Frente a la crisis de vivienda, el equipo de estudiantes de la UBC, en Canadá, liderado por las ingenieras Isabella Ma y Veronica Ehrensperger, construye sobre un remolque una microcasa off-grid del tamaño de un autobús escolar, con captación de lluvia, turbina eólica y panel solar. Y prometen publicar el paso a paso de forma gratuita.
Un grupo de universitarios decidió enfrentar la crisis habitacional con ingeniería y generosidad. En la UBC, la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, un equipo de estudiantes está levantando una microcasa off-grid sobre un remolque, capaz de autoabastecerse de agua y energía. El caso fue divulgado por la red CBC.
El proyecto se llama SMRT y tiene una misión audaz. La idea es crear una vivienda compacta, sostenible y barata, del tamaño de un autobús escolar, que cualquier comunidad pueda copiar. Para ello, el grupo pretende publicar de forma gratuita el paso a paso de la construcción, en un plano abierto a todos.
Detrás de la iniciativa hay una inquietud: ver el techo convertirse en un artículo de lujo. Cansadas de seguir el aumento de los alquileres y la dificultad de comprar casa, las ingenieras al frente del equipo apuestan por una microcasa accesible como respuesta posible. A continuación, vea quiénes son ellas y cómo funciona la casa.
-
El estadio de un club campeón de Brasil fue demolido para construir un supermercado y un centro comercial, poniendo fin a décadas de historia deportiva en favor de un nuevo desarrollo inmobiliario.
-
Trabajadores excavan uno de los túneles ferroviarios más largos del mundo bajo los Alpes entre Francia e Italia, con casi 60 km de longitud, a 600 metros de profundidad y una inversión de 11 mil millones de euros.
-
Adiós al cemento: empresa japonesa construye una casa de 100 m² impresa en 3D con tierra en lugar de concreto, generando su propia energía y reduciendo costos, residuos y emisiones; conoce la Lib Earth House.
-
Pareja en el sur de Brasil construye una estufa rusa con 430 ladrillos que calienta su casa de 90 m² toda la noche con solo 15 kg de leña
Quién está detrás de la microcasa: el equipo de la UBC

(Dannielle Piper/CBC)
Al contrario de lo que puede parecer, no se trata de dos personas trabajando solas. La microcasa es obra de la UBC Sustaingineering, un equipo de tecnología de energía limpia formado por decenas de estudiantes de diferentes áreas de la universidad. El grupo llega a reunir entre 40 y 60 integrantes.
Al frente del equipo están dos ingenieras. Isabella Ma y Veronica Ehrensperger actúan como co-capitanas de Sustaingineering y ayudan a coordinar el proyecto, con el apoyo del profesor asesor Martin Ordonez. Es este conjunto de manos y cabezas lo que hace que la vivienda salga del papel.
La motivación del grupo es bastante concreta. Según la CBC, el proyecto responde a las crisis del clima y de la vivienda, proponiendo una opción habitacional accesible y modular. En un escenario de alquileres caros y casas fuera del alcance, la microcasa off-grid surge como un intento de solución.
Trabajar en equipo también es parte del aprendizaje. Reunir a tantos estudiantes de cursos distintos, desde la ingeniería eléctrica hasta la mecánica, transforma la microcasa en un gran laboratorio práctico. Cada etapa se convierte en una lección de cómo aplicar teoría en la construcción de algo real y útil.
Equipos de proyecto como este son comunes en grandes universidades. Reuniendo estudiantes voluntarios en torno a un objetivo real, funcionan como pequeñas empresas de ingeniería dentro del campus. En la UBC, Sustaingineering utiliza la microcasa para formar futuros profesionales en energía limpia y construcción sostenible.
Qué es la SMRT, la microcasa off-grid sobre un remolque

(Dannielle Piper/CBC)
El nombre del proyecto resume su propuesta. SMRT es la sigla en inglés para «banco de pruebas móvil y sostenible», es decir, una microcasa pensada para funcionar como un prototipo que puede desplazarse. Por eso, está construida sobre la base de un remolque, y no sobre un terreno fijo.
Las dimensiones dan la medida de la audacia. La vivienda ocupa un área de cerca de 8 por 22 pies, el equivalente a más o menos 2,4 metros de ancho por 6,7 metros de largo. En la práctica, es el tamaño de un autobús escolar corto, transformado en una casa completa.
Ser montada sobre un remolque trae ventajas claras. La microcasa puede ser remolcada e instalada en diferentes lugares, lo que la hace flexible e ideal para pruebas en campo. Esta movilidad es justamente lo que la diferencia de una construcción tradicional fija al suelo.
El carácter modular también está en el centro del proyecto. La idea es que la microcasa off-grid funcione como un modelo replicable, y no como una pieza única. Si tiene éxito, el mismo diseño podrá ser copiado y adaptado por otras personas en otros lugares.
Llamar al proyecto «banco de pruebas» no es por casualidad. La microcasa sirve para medir, en la práctica, el desempeño de la captación de agua y del sistema de energía en condiciones reales, algo que los estudiantes sólo pueden evaluar construyendo de verdad. Cada dato recopilado ayuda a perfeccionar el diseño antes de abrirlo al público.
