Para enfrentar la sequía, los estudiantes Diivij Todi y Mrityunjay Gupta, de Jaipur, en India, crearon el EcoFog: una malla de bajo costo que capta agua de la niebla y del aire húmedo sin usar electricidad. El proyecto ganó un premio en la Regeneron ISEF, la mayor feria de ciencias del mundo.
Dos jóvenes indios transformaron el aire húmedo en un arma contra la falta de agua. En Jaipur, en India, los estudiantes Diivij Todi y Mrityunjay Gupta desarrollaron el EcoFog, una malla capaz de captar agua de la niebla sin gastar energía eléctrica. El proyecto fue reconocido por la Society for Science, organizadora de la mayor feria de ciencias del planeta.
La idea ataca de frente un problema antiguo: la sequía. En lugar de depender de bombas o de tecnología cara, el EcoFog apuesta por una malla que funciona de forma pasiva, aprovechando el vapor de agua presente en la niebla y en el aire de alta humedad. Es una solución simple para llevar agua a lugares donde falta.
El trabajo ya ha rendido reconocimiento internacional. Además de un premio en la mayor feria de ciencias del mundo, el EcoFog fue seleccionado como finalista de una importante competencia ambiental para jóvenes. A continuación, vea quiénes son los creadores y qué hace que su malla sea tan prometedora contra la sequía.
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Quiénes son Diivij y Mrityunjay, los estudiantes del EcoFog
Detrás de la invención están dos jóvenes investigadores. Diivij Todi y Mrityunjay Gupta son estudiantes de la Jayshree Periwal International School, en Jaipur, en el estado de Rajastán, en India. Fue en la escuela donde el dúo desarrolló el EcoFog y lo transformó en un proyecto de ciencias premiado.
El dúo llegó a las grandes competiciones por un camino conocido. Los estudiantes participaron del IRIS, una iniciativa india de investigación e innovación en ciencias que selecciona los mejores proyectos del país. Fue a través de esta selectiva que el EcoFog ganó espacio para competir a nivel internacional.
Lo que se sabe es que la motivación fue práctica. Viviendo en una región marcada por clima seco y escasez de agua, el dúo buscó una forma accesible de capturar agua de la niebla y de la humedad del aire. El resultado fue el EcoFog, pensado para ser barato y fácil de usar.
La trayectoria de ellos refuerza el poder de las ferias de ciencias. Fue transformando una preocupación en proyecto, con investigación y pruebas, que los estudiantes salieron del aula hacia escenarios internacionales. Es el tipo de recorrido que suele revelar futuros científicos e ingenieros.
¿Qué es el EcoFog: una nueva malla compuesta?

El corazón del proyecto es la malla en sí. Según el título oficial del trabajo presentado en la feria, el EcoFog es «una nueva malla compuesta para la recolección pasiva de agua a partir de la niebla y de ambientes de alta humedad relativa». En otras palabras, es un tejido especial pensado para extraer agua del aire sin gastar energía.
La palabra «pasiva» es la clave de la propuesta. El sistema no usa bombas, motores ni electricidad: simplemente se expone al aire, permitiendo que el vapor de agua se condense en la malla y escurra para ser recolectado. Esto hace que el EcoFog sea ideal para lugares sin acceso confiable a la red eléctrica.
La diferencia en relación con soluciones antiguas está en la amplitud. En lugar de funcionar solo con niebla densa, el EcoFog fue diseñado también para ambientes de alta humedad, es decir, situaciones en las que hay bastante vapor de agua en el aire, incluso sin una niebla espesa. Esto amplía los lugares donde la malla puede ser útil contra la sequía.
Los creadores aún no han divulgado públicamente todos los detalles técnicos del material de la malla ni su costo exacto. Lo que destaca, y lo que llamó la atención de los jurados, es la propuesta de una malla compuesta más eficiente y accesible para captar agua de la niebla.
Agua de la niebla sin electricidad: cómo funciona la idea
La lógica detrás del EcoFog es la misma de un principio natural simple. Quien haya visto gotas formarse en una telaraña o en una hoja en una mañana de niebla entiende la base: superficies finas pueden «peinar» el aire húmedo y transformar el vapor en gotas de agua líquida.
En el caso de la malla, el proceso ocurre en etapas. El aire cargado de humedad pasa por el tejido, minúsculas gotas quedan atrapadas en los hilos y se van juntando hasta escurrir por gravedad hacia un punto de recolección. Sin ningún motor, el agua de la niebla se convierte en agua potable almacenable.
