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Levantamientos sísmicos realizados por barcos rusos en la Antártida señalaron estimaciones de hasta 511 mil millones de barriles de petróleo en el Mar de Weddell, casi el doble de las reservas de Arabia Saudita, en un escenario que enciende una alerta en el Reino Unido sobre el riesgo al tratado que prohíbe la minería en el continente desde 1959.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 27/05/2026 a las 19:07
Actualizado el 27/05/2026 a las 19:08
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La cifra necesita ser leída con lupa: proviene de pulsos sonoros disparados contra el fondo del mar, técnica que mapea formaciones geológicas, pero no comprueba cuánto petróleo sería de hecho recuperable. La propia Rusia dice que se trata de investigación, aún no ha sido verificada de forma independiente, y ningún pozo ha sido perforado en la región.

Levantamientos sísmicos realizados por barcos rusos en la Antártida señalaron estimaciones de hasta 511 mil millones de barriles de petróleo en el Mar de Weddell, volumen equivalente a casi el doble de las reservas comprobadas de Arabia Saudita. Los datos, presentados al Parlamento del Reino Unido en mayo de 2024 por el Comité de Auditoría Ambiental de la Cámara de los Comunes, encendieron una alerta en Londres sobre el futuro del tratado internacional que prohíbe la minería en el continente helado desde 1959.

La alarma tiene dos motivos. Primero, el área investigada está dentro del llamado Territorio Antártico Británico, con reclamaciones superpuestas de Argentina y Chile. Segundo, el equipo utilizado para realizar investigación geológica es prácticamente el mismo usado en prospección de petróleo, lo que convierte la evaluación de las intenciones en una cuestión sensible, en un momento en que las relaciones entre Rusia y países occidentales están deterioradas por la guerra en Ucrania.

Lo que los barcos rusos han hecho

El trabajo de campo ha sido conducido por el barco Akademik Aleksandr Karpinsky, operado por la estatal rusa de exploración mineral Rosgeo. La embarcación participó en varias expediciones antárticas, destacándose la 65ª Expedición Antártica Rusa, en 2020. Los levantamientos sísmicos en el Mar de Weddell, según registros presentados al Parlamento británico, se vienen realizando desde 2011, con intensificación entre 2020 y 2024.

La técnica funciona así: el barco dispara pulsos sonoros contra las capas rocosas debajo del lecho marino y sensores captan el eco de estas ondas. A partir de las reflexiones, los geólogos pueden dibujar un mapa tridimensional de las formaciones bajo el fondo del mar e identificar cuencas sedimentarias con potencial para contener hidrocarburos. Es exactamente el método aplicado en todo el mundo en la búsqueda de petróleo y gas.

Por qué «descubrimiento» es un término impreciso

Es necesario tener cuidado con la forma en que el tema ha sido presentado en titulares alrededor del mundo. Los levantamientos sísmicos por sí solos no descubren petróleo, solo mapean estructuras geológicas con potencial de contener hidrocarburos. Para confirmar volúmenes y calidad, sería necesario perforar pozos, lo cual está prohibido por el Protocolo Ambiental del Tratado de la Antártida, firmado en 1991, en Madrid.

Además, el número de 511 mil millones de barriles es una estimación basada en los datos rusos, aún no verificada de forma independiente en la literatura científica abierta, y el propio gobierno de Rusia nunca anunció oficialmente un descubrimiento. Rosgeo describe el material como potencial de hidrocarburos de las cuencas del océano austral. En otras palabras, hay indicación de geología favorable, pero el tamaño real de eventuales reservas recuperables sigue siendo desconocido.

El tratado que congela el continente

El Tratado de la Antártida fue firmado en 1959 por 12 países y hoy cuenta con 58 signatarios. Dedica el continente a la paz y a la ciencia, prohíbe actividades militares y congela cualquier reivindicación territorial. En 1991, el Protocolo de Madrid amplió las protecciones y prohibió de forma expresa cualquier actividad de exploración de recursos minerales que no esté ligada a la investigación científica.