Lluvia, viento y sol: la casa que se abastece sola

(Enviado por Isabella Ma) imagen del sitio: CBC&Magazine
El gran triunfo de la microcasa es la independencia. Siendo off-grid, fue diseñada para funcionar sin depender de la red eléctrica ni del alcantarillado público, generando su propia energía y captando su propia agua. Es autosuficiencia llevada en serio.
El agua viene del cielo. La microcasa cuenta con un sistema de captación de agua de lluvia, que recoge y almacena lo que cae sobre la estructura para uso doméstico. En lugar de depender de tuberías externas, la casa aprovecha un recurso natural y gratuito.
La energía combina dos fuentes limpias. El proyecto utiliza un sistema híbrido de energía renovable, que reúne una turbina eólica y paneles solares para generar y almacenar electricidad. Así, tanto el viento como el sol ayudan a mantener la microcasa funcionando a lo largo del día y la noche.
Esta electricidad cubre lo esencial. Con la energía generada, la vivienda puede alimentar elementos básicos del día a día, como una pequeña nevera y una cocina eléctrica simple. No es para grandes lujos, sino para garantizar el confort necesario en una casa compacta y sostenible.
Combinar viento y sol en una casa pequeña es un gran desafío técnico. Las dos fuentes no siempre están disponibles al mismo tiempo, por lo que el sistema off-grid necesita almacenar bien la energía en baterías y equilibrar la generación. Ahí es donde entra el conocimiento de ingeniería eléctrica del equipo de la UBC.
Del tamaño de un autobús escolar: cómo es el proyecto
A pesar de ser pequeña, la microcasa fue planeada para ser funcional. En el espacio reducido, el ambiente principal reúne sala y cocina en un área integrada, con lugar para una cama. Todo está pensado para aprovechar cada centímetro de la estructura sobre el remolque.
La lógica es hacer mucho con poco. En lugar de habitaciones separadas, la vivienda apuesta por un espacio multiuso, típico de las llamadas tiny houses, las minicasas que se han convertido en una tendencia mundial. El desafío de ingeniería es encajar confort y utilidad en pocos metros cuadrados.
La movilidad amplía las posibilidades de uso. Al caber en un remolque, la microcasa off-grid puede servir como vivienda temporal, refugio en emergencias o incluso espacio de trabajo remoto en áreas aisladas. La misma estructura adquiere varias funciones según la necesidad.
Vale recordar que se trata de un modelo de pruebas. Más que una casa para vivir de inmediato, la SMRT es un prototipo que sirve para estudiar, en la práctica, lo que funciona y lo que necesita mejorar. Las lecciones extraídas de allí son las que alimentarán el proyecto abierto al público.
Las minicasas se han convertido en un fenómeno mundial en la última década. Impulsadas por el alto costo de los inmuebles y la búsqueda de una vida más simple, demuestran que se puede vivir bien en poco espacio. La microcasa de la UBC lleva esta idea más allá al sumar, al tamaño reducido, la autonomía off-grid.
El paso a paso gratis: el blueprint open source
El punto más generoso del proyecto es el compromiso de compartir todo. Cuando la microcasa esté lista, el equipo de la UBC pretende divulgar gratuitamente el blueprint, es decir, los planos y el paso a paso de la construcción, para que cualquier persona pueda reproducir la idea.
La propuesta está claramente inspirada en la cultura libre. Según la CBC, los estudiantes quieren que otras comunidades copien el diseño y construyan sus propias casas sostenibles. En lugar de patentar y vender, el grupo apuesta por difundir el conocimiento sin cobrar por él.
Este modelo tiene un potencial enorme de impacto. Un proyecto abierto permite que grupos comunitarios, ONGs y familias de bajos ingresos en varios países adapten la microcasa a su realidad, usando materiales locales. La idea deja de ser exclusiva y se convierte en patrimonio colectivo.
Es esta filosofía la que da sentido al esfuerzo. Al abrir el proyecto, los estudiantes transforman una vivienda universitaria en una herramienta contra la crisis habitacional global. El blueprint gratuito es, quizás, la parte más valiosa de toda la invención.
La lógica del código abierto ya ha transformado la tecnología. Desde software libre hasta proyectos de hardware compartidos, la idea de abrir el conocimiento acelera la innovación en todo el mundo. Aplicar esto a la vivienda, con el blueprint gratuito de la microcasa, puede tener un efecto similar en el área de la vivienda.
Contra la vivienda que se ha convertido en lujo
El trasfondo de todo es la crisis de vivienda. En muchas ciudades del mundo, incluido Canadá, el precio de los alquileres y de las casas ha disparado, alejando el sueño de la vivienda propia de buena parte de las personas. Fue esta realidad la que motivó al equipo.