Es justamente esta simplicidad la que da fuerza a la idea. Como todo funciona sin electricidad, el costo de operación es bajísimo y no hay piezas complejas que se rompan. Basta con instalar la malla en un lugar con niebla o aire húmedo y dejar que la naturaleza haga el resto, un contraste enorme con las máquinas caras de producir agua.
Aquí, la niebla es solo el medio, y no el fin. El mérito del EcoFog no está en «descubrir» que se puede extraer agua de la niebla, algo ya conocido, sino en crear una malla nueva, supuestamente más eficiente y barata, para hacerlo mejor. Es esta ingeniería de material la que los estudiantes pusieron en el centro del proyecto.
Vale recordar que la eficiencia varía con el clima. Cuanto más húmedo y nublado el ambiente, más agua tiende a captar la malla; en aire seco, el rendimiento disminuye. Por eso, el EcoFog funciona mejor en regiones de niebla frecuente, algo que los estudiantes tuvieron en cuenta al pensar dónde la solución tiene más sentido.
Hecho para la sequía y para quienes tienen poco
El contexto de donde nació la idea explica mucho. Rajastán, estado de India donde se encuentra Jaipur, es una región de clima seco, con largos períodos de sequía y comunidades que sufren para conseguir agua limpia. Fue observando este escenario que el dúo buscó una solución de bajo costo.
El enfoque en la simplicidad no es casualidad. Existen tecnologías caras de desalinización o de producción de agua del aire, pero suelen depender de mucha energía y de una inversión pesada, algo fuera del alcance de aldeas pobres. El EcoFog intenta el camino opuesto: hacer más con mucho menos.
Por eso, la propuesta apunta a quienes más lo necesitan. Una malla barata que capte agua de la niebla podría ayudar a familias rurales, pequeñas comunidades y regiones aisladas a tener una fuente extra de agua durante la sequía. Es una tecnología pensada para ser accesible, y no un lujo.
Este tipo de solución cobra aún más importancia con los cambios climáticos. Con sequías más frecuentes e intensas en varias partes del mundo, las formas baratas de captar agua se convierten en piezas valiosas. El EcoFog se encaja en esta búsqueda de respuestas simples para un problema cada vez mayor.
El problema que el dúo aborda es global. Según organismos internacionales, miles de millones de personas en el mundo todavía viven sin acceso seguro al agua potable, y la sequía agrava este cuadro año tras año. Cualquier tecnología barata que ayude a captar agua tiende a tener una demanda enorme.
El premio en la mayor feria de ciencias del mundo
El reconocimiento vino en el mayor escenario posible para jóvenes científicos. El EcoFog fue premiado en la Regeneron International Science and Engineering Fair, la ISEF, considerada la mayor feria de ciencias preuniversitaria del planeta. Llegar hasta allí ya es, por sí solo, un logro difícil.
La competencia reúne lo mejor entre estudiantes de todo el mundo. Organizada por la Society for Science, la ISEF junta a miles de jóvenes de decenas de países, seleccionados en ferias nacionales, para disputar premios que suman millones de dólares. Fue en este entorno que la malla india se destacó.
Ganar un premio allí pone al EcoFog en evidencia. Más que el valor en sí, el reconocimiento en la ISEF da visibilidad al proyecto, abre puertas para asociaciones y muestra que la idea de los estudiantes fue tomada en serio por expertos. Es el tipo de vitrina que puede transformar una invención escolar en algo mayor.
Para la dupla de Jaipur, el premio es un empujón y una validación. Ver su propia malla reconocida entre los mejores proyectos del mundo confirma que el camino elegido tiene sentido. A partir de ahí, el desafío pasa a ser transformar el prototipo premiado en algo que llegue, de hecho, a quienes necesitan agua.
El logro también tiene valor para la ciencia de la India. En los últimos años, proyectos de estudiantes indios han destacado en ferias internacionales, muchos de ellos enfocados en problemas reales del país, como la falta de agua. El EcoFog se suma a esta serie de invenciones nacidas de la necesidad.
Finalista del Earth Prize 2026
El éxito del EcoFog no se detuvo en la feria de ciencias. El proyecto también fue seleccionado como finalista del The Earth Prize 2026, una competencia global de sostenibilidad dirigida a adolescentes. La malla quedó entre los mejores equipos del mundo en esta competencia ambiental.
La selección es bastante competitiva. Según la organización del premio, el EcoFog entró en la lista de los 35 principales equipos del año, representando a la India y la región de Asia entre soluciones de jóvenes de varios continentes. Ya figurar en este grupo es un reconocimiento significativo.