Siete países reivindican partes del continente: Argentina, Australia, Chile, Francia, Nueva Zelanda, Noruega y Reino Unido. La mayoría de las demás naciones, incluyendo Estados Unidos y la propia Rusia, no reconocen estas reivindicaciones. Moscú, por cierto, no reclama territorio, pero mantiene cinco estaciones de investigación activas en el continente, lo que le garantiza presencia permanente en la región y voz en las decisiones del tratado.

La línea tenue entre ciencia y prospección

El punto más delicado del debate es precisamente la frontera difusa entre investigación geológica y prospección comercial. En testimonio escrito al Parlamento británico, el profesor Klaus Dodds, especialista en geopolítica de la Universidad de Londres, advirtió que los datos rusos podrían ser interpretados como prospección disfrazada de investigación, funcionando como un precursor para una futura extracción si el tratado se debilita.

Por otro lado, el ministro del Foreign Office británico David Rutley afirmó al comité que Rusia ha dado, repetidamente, garantías de que sus actividades tienen naturaleza puramente científica. El Artículo VII del Tratado de la Antártida permite que cualquier país signatario inspeccione estaciones y equipos de otros miembros, pero, hasta ahora, ningún gobierno ha activado ese mecanismo públicamente en relación a los levantamientos rusos en Weddell, optando por la vía diplomática.

El bloqueo a las áreas marinas protegidas

El escenario ganó otra capa de tensión en 2022, cuando Rusia y China vetaron, en conjunto, propuestas presentadas por otros países signatarios para ampliar las áreas marinas protegidas en las aguas antárticas. Ninguno de los dos países señaló intención de abandonar el tratado o de cuestionar formalmente la prohibición de la minería.

Especialistas, sin embargo, leen el veto como parte de una estrategia para ampliar la influencia sobre la forma en que las reglas son interpretadas y aplicadas. En 2048, el Protocolo de Madrid puede ser revisado, pero dentro de reglas estrictas que dificultan cambios significativos. Para Klaus Dodds, la prueba real será saber si la comunidad internacional estará dispuesta a defender el actual marco ante lo que él llama erosión silenciosa y deliberada.

Brasil también está en el juego

El asunto también concierne a Brasil, que se adhirió al Tratado de la Antártida en 1975 y mantiene presencia en el continente a través de la Estación Antártica Comandante Ferraz, en la Isla Rey Jorge. El país forma parte del Programa Antártico Brasileño y participa en las reuniones consultivas del tratado, teniendo voz en decisiones sobre conservación, investigación y gobernanza de la región.

Para un país que figura entre los grandes productores de petróleo del mundo, en especial con el presal, seguir de cerca el debate sobre eventuales recursos en el continente austral importa por razones geopolíticas, ambientales y económicas. Cualquier cambio en las reglas que rigen la Antártida puede afectar tanto el mercado global de energía como el equilibrio diplomático en uno de los últimos territorios poco explorados del planeta.

El caso de los barcos rusos en el Mar de Weddell muestra cómo la Antártida dejó de ser un tema solo científico para convertirse en parte central de la disputa geopolítica del siglo XXI. Las estimaciones de 511 mil millones de barriles de petróleo deben ser tratadas con cautela, porque provienen de datos aún no confirmados independientemente, pero el simple hecho de que existan ya reabre el debate sobre cuánto tiempo el tratado de 1959 podrá resistir la presión por nuevos recursos. La cuestión ya no es hipotética, es una carrera silenciosa por influencia en un continente que pertenece, por ahora, a la ciencia.

¿Y tú, qué opinas de este escenario en el que estimaciones de miles de millones de barriles de petróleo en la Antártida comienzan a poner a prueba un tratado internacional de más de 60 años? ¿Crees que el continente podrá seguir protegido de la explotación mineral o que la presión por recursos prevalecerá? Deja tu comentario, comparte tu opinión sobre el tema y comparte el artículo con quienes estén interesados en geopolítica, energía y medio ambiente.

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Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

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