Pareja de Belo Horizonte transforma la mandarina en mermeladas, salsas, bebidas y condimentos, factura R$ 400 mil y amplía la distribución de HogDidi.
Una pareja de Belo Horizonte encontró en la mandarina la principal fuente de ingresos de una empresa que necesitó renacer tras enfrentar la quiebra. Paula Macieira y Christian Macieira, responsables de HogDidi, facturaron R$ 400 mil en 2025 con la venta de mermeladas, salsas, condimentos y bebidas, siendo que el 70% de ese valor provino de los productos hechos con la fruta.
La participación de la mandarina en el resultado muestra cómo la elección de un ingrediente específico alteró el rumbo financiero de la marca. En lugar de concentrar el negocio en un único artículo, los emprendedores crearon una línea capaz de ocupar diferentes espacios en las estanterías y atender ocasiones variadas de consumo.
Los productos se comercializan por internet, en ferias y en supermercados. Para ampliar la capacidad de abastecimiento, el negocio también comenzó a recurrir a socios externos en etapas que requieren una producción mayor, como ocurre con el licor.
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Pareja crea línea completa para aumentar presencia en las estanterías
El portafolio desarrollado por Paula y Christian va más allá de una salsa o una mermelada. HogDidi trabaja con licor, sal de mandarina, bebidas listas para consumo y otros productos que utilizan la fruta como elemento central.
La estrategia permite que la empresa presente diferentes artículos al mismo punto de venta. Para Christian, depender de solo un producto reduciría el espacio ocupado por la marca y dificultaría su exposición ante los consumidores.
“Si solo tengo el producto de mandarina en la góndola, tendré poco espacio y, consecuentemente, poca visibilidad para mi marca”, afirma el emprendedor.
La idea de comercializar productos combinados tiene una función económica clara: aumentar la cantidad de referencias disponibles, fortalecer la identidad visual de HogDidi y crear más oportunidades de compra dentro de un mismo establecimiento.
Además, la variedad permite que la mandarina se presente en formatos dulces, salados y alcohólicos, reduciendo la dependencia de una única categoría.
Mandarina responde por 70% de la facturación de la pareja
HogDidi cerró 2025 con ingresos de R$ 400 mil. De ese total, siete de cada diez partes fueron generadas por los productos relacionados con la mandarina.

El resultado consolidó la fruta como el principal activo comercial de la empresa. La participación del 70% también muestra que la línea creada tras la reformulación del negocio dejó de ser una experiencia puntual y asumió el centro de la operación.
La variedad utilizada es la mexerica-carioca, también conocida como fofoqueira. Posee un tamaño menor y cáscara fina, características aprovechadas en la elaboración de los diferentes productos de la marca. En el licor, por ejemplo, la cáscara se utiliza como materia prima. El producto pasó a ser fabricado en colaboración con Humberto Araújo, propietario de una destilería.
La tercerización ayuda al casal a producir más y acelerar la distribución
El crecimiento de las ventas exigió una solución para aumentar la oferta sin limitar la expansión comercial. Paula y Christian decidieron tercerizar la fabricación del licor, permitiendo que más unidades fueran producidas y enviadas a los puntos de venta.
La colaboración con Humberto Araújo ayudó a HogDidi a abastecer las estanterías con mayor rapidez. El movimiento también liberó al casal para concentrar esfuerzos en el desarrollo de la marca, en la creación de nuevos productos y en la apertura de canales de comercialización.
Araújo destaca la utilización de la fruta natural como uno de los diferenciales del licor. La fórmula prescinde de extractos artificiales y aprovecha directamente la cáscara de la mexerica.