Aquí, sin embargo, cabe una precisión importante. El EcoFog fue finalista, y no el ganador global del The Earth Prize 2026. El gran premio de la edición fue para otro equipo indio, que creó un polvo hecho de semillas de tamarindo para remover microplásticos del agua. Confundir las dos cosas sería un error.
Incluso sin el título máximo, la participación refuerza el peso del proyecto. Estar entre los finalistas de una competencia global y aún ser premiado en la mayor feria de ciencias del mundo muestra que la idea de los estudiantes de Jaipur llamó la atención en más de un escenario destacado.
La diferencia en relación con las redes de captación comunes
Captar agua del niebla no es una idea nueva, y es ahí donde el EcoFog necesita destacarse. En el mundo, redes de captación de niebla ya se utilizan en lugares secos, como partes de Chile y Marruecos, donde grandes pantallas fijadas en montañas recogen la humedad que viene del mar.
Estos proyectos de captación ya han cambiado la vida de comunidades. En aldeas secas, redes de niebla han comenzado a proporcionar agua para beber, cocinar e irrigar huertos, reduciendo la caminata diaria en busca del recurso. Es este tipo de impacto que el EcoFog quiere alcanzar, de forma aún más accesible.
La diferencia propuesta por el dúo está en el material y en el alcance. Mientras muchas redes tradicionales funcionan bien solo con niebla densa, el EcoFog fue presentado como una malla compuesta capaz de operar también en alta humedad, lo que ampliaría los lugares de uso. Si la promesa se confirma, sería un avance real.
La reducción de costos es otro punto central. La idea de los estudiantes es ofrecer una malla eficiente y de bajo costo, para que la tecnología deje de ser excepción y pueda ser replicada a gran escala. Democratizar el acceso al agua del niebla es, al final, el gran objetivo del proyecto.
Aun así, vale mantener los pies en el suelo. Como los detalles técnicos y los números de rendimiento no fueron totalmente divulgados, es pronto para decir cuánto el EcoFog supera las soluciones actuales. Lo que se puede afirmar es que la propuesta entusiasmó a los jurados y apunta a un problema urgente ligado a la sequía.
Qué tiene que ver esto con Brasil
El tema del agua del niebla conversa directamente con Brasil. El país convive con sequías severas, sobre todo en el semiárido nordestino, donde millones de personas enfrentan la falta de agua por largos períodos. Tecnologías baratas de captación despiertan interés como refuerzo a las cisternas y a los pozos.
Brasil tiene, incluso, condiciones naturales favorables en algunas regiones. Áreas de sierra y de litoral, cubiertas por niebla en buena parte del año, podrían probar sistemas de captación parecidos con el EcoFog, aprovechando la humedad que ya está en el aire. Es un potencial aún poco explorado aquí.
Investigadores brasileños ya estudian formas de captar rocío y niebla. En universidades y proyectos en el Nordeste, pruebas buscan entender cuánta agua el aire puede ofrecer en cada región. Traer una malla barata como la del EcoFog para este debate podría acelerar soluciones contra la sequía en el país.
Hay también un vínculo con la ciencia joven brasileña. Así como los estudiantes de India, adolescentes de Brasil vienen creando soluciones contra la sequía y la falta de agua en ferias como la Febrace y la Mostratec, algunas incluso premiadas internacionalmente. El talento existe y necesita apoyo para crecer.
Por último, queda la inspiración sobre innovación de bajo costo. El caso del EcoFog muestra que ideas simples, pensadas para los más pobres, pueden ganar el mundo. Para un país con tanta desigualdad en el acceso al agua, apostar por soluciones baratas y accesibles es un camino que vale la pena seguir.
¿Y tú, beberías agua extraída de la niebla?
La historia del EcoFog muestra cómo la creatividad joven puede enfrentar problemas enormes con soluciones simples. Dos estudiantes de Jaipur, en India, crearon una malla de bajo costo para captar agua de la niebla sin electricidad, ganaron un premio en la mayor feria de ciencias del mundo y aún figuraron entre los finalistas de una competencia global, todo apuntando a la sequía.
¿Y tú, beberías agua extraída directamente de la niebla y del aire húmedo? Cuéntanos aquí en los comentarios qué opinas de la invención de estos dos jóvenes y si crees que soluciones así podrían ayudar a llevar agua a regiones castigadas por la sequía, incluso en Brasil.
