Recuperación marítima de un etapa orbital, uso de red con ganchos y promesa de reutilización colocan el nuevo test chino en el centro de la carrera espacial, en una disputa tecnológica que involucra costos, frecuencia de lanzamientos y expansión de constelaciones de satélites.
La recuperación inédita del primer etapa acerca el programa espacial chino a la reutilización regular de cohetes, recurso empleado para aumentar la frecuencia de las misiones y disminuir los costos asociados al lanzamiento de satélites comerciales en órbita terrestre baja.
China realizó el viernes (10) su primera recuperación controlada del primer etapa de un cohete orbital, tras lanzar el Longa Marcha 10B del centro espacial comercial de Hainan, en Wenchang, en el sur del país.
El vehículo despegó a las 12h15, en horario local, colocó su carga en una órbita previamente definida y completó también el objetivo experimental, que consistía en traer el propulsor de vuelta a una plataforma posicionada en el mar.
-
Cansada de ver familias durmiendo en la calle, São Paulo entregó 236 apartamentos y reveló quién recibirá las llaves de un residencial en el Centro con metro cerca, ocio completo y estructura que sorprendió a los nuevos residentes.
-
Havan fuera de Brasil: Luciano Hang revela pistas sobre la primera tienda internacional, menciona 2 países, encuentro con presidente y ventaja logística que puede acelerar la expansión histórica del minorista por América Latina.
-
Cidade do Paraná extrajo 3 millones de m³ de arena del fondo del mar, amplió la playa hasta 100 metros por 6,3 km y rediseñó el nuevo paseo marítimo de Matinhos con ciclovía, pistas y drenaje contra inundaciones.
-
De la Amazonía a una isla que se hunde, satélites con resolución de 30 cm capturaron cinco crímenes ambientales ocultos donde nadie patrulla y transformaron sospecha en prueba de tribunal.
Unos seis minutos después de separarse de la etapa superior, el primer etapa inició el descenso vertical y fue capturado por una red de alta resistencia, combinada con ganchos instalados en la estructura del propio cohete.
El resultado representa un avance en el esfuerzo chino para desarrollar lanzadores reutilizables, aunque un único test exitoso aún no demuestre la regularidad operativa alcanzada por SpaceX con los propulsores del Falcon 9.
Captura en el mar dispensa patas de aterrizaje
En lugar de tocar directamente la cubierta con patas retráctiles, como ocurre en los aterrizajes marítimos del Falcon 9, el Longa Marcha 10B utiliza cuatro ganchos de captura para sujetarse a la red montada sobre la plataforma.
Durante el retorno, el propulsor pasó por etapas de vuelo sin propulsión, corrección de posición, frenado con los motores y desaceleración aerodinámica, antes de alcanzar el centro del sistema de retención instalado en el barco.
La red tiene forma de cruz y emplea cables preparados para absorber la energía del cohete durante la captura, permitiendo que la etapa permanezca suspendida tras el contacto, sin depender de un área rígida para aterrizar.
Sensores LiDAR posicionados en las cuatro esquinas de la torre acompañan automáticamente la ubicación y la orientación del vehículo, mientras la operación ocurre sin tripulantes en el área de captura, según información divulgada por la agencia estatal Xinhua.
Sistema de recuperación busca reducir peso y ampliar capacidad
La Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento, conocida por la sigla CALT, afirma que la captura por red simplifica componentes transportados por el cohete, reduce su masa estructural y reserva una porción mayor de la capacidad para cargas comerciales.
Otra ventaja señalada por los responsables del proyecto es la posibilidad de ampliar el margen de captura cuando haya pequeños desvíos en el descenso, porque diferentes partes de la red pueden ayudar a retener la etapa dentro de la plataforma.
Entregado por la CALT en noviembre de 2025, el barco empleado en la prueba mide 144 metros de largo por 50 metros de ancho y presenta un desplazamiento de 25 mil toneladas cuando opera con carga completa.
Estas dimensiones permiten acomodar la torre, los cables de amortiguación, los sensores y el amplio área de retención necesaria para recibir un cohete que regresa en posición vertical después de cumplir la etapa inicial de la misión.
Larga Marcha 10B transporta hasta 16 toneladas
A pesar de la referencia a 16 toneladas en el título, ese número corresponde a la capacidad de carga para órbita terrestre baja en la configuración reutilizable, y no al peso total del Larga Marcha 10B durante el despegue.
El cohete mide aproximadamente 63 metros de altura, posee cinco metros de diámetro y alcanza una masa de cerca de 760 toneladas en el lanzamiento, con un empuje inicial estimado en aproximadamente 890 toneladas.
Desarrollado principalmente para el mercado comercial, el vehículo puede transportar grandes satélites y atender proyectos chinos de constelaciones de comunicaciones en órbitas baja y media, conforme a los objetivos presentados por los responsables del programa.
La reutilización del primer etapa se considera importante porque el propulsor concentra motores y otros equipos de alto valor, cuya recuperación permite distribuirlos por diferentes misiones, en lugar de descartarlos después de solo un vuelo.
Tecnología china es comparada al Falcon 9 de SpaceX
SpaceX realizó en diciembre de 2015 el primer aterrizaje de un Falcon 9 tras una misión orbital y transformó posteriormente la recuperación de propulsores en parte regular de sus operaciones comerciales e institucionales.
Actualmente, el Falcon 9 aterriza autónomamente sobre estructuras fijas en tierra o barcos-drones en el océano, mientras que la solución china busca evitar las patas retráctiles y transferir parte del sistema de retención a la plataforma marítima.
La diferencia técnica no permite concluir que China haya igualado la experiencia operacional de la empresa de Elon Musk, cuyos propulsores acumulan sucesivos vuelos, pero demuestra que el país encontró otro enfoque para recuperar etapas orbitales.
Primer etapa deberá volar nuevamente
El programa chino desarrolla tecnologías reutilizables desde hace casi una década y ha registrado intentos anteriores que no completaron la etapa final de aterrizaje, incluyendo misiones de la empresa privada LandSpace y de la estatal China Aerospace Science and Technology Corporation.
Tras la operación exitosa, acciones de compañías aeroespaciales chinas avanzaron en las bolsas locales, mientras el gobierno mantiene medidas destinadas a facilitar la captación de recursos por empresas involucradas en el desarrollo de cohetes reutilizables.
El Longa Marcha 10B también integra una familia de lanzadores relacionada al programa chino de misiones lunares tripuladas planeadas para antes de 2030, además de funcionar como plataforma comercial para satélites y pruebas tecnológicas.
La próxima etapa será verificar si el propulsor recuperado podrá ser inspeccionado, preparado y utilizado en otro lanzamiento hasta el fin de 2026, como informó la televisión estatal CCTV tras el cumplimiento de la misión.
¿La captura por red logrará demostrar la misma confiabilidad y frecuencia alcanzadas por los aterrizajes tradicionales de cohetes reutilizables cuando el sistema chino comience a enfrentar una secuencia mayor de lanzamientos comerciales?