La colaboración también está alineada con el objetivo de los emprendedores de crear licores con identidad brasileña. Antes de que la línea actual ganara fuerza, la capacidad de innovación de la empresa ya había recibido reconocimiento en la Copa Argentina de Destilados, donde un licor de café desarrollado por la marca fue premiado.
Feria validó la apuesta económica en la mexerica
La confirmación de que había demanda por el nuevo producto ocurrió en una feria tradicional de Belo Horizonte. La invitación para participar en el evento llevó a los emprendedores a presentar una salsa preparada con mandarina.
La respuesta del público superó las expectativas. Solo en el tercer día, se comercializaron 300 unidades. Al final de la participación, el volumen había llegado a 432 frascos.
El desempeño sirvió como prueba directa de mercado. En lugar de depender solo de investigaciones o proyecciones, la pareja observó la reacción de los consumidores ante el producto y se dio cuenta de que la fruta podría sostener una línea más amplia.
Después de la feria, HogDidi avanzó hacia otras categorías. La salsa abrió espacio para la creación de bebidas, condimentos y licor, transformando la mandarina en el eje comercial de la empresa.
Un nuevo camino surgió después de la quiebra del primer negocio
La trayectoria empresarial de Paula y Christian no comenzó con la mandarina. En 2016, Paula vendía un antipasto artesanal de berenjena, actividad que dio inicio a la experiencia de ambos con la producción de alimentos.
El nacimiento de la hija influyó en un cambio mayor. Los emprendedores dejaron los empleos que mantenían en el ambiente corporativo y destinaron R$ 20 mil a la apertura de su propia empresa. La operación, sin embargo, no logró superar los efectos financieros de la pandemia. Entre 2021 y 2022, el negocio llegó a su fin, interrumpiendo el proyecto construido desde 2016.
La recuperación comenzó a tomar forma en el paso de 2023 a 2024. La mandarina surgió como una posibilidad de reposicionamiento y, tras el resultado obtenido en la feria, se convirtió en el camino elegido para reconstruir la marca.
Pareja transforma fracaso anterior en estrategia de crecimiento
La quiebra obligó a Paula y Christian a revisar no solo los productos, sino también la forma de llevar la empresa al mercado. La segunda fase de HogDidi nació con una propuesta más definida, basada en un ingrediente reconocible y en un conjunto de artículos relacionados.
La presencia simultánea en ferias, ventas online y supermercados pasó a sustentar la distribución. Cada canal cumple una función diferente: los eventos acercan al público a la marca, internet amplía el alcance y las góndolas colocan los productos frente a consumidores que aún no conocen la empresa.

La subcontratación también pasó a formar parte de este nuevo diseño. En lugar de concentrar internamente todas las etapas, el negocio utiliza una asociación productiva para aumentar la disponibilidad del licor y seguir la demanda. Este modelo permitió que la empresa volviera al mercado y alcanzara R$ 400 mil en facturación en 2025.
La memoria afectiva también influye en el valor del producto
Aunque la estrategia tiene un objetivo comercial, la pareja considera que la mandarina necesita conservar un vínculo emocional con el consumidor.
Para Christian, el desafío es transportar a cada artículo los recuerdos asociados al gesto de pelar y consumir la fruta. “Cuando abres una mandarina vienen buenos recuerdos, así que tenemos que trasladar eso a nuestro producto”, explica.
La propuesta ayuda a diferenciar a HogDidi en un mercado en el que mermeladas, salsas, bebidas y condimentos pueden competir por espacio con diversas marcas. El ingrediente funciona, al mismo tiempo, como materia prima y como elemento de identidad.
Paula resume la disciplina necesaria para reconstruir la empresa con la frase “el éxito no acepta pereza”. Para ella, la fruta representa la recuperación de la familia después de la quiebra del primer negocio. “Es un renacimiento que muestra nuestra fuerza”, afirma.
Christian asocia el lanzamiento de la línea al descubrimiento de una nueva posibilidad para la empresa: “Fue a partir de ahí que vimos un futuro diferente”.
La historia de HogDidi muestra cómo un ingrediente regional puede ocupar diferentes categorías y transformarse en una plataforma de negocios. La empresa no depende solo de la venta de una salsa, una bebida o una mermelada, sino de la combinación de productos que amplían su exposición y sus posibilidades de ingresos.
Con fabricación subcontratada en parte de la línea, actuación en tres canales de ventas y un portafolio construido alrededor de la mandarina-carioca, Paula y Christian reorganizaron una empresa que había cerrado sus actividades durante la pandemia.
Después de invertir R$ 20 mil, enfrentar la quiebra y probar una nueva propuesta directamente con el público, la pareja transformó la mandarina en el producto responsable del 70% de la facturación de R$ 400 mil alcanzada por HogDidi en 2025.
Con información de la Revista PEGN
