución de los retrovisores tradicionales por cámaras. La propuesta parecía futurista, pero en la práctica no trajo ventajas.
El campo de visión es similar al del espejo común y, por la noche, no hay visión nocturna. Además, en caso de defecto, la reparación es mucho más cara que la de un retrovisor tradicional.
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El Toyota de 7 plazas que parece demasiado barato para existir en Brasil: Rush tiene motor 1.5, opción manual o automática y precio convertido cerca de R$ 81 mil, mientras que aquí las familias necesitan apuntar a SUVs mucho más caros.
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Mitsubishi Pajero Dakar diésel de 2012 aparece con 314 mil km y aún llama la atención por su fama de resistente; SUV 4×4 de siete plazas enfrenta senderos, pero señales de uso severo pueden ocultar perjuicios para compradores de usados.
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Peugeot reconoció públicamente los errores del motor PureTech, que causaron fallas graves en cientos de miles de coches, y presentó el nuevo Turbo 100 como solución definitiva, un 1,2 turbo probado por más de 3 millones de kilómetros que sustituye la correa defectuosa por una cadena más duradera.
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Los coches automáticos se vuelven ‘baratos’ en Brasil y modelos de Toyota, Hyundai, Nissan y Honda aparecen por R$ 65 mil con hasta 120 cv, cambio CVT, 482 litros de maletero, llave presencial y seis airbags para enfrentar el tráfico sin embrague.
Por lo tanto, se trata de una función que poco aporta al conductor.
Karaoke a bordo
Esta novedad aparece con frecuencia en coches chinos. La idea es que el conductor y los pasajeros puedan cantar durante los viajes.
Parece divertido en un trayecto largo, pero difícilmente se utilizará en el día a día.
La mayor parte del tiempo, el recurso queda olvidado. Por eso, se convierte en un ítem prescindible.
Manijas electrónicas
La tecnología llegó a Brasil con el Chevrolet Corvette C6, en 2005, y luego ganó fuerza en los modelos de Tesla. En lugar de la tradicional palanca, un botón electrónico libera la puerta.
El problema es que la manija manual ya cumple la función de manera simple y eficaz. Además, los coches con manijas electrónicas necesitan mantener un sistema mecánico adicional para emergencias, en caso de falla eléctrica. Es decir, no hay una ganancia real.
Volante y asientos calefaccionados
Creado para países de frío intenso, el recurso está presente en coches de lujo. Calienta asientos y volante, brindando confort en temperaturas bajo cero.
En Brasil, sin embargo, el sistema rara vez tiene sentido. El calefactor del panel ya es suficiente para lidiar con días fríos. Así, la tecnología se vuelve inútil para la mayoría de los conductores.
Brújula en el panel
Algunos vehículos, como los de la línea Adventure de Fiat y el Nissan Sentra, ofrecen brújula integrada. Antiguamente, podría ser útil para orientar a los conductores en regiones aisladas.
Hoy en día, con el avance de los smartphones y aplicaciones como Waze, la brújula ha perdido protagonismo. El celular, conectado a internet, ya ofrece navegación mucho más completa y precisa.
Lo que considerar
Al elegir un coche, es importante evaluar qué recursos realmente aportan beneficios. Muchos equipos se venden como diferencias, pero al final no son necesarios en la rutina.
Además, pueden aumentar el precio del vehículo y hasta generar costos adicionales de mantenimiento. Por lo tanto, vale la pena priorizar ítems que realmente brinden seguridad, economía y practicidad.
Con información de Olhar Digital.

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