En Palmas, niño de 11 años montó una granja con 25 gallinas, vende 150 huevos por semana y aprende educación financiera
Con el apoyo de la familia y planificación, Davi Luís Alves, de 11 años, transformó una pequeña granja en fuente de ingresos en Palmas, donde vende alrededor de 150 huevos por semana, aprende educación financiera y se destaca como ejemplo de emprendimiento infantil.
Cómo surgió la granja de huevos
La iniciativa nació de una propuesta del padre, que quiso mostrar a su hijo la importancia de conquistar las propias cosas con esfuerzo y organización.
Hoy, Davi cuida de 25 gallinas mejoradas. Con ellas, recoge alrededor de 150 huevos por semana y mantiene una rutina ligada al funcionamiento del pequeño negocio.
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Las ventas comenzaron entre conocidos, pero empezaron a alcanzar a otras personas después de que la madre graba videos de la limpieza de la granja y publica el contenido en el Instagram de la familia.

Aprendizaje con los costos
Antes de lucrar, Davi necesitó entender que todo negocio exige inversión y mantenimiento. Por eso, los padres calcularon los costos iniciales y definieron un valor mensual para que él devolviera el dinero invertido.
Bruna Alves explicó que la medida fue adoptada para mostrar a su hijo que cualquier actividad comercial depende de gastos para seguir funcionando.
Al principio, el dinero que Davi recibía con la venta de los huevos se usaba para cubrir esos gastos. Él contó que, en esa fase, se quedaba sin saldo en la cuenta.
Ahora, según el niño, el escenario ha cambiado. El valor recibido con las ventas queda para él, y cuando es necesario comprar alimento, el pago sale de su propio dinero ahorrado.
Planes para ampliar la producción
La expectativa de la familia es ampliar la granja en los próximos meses. Davi está preparando 40 pollitos, que deben convertirse en gallinas ponedoras en alrededor de cinco meses.
Además, también pretende comprar 40 aves más. El crecimiento, sin embargo, se hará con planificación para seguir la capacidad de venta y mantener la organización del negocio.
Bruna afirmó que la clientela crece poco a poco. Al principio, eran más amigos cercanos. Ahora, personas de afuera también buscan a la familia para comprar los huevos del niño.
Clientes y reconocimiento en la escuela
Entre las clientas está la profesora Roberta Bianca Lelis. Ella conoció el trabajo de Davi cuando él necesitaba dinero para comprar una entrada de cine.
Desde entonces, Roberta se convirtió en clienta fija y afirmó que, cada 15 días, recibe huevos frescos en casa.
En la escuela, el emprendimiento infantil de Davi también ganó visibilidad. En una acción solidaria, él usó su propio dinero para ayudar en la donación de leche a niños necesitados.
Para la directora Priscila Patrícia Silva, actitudes así muestran que enseñar el valor del dinero ayuda a los niños a convertirse en adultos más equilibrados financieramente.
Con información de G1.

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