Canadá está viviendo una de las peores crisis de vivienda de su historia reciente. En ciudades como Vancouver, donde se encuentra la UBC, comprar o alquilar se ha vuelto prohibitivo para muchas personas, lo que ayuda a explicar por qué los estudiantes decidieron abordar el problema por su cuenta.
La apuesta es abaratar al máximo. Una microcasa off-grid, diseñada para ser simple y replicable, intenta reducir el costo de la vivienda, tanto en la construcción como en el uso, ya que prescinde de facturas de luz y agua. Menos gasto fijo significa más personas consiguiendo un techo.
En cuanto al precio, es necesario tener cuidado con los números. Según una estimación divulgada por la CBC en 2025, la construcción de la microcasa costaría entre 20 mil y 30 mil dólares canadienses. Es un valor que puede variar según materiales y mano de obra, y que debe ser considerado como referencia, no como precio cerrado.
Aun así, el mensaje es poderoso. Mostrar que se puede levantar una vivienda sostenible por una fracción del precio de una casa común ya cambia la conversación. La microcasa de la UBC funciona como prueba de concepto de que vivienda digna no necesita ser sinónimo de lujo.
Vale la pena notar que la idea no interesa solo a quienes tienen poco. Una microcasa off-grid también atrae a quienes buscan un refugio sostenible, una oficina extra o una segunda vivienda barata, lo que amplía el alcance del proyecto más allá de la crisis habitacional.
Un prototipo aún en construcción
Es importante dejar claro que la casa aún no está lista. Se trata de un proyecto en curso, llevado a cabo por estudiantes que se dividen entre las clases y la obra. La construcción comenzó en noviembre de 2024, con encuentros que muchas veces ocurren solo una vez por semana.
El ritmo refleja la rutina universitaria. Debido a la agenda llena de exámenes y trabajos, el equipo avanza poco a poco, sin la velocidad de una empresa de construcción. Aun así, la microcasa va tomando forma etapa por etapa, desde el remolque hasta la estructura.
Según la UBC, en 2026 el equipo aún levantaba la estructura de la microcasa, montando la base y el esqueleto de la casa antes de los acabados. El proyecto también debe cambiar de lugar dentro del campus conforme avanza, reforzando el carácter móvil de la vivienda.
Las propias ingenieras enfrentan los obstáculos con buen humor. «Pero siempre encontramos una manera», resumió Isabella Ma sobre resolver problemas. Veronica Ehrensperger comparó la obra con un pasatiempo: «Es como un rompecabezas, y me gustan mucho los rompecabezas.» El espíritu de equipo impulsa la microcasa off-grid hacia adelante.
Equivocarse y corregir forma parte del proceso. Al construir de verdad, los estudiantes descubren fallas que ningún cálculo en papel revelaría, y es precisamente esta experiencia la que da valor al proyecto. Cuando el plano salga, vendrá condimentado por aciertos y tropiezos reales de la obra de la microcasa.
¿Qué tiene que ver esto con Brasil?
La crisis de vivienda que motivó el proyecto es bien conocida en Brasil. El país tiene un déficit habitacional de millones de casas, con mucha gente viviendo en condiciones precarias o comprometiendo buena parte de sus ingresos en alquiler. Soluciones baratas y creativas despiertan gran interés por aquí.
Las tiny houses y las casas off-grid ya ganan espacio en el país. Crece el número de brasileños que apuestan por microcasas, casas sobre ruedas y sistemas de energía solar y captación de lluvia, ya sea por economía o por un estilo de vida más sostenible. El modelo de la UBC dialoga con este movimiento.
Ya existen iniciativas brasileñas en este camino. Universidades y colectivos prueban casas populares, sistemas de captación de lluvia y energía solar en comunidades, muchas veces en colaboración con los propios residentes. Lo que suele faltar es la escala y la divulgación abierta que el proyecto de la microcasa off-grid de la UBC propone.
La idea de un proyecto abierto también tiene un atractivo especial. En un país desigual, ofrecer gratis el paso a paso de una vivienda accesible podría ayudar a comunidades, grupos de trabajo y familias a construir con orientación técnica. El conocimiento libre es una forma concreta de democratizar la vivienda.
Por último, está la inspiración para la joven ingeniería brasileña. Al igual que los estudiantes de la UBC, universitarios de Brasil podrían transformar proyectos de facultad en respuestas reales para problemas sociales. La microcasa off-grid muestra que aula e impacto social pueden ir de la mano.
¿Y tú, vivirías en una microcasa off-grid como esta?
El proyecto de la UBC prueba que ingeniería y solidaridad pueden caminar lado a lado. Un equipo de estudiantes, liderado por dos ingenieras cansadas de ver la vivienda convertirse en lujo, está construyendo una microcasa off-grid del tamaño de un autobús escolar, con lluvia, viento y sol, y promete entregar el paso a paso de forma gratuita para que el mundo lo copie.
¿Y tú, vivirías en una microcasa sostenible que genera su propia energía y capta su propia agua? Cuéntanos aquí en los comentarios qué te pareció la idea de los estudiantes y si crees que proyectos abiertos como este podrían ayudar a enfrentar la crisis de vivienda en Brasil.
